UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Tendencias mundiales con respecto a las metas del ODM sobre agua y saneamiento.

Con una cobertura de un 83% de fuentes mejoradas de agua potable en 2004, el mundo se encuentra bien encaminado para cumplir la meta del ODM de reducir a la mitad la proporción de personas sin acceso al agua potable para 2015. Pero para cumplir la meta de saneamiento, será preciso duplicar la tasa de mejora que se registra desde 1990.

Agua, saneamiento e higiene

Alcanzar las metas del ODM salvaría millones de vidas infantiles.

El agua es tan esencial para la vida humana como el aire que respiramos. Sin embargo, irónicamente, este elemento vital puede tener efectos nocivos si sus fuentes no están libres de contaminación e infección, y el contaminante más común son los excrementos humanos que no han sido eliminados en condiciones de seguridad y que se han esparcido debido a la falta de higiene y de servicios básicos de saneamiento.

Los niños pequeños son más vulnerables que cualquier otro grupo de edad a los efectos perjudiciales del agua no apta para el consumo, la insuficiencia de agua, la falta de higiene y el saneamiento deficiente. Anualmente mueren en el mundo 10,5 millones de niños y niñas menores de cinco años, y la mayoría de esas defunciones ocurren en los países en desarrollo. La falta de agua potable, de saneamiento y de una higiene adecuada se relaciona con las principales causas de mortalidad entre los menores de cinco años, como las enfermedades diarreicas, la neumonía, los trastornos neonatales y la desnutrición.

Lo anterior significa que tanto el Objetivo de Desarrollo del Milenio 7 –garantizar la sostenibilidad del medio ambiente – como su meta asociada de reducir a la mitad, para el año 2015, la proporción de gente sin acceso sostenible al agua potable apta para el consumo y al saneamiento básico, revisten una importancia decisiva para la infancia. El ODM 7 también es crucial para mejorar la nutrición, la educación y la situación de las mujeres y, por lo tanto, el éxito en este campo determinará, en gran parte, si el mundo cumple o no sus metas del ODM.

En el mundo hay más de 125 millones de niños y niñas menores de cinco años cuyos hogares no tienen acceso a una fuente mejorada de agua potable, y más de 280 millones de menores de cinco años viven en hogares desprovistos de instalaciones mejoradas de saneamiento. Cada uno de estos niños y niñas es un individuo único cuyos derechos se conculcan y cuya salud se encuentra amenazada desde su nacimiento debido a la falta de agua potable y saneamiento básico.

La higiene también es un componente indispensable de la estrategia de supervivencia infantil. Un acto tan sencillo como lavarse las manos tiene implicaciones importantes para la salud y la supervivencia de los niños, al reducir la morbilidad y la mortalidad asociadas con la diarrea, la neumonía y otras enfermedades infecciosas.