UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

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Mitigación de arsénico: El caso de Bangladesh

Beber durante largo tiempo agua contaminada con arsénico puede ser fatal, y Bangladesh es el país cuyas aguas subterráneas presentan la mayor concentración de arsénico de todo el mundo.

Mediante su más importante programa para reducir los niveles de arsénico, UNICEF se alió con el Gobierno de Bangladesh y con organizaciones no gubernamentales para examinar las fuentes de agua del país, crear conciencia sobre el envenenamiento por arsénico (arsenicosis), y mejorar tanto la atención sanitaria de las personas afectadas como el suministro de agua apta para el consumo.

En Bangladesh, la cobertura de agua es muy alta y existen alrededor de 9 millones de pozos excavados manualmente y poco profundos, llamados “pozos entubados”, que son utilizados casi por la totalidad de los 100 millones de habitantes que constituyen la población rural. Pero en 1993 se detectó, a poca profundidad, agua subterránea contaminada con arsénico.

Para conocer la magnitud del problema, UNICEF apoyó la realización de encuestas aleatorias a nivel nacional y, desde 1999, ha prestado asistencia para llevar a cabo análisis exhaustivos de todos los pozos entubados –públicos y privados– en las zonas contaminadas con arsénico. Más de 1,5 millones de pozos han sido analizados con ayuda de UNICEF, y diversos aliados han colaborado con el análisis de 3,5 millones de pozos adicionales.

Los pozos que cumplen el límite de 0,05 miligramos por litro fijado por el gobierno para el agua de beber se pintan de color verde, mientras que los que exceden el límite se pintan de rojo. Las comunidades ya están enteradas de que el agua de los pozos rojos no se puede utilizar para beber ni cocinar, sino únicamente para labores domésticas.

Uno de cada cinco pozos entubados supera el límite fijado por el Gobierno de Bangladesh, lo que pone en riesgo a aproximadamente 20 millones de personas. En más de 8.000 aldeas, el 80% de todos los pozos están contaminados, y el agua de todos los pozos de más de 2.000 aldeas es insalubre.

Los resultados de los análisis de los pozos entubados se relacionaron con las encuestas a los pacientes, de acuerdo con las cuales cerca de 40.000 personas presentaban lesiones cutáneas, la forma más visible de arsenicosis. UNICEF respaldó la capacitación de los médicos para realizar las encuestas y suministró medicamentos sencillos para los pacientes.

La estrategia nacional para crear conciencia sobre la contaminación por arsénico fue liderada por UNICEF y se basó en la comunicación interpersonal y en los medios de difusión. Se produjeron libros con ilustraciones para que los utilizaran los profesionales de la salud y los dirigentes religiosos y comunitarios. Los trabajadores sobre el terreno, que utilizan equipos sencillos para examinar el contenido de arsénico de los pozos, se cuentan entre los agentes más efectivos para transmitir información sobre el envenenamiento por arsénico y para disipar los mitos en torno a este problema.

La comprensión del problema del envenenamiento por arsénico ha aumentado considerablemente, y la población cuenta hoy con conocimientos básicos muy superiores a los que tenía hace cinco años. Por ejemplo, en las zonas donde UNICEF desarrolla proyectos, el número de personas que creen que el envenenamiento por arsénico es contagioso se redujo del 70% a menos del 25% en el transcurso de un año. Aunque todavía hay cierta oposición a los matrimonios con pacientes de arsenicosis, una encuesta efectuada en 2004 reveló que más de uno de cada cuatro progenitores permitiría que su hijo o su hija contrajera matrimonio con un paciente de la enfermedad, en comparación con uno de cada 20 progenitores en 2001.

Análisis exhaustivos han permitido que los aldeanos compartan pozos libres de contaminación e identifiquen profundidades donde el nivel de arsénico es menor. En los lugares donde los pozos seguros son escasos se están promoviendo fuentes alternativas, entre ellas, pozos entubados profundos, pozos excavados a mano, filtros de agua para estanques y ríos, tanques de captación del agua de lluvia y sistemas de eliminación del arsénico.

Cada comunidad elige la opción que se adapte mejor a sus necesidades, teniendo en cuenta los costos y los factores que podrían atentar contra la salud, como la contaminación por gérmenes u otros químicos. Las comunidades tienen la responsabilidad de definir los sitios, ayudar a sufragar los costos, dar mantenimiento y operar las fuentes alternativas de agua potable.

El gobierno y otros aliados han contribuido con más de 100.000 nuevos puntos de agua, donde pueden abastecerse millones de personas afectadas. Con apoyo de UNICEF se instalaron 14.000 de esos nuevos puntos de agua en zonas altamente contaminadas con arsénico, proporcionando agua salubre a medio millón de lugareños.

Gracias, en parte, a los análisis practicados a los pozos entubados, a las campañas para sensibilizar a la población y a la instalación de nuevos puntos de agua apta para el consumo, se calcula que actualmente beben agua contaminada alrededor de 12 millones de personas. La mitigación de arsénico es un aspecto importante del nuevo Programa por Países, que se extenderá hasta 2010, y UNICEF continuará prestando ayuda mientras el pueblo de Bangladesh esté expuesto a niveles peligrosos de arsénico en el agua que consume.

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Países prioritarios

El objetivo de UNICEF en materia de agua, saneamiento e higiene (WASH) es cumplir el derecho de los niños y las niñas a sobrevivir y alcanzar su máximo potencial. Cada vez hay más pruebas de que estos servicios son esenciales para salvar vidas infantiles, mejorar las posibilidades educativas, afianzar la paridad entre los géneros, reducir la pobreza y fomentar el desarrollo sostenible.

El objetivo de los programas WASH es impulsar las prioridades nacionales tendientes a incrementar el acceso equitativo al agua salubre y a los servicios básicos de saneamiento – fomentando, a la vez, su utilización – y promover prácticas de higiene que contribuyen a salvar vidas y que han demostrado ser inmensamente eficaces para combatir enfermedades, entre ellas algunas tan sencillas como lavarse las manos con jabón.

Para el período 2006-2015, UNICEF se propone apoyar estas prioridades mediante la implementación de nuevas estrategias que orienten a sus oficinas en diversos países en su trabajo con los gobiernos, las comunidades, las familias y los organismos hermanos en su propósito común de alcanzar metas específicas del Objetivo de Desarrollo del Milenio.

Una estrategia abarca 60 países prioritarios y busca reforzar la higiene y las instalaciones de agua y saneamiento, dotar a las escuelas de estos servicios vitales, promover la seguridad del agua potable, hacer un seguimiento de los indicadores mundiales y garantizar la preparación para casos de emergencia.

Los países prioritarios se identificaron sobre la base de diversos criterios; por ejemplo, las tasas de mortalidad entre los menores de cinco años, el número total de defunciones infantiles, la cobertura de saneamiento y el suministro de agua en las zonas rurales, la educación básica y los avances hacia el logro de las metas por sectores.

Los programas de UNICEF en los países prioritarios para la estrategia WASH se regirán por siete objetivos:

  1. Promover una estructura equilibrada a nivel nacional para los programas WASH. Esto implica poner en marcha intervenciones que amplíen la cobertura de saneamiento y agua potable, propiciar cambios de comportamiento y establecer medidas que favorezcan la protección del medio ambiente.
  2. Apoyar un enfoque intersectorial. Para mejores resultados, el saneamiento, el suministro de agua y la higiene deben estar integrados en programas de educación, salud y nutrición.
  3. Incrementar los programas sostenibles de la estrategia WASH. La estrategia WASH brindará apoyo para organizar la entrega de ayuda y hacerla más eficiente, y para fortalecer los marcos operacionales y los proyectos nacionales de desarrollo.
  4. Lograr la descentralización y la participación comunitaria. Junto con sus aliados, UNICEF respaldará la gestión de las comunidades en torno a la prestación de servicios WASH en las zonas rurales, impartiendo conocimientos y aportando recursos. UNICEF también continuará asistiendo a los gobiernos nacionales en la formulación de políticas, y seguirá creando capacidad operativa y prestando ayuda financiera y técnica.
  5. Promover un suministro sostenible de agua salubre mejorando la gestión de los recursos hídricos. Todos los programas WASH que UNICEF lleva a cabo en los países prioritarios incluirán la protección y la conservación del agua. El apoyo se concentrará, específicamente, en la gestión comunitaria de los recursos hídricos locales. UNICEF trabajará hombro a hombro con algunos aliados tanto para garantizar que las políticas nacionales propugnen la vigilancia efectiva de la calidad del agua, como para desarrollar programas de mejoramiento dondequiera que se necesiten.
  6. Prestar particular atención al saneamiento, la calidad del agua y la higiene a nivel doméstico. UNICEF seguirá haciendo esfuerzos para que los hogares cuenten con letrinas seguras y a precios razonables, tratamiento de agua y mejores prácticas de higiene.
  7. Trabajar a favor de los derechos de la niñez a la salud y la educación. Disponer de instalaciones de abastecimiento de agua y de servicios sanitarios en las escuelas, y fomentar las buenas prácticas de higiene, equivale a velar por el derecho de la infancia a la educación y a disfrutar de un medio ambiente seguro y saludable.

Además de lo anterior, los países prioritarios –como todos los demás países incluidos en el programa– se beneficiarán de una serie de actividades básicas de la estrategia WASH. Esas actividades consisten en dar a conocer la importancia de consumir agua potable de buena calidad, brindar apoyo técnico en este campo, y sensibilizar a la población sobre la conveniencia de observar una buena higiene y modificar algunos comportamientos. Entre esas actividades también están la preparación para situaciones de emergencia y el seguimiento nacional de los avances hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

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