Protección infantil contra la violencia, la explotación y el abuso

Reducción de la violencia armada

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2004-0152/Michael Kamber
Dos niños observan a un joven de una banda local que empuña una pistola mientras escucha la radio, en una calle de la barriada de Cite Soleil, en Puerto Príncipe, Haití.

La violencia armada no se limita a la guerra, sino que se produce cada vez más en lugares donde no existen conflictos, incluidos los países de ingresos medios, y tiene graves repercusiones sobre los niños, sus familias y sus comunidades. La violencia armada afecta a los niños de diferentes maneras. En primer lugar, y más directamente, pueden causarles la muerte o provocarles heridas. Sin embargo, los efectos son mucho más amplios. Por ejemplo, la muerte o las lesiones que sufre un cuidador cambian considerablemente la vida del niño y pueden obligarlos a asumir responsabilidades que interfieren con su educación. La violencia armada tiene como consecuencia el desplazamiento forzado de las familias y afecta gravemente a la subsistencia y los ingresos familiares; también impide el acceso a los servicios básicos y a la educación y la sanidad. Además, no solamente se debe proteger a los niños contra la violencia, sino también contra la posibilidad de que ellos mismos sean obligados a participar en actos violentos.

Al menos 740.000 personas mueren directa o indirectamente como consecuencia de la violencia armada cada año. Una proporción relativamente pequeña de estas muertes –aproximadamente una tercera parte– se puede atribuir a los conflictos armados en zonas de guerra. Sin embargo, la gran mayoría de las muertes violentas ocurren en los entornos de bajos y medianos ingresos que no suelen estar afectados por la guerra, según la Declaración de Ginebra (2010). En algunos países, el número de adolescentes que son asesinados cada año ya supera la tasa de mortalidad infantil.

Como organización principal de las Naciones Unidas dedicada a los derechos de la infancia, UNICEF trabaja en la protección de los niños, de sus familias y de sus comunidades mediante el apoyo a una serie de intervenciones a nivel mundial, nacional y comunitario destinadas a crear un entorno protector para los niños. UNICEF promueve estrategias que aborden las causas subyacentes, los comportamientos y las actitudes que amenazan la paz y el logro de los derechos del niño.

Los programas para la reducción de la violencia armada se encuentran en una etapa relativamente incipiente en comparación con muchos otros sectores. UNICEF está estableciendo alianzas sólidas con otros organismos de las Naciones Unidas y con aliados nacionales para elaborar enfoques coherentes con respecto a esta compleja cuestión, comenzando por el Programa de Prevención de la Violencia Armada. Esta alianza une a UNICEF con el PNUD, la UNODC, la OMS, UNODA y ONU–Hábitat en el fomento de apoyo interinstitucional y polifacético a los gobiernos en la reducción de la violencia armada entre sus ciudadanos. A medida que el sector crece, también son mayores las lecciones aprendidas. Mejorar los datos y el seguimiento es la clave de la programación específica. Apoyar la justicia para los niños y los programas de derivación para proteger a los niños contra cualquier tipo de coacción que les empuje a la actividad criminal es una prioridad. Promover normas sociales positivas y disuadir al mismo tiempo a las comunidades de que las normas pueden resultar dañinas para sus hijos es fundamental. Se ha demostrado que los programas para padres y mentores ofrecen un cambio positivo en este sentido. Garantizar que las escuelas están a salvo de toda forma de violencia también es un factor clave.

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Publicaciones

Estudio Small arms, 2010

Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Banco Mundial, Crime, violence, and development: trends, costs, and policy options in the Caribbean, March 2007

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