UN BALANCE SOBRE AGUA Y SANEAMIENTO: NÚMERO 5, SEPTIEMBRE DE 2006 Ver ediciones anteriores >

El camino a seguir

El mundo se encuentra encaminado para cumplir la meta de reducir la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable, aunque al mismo tiempo trata denodadamente de mantenerse al día con respecto al ritmo de crecimiento de la población y a una urbanización cada vez más acelerada.

La meta sobre el saneamiento no se alcanzará a menos que los progresos aumenten considerablemente, y si esto no ocurre, 2.400 millones de personas carecerán de acceso al saneamiento básico 2015.

Para ambas metas, África subsahariana se encuentra bastante rezagada con respecto a los progresos necesarios; en relación al saneamiento, Asia meridional todavía tiene un largo camino por recorrer, a pesar de haber más que duplicado su prestación entre 1990 y 2004.

Los niños y las niñas del mundo tienen derecho al agua potable y el saneamiento básico, y a la salud que estos dos factores proporcionan. En gran medida, el progreso sostenible en materia de salud, nutrición y educación depende de las mejoras que se produzcan en los sectores de agua y saneamiento. Los efectos beneficiosos que representa la inmunización completa del niño se pierden completamente, por ejemplo, si ese niño muere debido enfermedades diarreicas. 

El progreso relativamente lento en el saneamiento cuando se compara con el del agua indica una necesidad urgente de incrementar el ritmo. Cada vez se acepta en mayor medida que en los servicios de saneamiento son fundamentales para mejorar la salud y preservar los progresos obtenidos en otros sectores y hay un reconocimiento cada vez mayor de que los cambios de comportamiento en cuestiones de higiene son fundamentales para salvar las vidas infantiles.

Está claro que los progresos hacia los ODM están fracasando en tres esferas clave: