UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Mensaje de la Directora Ejecutiva

Mensaje de la Directora Ejecutiva

Se calcula que el agua no apta para el consumo y la falta de saneamiento básico y de higiene cuestan la vida todos los años de más de 1,5 millones de niños y niñas menores de cinco años a causa de la diarrea. Esta trágica estadística pone de relieve la necesidad de que el mundo cumpla su compromiso y alcance el Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre agua y saneamiento, ODM 7, que busca reducir a la mitad, para el año 2015, la proporción de personas que no tienen acceso sostenible al agua potable ni al saneamiento básico.

Los niños que mueren no son los únicos afectados. La diarrea y otras enfermedades vinculadas con el agua alteran el desarrollo y minan la salud de muchos millones de niños más. En total, más de 1.000 millones de personas carecen de agua potable de fuentes mejoradas y 2.600 millones no cuentan con servicios básicos de saneamiento. Sin embargo, la mayor parte de la población del planeta no valora estos bienes, que resultan esenciales para una vida saludable.

El agua y el saneamiento son vitales en sí mismos, pero también son requisitos clave para reducir la mortalidad infantil y derivada de la maternidad (ODM 4 y 5) y combatir diversas enfermedades (ODM 6). Asimismo, son definitivos para reducir la desnutrición infantil (ODM 1) y lograr la educación primaria universal (ODM 2). Las niñas especialmente pueden dedicar más horas a la escuela cuando buscar agua les exige menos tiempo y cuando las escuelas disponen de instalaciones de saneamiento adecuadas.

Este es el quinto de una serie de balances elaborados por UNICEF para supervisar los avances hacia el logro de los ODM en favor de la infancia, y su propósito es evaluar el desempeño del mundo en materia de agua y saneamiento. Este balance indica que, de mantenerse las tendencias actuales, el mundo va en camino de conquistar la meta relacionada con el agua potable –a pesar de que algunos países y regiones están rezagados – pero que alcanzar la meta relativa al saneamiento será un proceso mucho más lento.

No podemos sentirnos satisfechos con los resultados actuales ni podemos darnos el lujo de desperdiciar la oportunidad que representa el Programa del Milenio como instrumento para transformar las vidas de los niños y las niñas más vulnerables. Los beneficios del agua potable y el saneamiento mejorados son evidentes y se pueden ampliar a muchísima más gente, siempre y cuando se inviertan los recursos suficientes y exista la decisión de hacerlo.

No creo que haya una motivación más poderosa para redoblar nuestros esfuerzos que recordar que más de 1,5 millones de niños pierden la vida todos los años sin haber llegado a su quinto cumpleaños.


Ann M. Veneman
Directora Ejecutiva, UNICEF