UN BALANCE SOBRE LA NUTRICIÓN NÚMERO 4, MAYO DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Dos de cada tres hogares consumen sal yodada en el mundo en desarrollo.

Las regiones de América Latina y el Caribe y Asia Oriental y el Pacífico están a punto de lograr la meta de la yodación universal de la sal. Sin embargo, solamente la mitad de los hogares de las regiones de ECE/CEI y Asia meridional consumen sal yodada.

Carencia de yodo

Carencia de yodo

El resultado de una dieta carente de yodo es una producción insuficiente de la hormona tiroidea. Esta carencia puede alterar el crecimiento normal del cerebro y el sistema nervioso, llevando a un rendimiento escolar bajo y a la disminución de la capacidad intelectual y laboral. La carencia de yodo es muy nociva durante el embarazo y la infancia, pero se puede evitar fácilmente mediante la yodación de la sal.

En 1990, pocos países en desarrollo tenían programas de yodación de la sal a gran escala, y se calcula que en menos de uno de cada cinco hogares se consumía sal adecuadamente yodada. En consecuencia, unos 1.700 millones de personas, el 32% de la población del mundo en desarrollo, corría el riesgo de sufrir trastornos por carencia de yodo.15

La campaña para corregir la carencia de yodo mediante la yodación universal de la sal ha sido exitosa, pues la proporción de los hogares del mundo en desarrollo donde se consume sal yodada se ha elevado al 69%. Además, 82 millones de recién nacidos reciben protección todos los años contra problemas de aprendizaje causados por trastornos debidos a la carencia de yodo.

Pese a lo anterior, existen grandes diferencias entre regiones en los niveles de consumo de sal yodada. Los niveles más altos se registran en América Latina y el Caribe (86%) y en Asia oriental y el Pacífico (85%). En África subsahariana se consume sal yodada en el 64% de los hogares. El nivel más bajo se registra en ECE/CEI (47%). La serie actual de las Encuestas a base de indicadores múltiples (MICS) permitirá actualizar la información sobre el consumo de sal yodada y se espera que sirva para documentar mejoras considerables, especialmente en ECE/CEI.
 
En 33 países, menos de la mitad de los hogares consumen sal yodada y, todos los años, 37 millones de recién nacidos en el mundo en desarrollo quedan desprotegidos contra las consecuencias que tiene para toda la vida el daño cerebral asociado con los trastornos debidos a la carencia de yodo.

15  Los cálculos se basan en las estimaciones más recientes de que se dispone sobre consumo de sal yodada durante el período 1998-2004 para 97 países, lo que comprende el 95% de la población del mundo en desarrollo.