Protección infantil contra la violencia, la explotación y el abuso

La mutilación genital/ablación femenina

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2009-1485/Kate Holt
Una mujer sostiene un cartel de promoción de la Campaña Saleema en una reunión comunitaria en el poblado El Khatmia, estado de Gadaref. El Khatmia es una de las cinco aldeas de Gadaref que se han comprometido a abandonar colectivamente la mutilación genital/ablación femenina.

La mutilación genital/ablación femenina se refiere a todos los procedimientos que entrañan la ablación parcial o total de los genitales externos femeninos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por razones no médicas.

UNICEF estima que más de 70 millones de niñas y mujeres de 15 a 49 años de edad han sido sometidas a la mutilación genital/ablación femenina en 28 países africanos, además del Yemen, y tres millones de niñas corren el riesgo de sufrir esta práctica cada año sólo en el continente africano (UNICEF, 2011, Estado Mundial de la Infancia). Se han documentado casos de la práctica en el Oriente Medio y también en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos de América, entre las poblaciones de inmigrantes procedentes principalmente de África. La mutilación genital/ablación femenina se lleva incluso a cabo cuando la niña tiene sólo un año de edad.

La mutilación genital/ablación femenina puede causar dolor grave y puede generar una hemorragia prolongada, infección, infertilidad e incluso la muerte. Un estudio de 2006 de la Organización Mundial de la Salud encontró que la mutilación genital/ablación femenina también es perjudicial para los recién nacidos debido a los resultados obstétricos adversos que provoca, y da lugar a 1 a 2 muertes perinatales que no se deberían haber producido por cada 100 partos.

La  mutilación genital/ablación femenina es una violación fundamental de los derechos de las niñas y es una norma social profundamente arraigada. Se trata de una manifestación de la discriminación de género. La práctica es perpetrada por las familias sin una intención primaria de violencia, pero de hecho tiene una naturaleza violenta. Las comunidades practican la mutilación genital/ablación femenina bajo la creencia de que garantiza el matrimonio apropiado de la niña, su castidad, su belleza o el honor de la familia. Algunos también lo asocian con creencias religiosas aunque ninguna escritura religiosa disponga una práctica de este tipo. La mutilación genital/ablación femenina es una norma con un alcance social tan fuerte que las familias someten a sus hijas a la ablación incluso cuando son conscientes del daño que puede causarles. Si las familias dejaran de practicarla por su cuenta correrían el riesgo de reducir las perspectivas de matrimonio de su hija así como la situación social de la familia.

Si bien la práctica se ha mantenido durante más de mil años, la evidencia muestra que la mutilación genital/ablación femenina puede terminar en una generación. El diálogo con la comunidad y los programas de educación sobre los derechos humanos y los valores fundamentales dirigidos a los adultos, los adolescentes y los líderes religiosos permiten a los miembros de la comunidad debatir formas alternativas para buscar lo mejor para sus hijas sin tener que someterlas a la mutilación genital/ablación femenina. En varios países, este proceso participativo ha llevado a las comunidades a organizar el compromiso público de abandonar la mutilación genital/ablación femenina. UNICEF y sus aliados apoyan estas iniciativas y también ayudan a los gobiernos a reforzar las legislaciones que prohíben la práctica y las políticas que facilitan que las comunidades tomen la decisión, coordinada y colectiva, de abandonar la mutilación genital/ablación femenina.

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