UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Agua y saneamiento en las escuelas

Agua y saneamiento en las escuelas

El agua no apta para el consumo y las condiciones antihigiénicas no solo son perjudiciales para la salud de los menores de cinco años; también afectan la salud, la asistencia escolar y la capacidad de aprendizaje de los niños y las niñas en edad de ir a la escuela.

UNICEF está promoviendo una meta adicional a las de los ODM, que consiste en garantizar que todas las escuelas dispongan de instalaciones apropiadas de agua y saneamiento adaptadas a las necesidades de los estudiantes, además de programas de educación sobre higiene. En 2002, el Plan de Aplicación de las Decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible destacó la importancia de convertir el saneamiento en las escuelas en una acción prioritaria y, en 2005, la 13a Sesión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible reiteró esta posición e insistió en la necesidad de impartir educación sobre higiene en las escuelas.

Para aumentar el potencial de aprendizaje de las niñas, elevar sus tasas de matriculación y disminuir sus tasas de deserción escolar, es fundamental que las escuelas estén bien abastecidas de agua y dotadas de servicios adecuados de saneamiento. Esto también es clave para conquistar los ODM 2 y 3. La falta de instalaciones sanitarias privadas e higiénicas afecta mucho más a las niñas que a los niños, e influye tanto en su decisión de matricularse o no en la escuela, como de permanecer o no en ella. Con frecuencia, las niñas no asisten a clases durante la menstruación y abandonan la escuela al llegar a la pubertad, cuando tienen que compartir las instalaciones sanitarias con los niños. Además, cuando la escuela o el hogar carecen de servicios de saneamiento o estos son inadecuados, las niñas adolescentes corren un riesgo particularmente alto de presentar anemia agravada por infecciones parasitarias y “estrés por falta de hierro”.

Un entorno limpio e higiénico favorece el rendimiento y la autoestima de los niños. Utilizar apropiadamente las instalaciones sanitarias, mantenerlas en buen estado y disponer de un abastecimiento suficiente de agua para la higiene personal y el aseo de las manos evita infecciones e infestaciones, y constituye un aporte a la salud pública y a la protección del medio ambiente.

Los programas escolares que combinan el saneamiento mejorado y las instalaciones para lavarse las manos con una educación sobre la higiene, mejoran de por vida la salud de la infancia y promueven cambios positivos en las comunidades. Evaluaciones sobre el terreno indican que enseñar a los niños y a las niñas por qué es importante lavarse las manos y observar otros buenos hábitos de higiene redunda en cambios positivos de comportamiento, en especial cuando las escuelas están provistas de un número conveniente de retretes o letrinas higiénicos y de suficiente agua para el aseo personal.