UN BALANCE SOBRE LA NUTRICIÓN NÚMERO 4, MAYO DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Video

La nutrición y la infancia
Anchura de banda
baja | alta
(Real player)

Erradicar la pobreza extrema y el hambre, reducir la mortalidad infantil y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relativos a la salud y a la educación dependen en gran medida de los progresos que se logren en la esfera de la nutrición. Si el problema de la desnutrición no se aborda debidamente, será difícil cumplir los demás ODM.

La nutrición y los ODM

Todos los años, se calcula que la desnutrición contribuye a la muerte de unos 5,6 millones de niños y niñas menores de cinco años. Uno de cada cuatro menores de cinco años –o 146 millones en el mundo en desarrollo– pesa menos de lo normal para su edad, lo que aumenta el riesgo de que muera prematuramente.

La nutrición deficiente no solo perjudica a los individuos, sino también a la sociedad entera. Cuando las mujeres embarazadas no se alimentan correctamente, sus hijos nacen con bajo peso, un problema que pone en peligro su supervivencia. Cuando las niñas están desnutridas, su capacidad de tener hijos sanos en el futuro corre un grave peligro.

La desnutrición y las carencias de micronutrientes pueden causar retrasos en el crecimiento durante la infancia y la adolescencia, y provocar que los individuos sean menos productivos cuando llegan a la edad adulta.

El propósito de este balance –el cuarto de una serie de balances preparados por UNICEF para realizar un seguimiento sobre el progreso de la infancia hacia los ODM– es evaluar el desempeño mundial en materia de nutrición, tomando como indicador básico la prevalencia de peso inferior al normal entre los niños y niñas menores de cinco años. Aun cuando la comunidad mundial se comprometió a reducir a la mitad la proporción de niños y niñas con un peso inferior al normal entre 1990 y 2015, no estamos todavía en camino de alcanzar esa meta.

Podemos avanzar rápidamente en un corto lapso. El mundo ha presenciado grandes progresos, logrados mediante estrategias comprobadas como la promoción del amamantamiento, los suplementos de vitamina A y la campaña mundial de yodación de la sal, todas las cuales son intervenciones de una importancia fundamental.

Este balance muestra con claridad meridiana que el mundo debe cambiar sus prioridades para cumplir el ODM de reducir la desnutrición infantil a la mitad. Pero también indica que es posible disminuir la desnutrición si se aprovechan las lecciones de los últimos 15 años. La meta no podría ser más importante: un mundo donde los niños y niñas vivan libres de la pobreza y el hambre.

Ann M. Veneman
Directora Ejecutiva, UNICEF