UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Brasil, Chile y Paraguay han logrado la cobertura universal o casi universal en el acceso a fuentes mejoradas de agua potable en zonas urbanas, pero la cobertura en las zonas rurales sigue siendo muy baja.

El gráfico muestra la cobertura en las zonas rurales en 2004.

América Latina y el Caribe

La tasa de mortalidad de menores de cinco años para América Latina y el Caribe se redujo en un 43% entre 1990 y 2004. Y tanto en la esfera del agua como del saneamiento, 16 de los 33 países de la región se encuentran bien encaminados para alcanzar las metas del ODM.

Pero la distribución de agua potable y servicios de saneamiento sigue un modelo de desigualdad característico de una región con agudas disparidades socioeconómicas. Dentro de los países de América Latina y el Caribe, las disparidades entre las zonas urbanas y rurales son especialmente pronunciadas, así como las disparidades dentro del medio rural.

La cobertura general de agua potable aumentó de un 83% en 1990 a un 91% en 2004. La región es relativamente rica en recursos de agua disponibles, aunque existen amplias zonas áridas y elevadas donde la escasez de agua es un problema grave. El número absoluto de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable se redujo en una tercera parte, de 74 millones en 1990 a 50 millones en 2004.

La cobertura de saneamiento aumentó de un 68% a un 77% entre 1992 y 2004, y 127 millones de personas obtuvieron acceso en ese período. Pero para alcanzar la meta es necesario que otros 103 millones obtengan acceso a partir de ahora hasta 2015.

La cobertura de agua potable en el medio urbano es muy elevada, un 96%. Pero la cobertura rural se encuentra a la zaga con un 73%, y 34 millones de los 50 millones de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua potable viven en zonas rurales.

Estas disparidades son incluso mayores en el caso del saneamiento. Aunque un 86% de las personas que viven en zonas urbanas tienen acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento, éstas se encuentran disponibles solamente para un 49% de las poblaciones rurales.

En la región persisten también amplias disparidades en el acceso al agua y el saneamiento relacionadas con la situación social y económica. Entre las poblaciones indígenas, el nivel de los servicios es mucho más bajo, así como en las zonas urbanas pobres y en las poblaciones de afrodescendientes.

Los huracanes, las inundaciones y los terremotos son frecuentes en la región, a menudo con efectos devastadores sobre el abastecimiento de agua y la salud pública. Entre 1994 y 2003, las pérdidas económicas en materia de agua y saneamiento se cifraron en 650 millones de dólares, como resultado de los daños que sufrieron por lo menos 2.100 sistemas urbanos y 4.500 acueductos rurales, y la destrucción de 28.000 pozos y 173.000 letrinas.

Las disparidades entre el medio urbano y rural en el acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento sigue siendo un desafío en los países de América Latina y el Caribe.