UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Más de 1.000 millones de personas carecen de acceso a fuentes mejoradas de agua potable.

La tabla muestra el desglose por regiones.

Agua potable

Agua potable

En un extremo se encuentran los niños y los adultos que, por falta de un saneamiento adecuado, deben tomar agua de pozos excavados a mano, ríos, lagos o arroyos no protegidos y quienes, en consecuencia, corren el riesgo de contraer enfermedades infecciosas transmitidas por el agua. En el extremo opuesto se hallan los pocos que disfrutan de la seguridad y la comodidad de tener en su hogar agua proveniente de acueductos gestionados convenientemente.

Entre los dos extremos mencionados se encuentran las fuentes de agua potable con una alta probabilidad de ser aptas para el consumo, y que se conocen como “fuentes mejoradas”, tales como las fuentes públicas, los pozos entubados o perforaciones, los pozos excavados a mano y protegidos, los manantiales protegidos y el agua de lluvia.

De acuerdo con los últimos cálculos del Programa conjunto de vigilancia del abastecimiento de agua y del saneamiento, un programa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, la cobertura mundial aumentó del 78% en 1990 al 83% en 2004, lo que significa que, durante ese período, más de 1.200 millones de personas obtuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua potable. Si la tendencia actual se mantiene, el mundo está en vías de conquistar la meta del ODM (89%) en el año 2015, a pesar de que más de 1.000 millones de personas no tenían acceso a fuentes mejoradas de agua potable en 2004 y que avanzar al mismo paso que el crecimiento de la población sigue siendo un tremendo desafío.