UN BALANCE SOBRE LA NUTRICIÓN NÚMERO 4, MAYO DE 2006 Ver ediciones anteriores >

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El tsunami descubre la desnutrición Anchura de banda
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Después de cualquier emergencia, la desnutrición se dispara y eleva exponencialmente el riesgo que corren los niños y niñas de enfermarse y morir. En la mayoría de las situaciones de emergencia, la línea de base nutricional de la infancia es deficiente, incluso antes de que la crisis agudice factores como la inseguridad alimentaria, el acceso limitado a los servicios básicos de salud, los ambientes malsanos y las prácticas alimentarias y de atención inadecuadas. En consecuencia, tras las emergencias, las escasas reserves nutricionales de los niños y niñas pequeños se agotan rápidamente. La carencia de micronutrientes –en particular, hierro, vitamina A y yodo– suele constituir una grave amenaza contra la salud pública.

Situaciones de emergencia

Situaciones de emergencia

Para proporcionar una nutrición de calidad y promover el acceso a servicios de salud fundamentales al comienzo de las situaciones de extrema urgencia y después de producida la catástrofe, UNICEF estableció una serie de medidas en el documento llamado Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia. Entre esas medidas se cuentan la pronta evaluación nutricional; la vacunación contra el sarampión, junto con la administración de suplementos de vitamina A; el suministro de alimentos fortificados y suplementos de micronutrientes; el apoyo a la lactancia materna, junto con el suministro de alimentación complementaria a los lactantes y a los niños y niñas pequeños. Asimismo, la alimentación terapéutica y complementaria, en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos y algunas organizaciones no gubernamentales; el apoyo al seguimiento y la vigilancia de la nutrición; y el asesoramiento y la educación sobre nutrición, que incluye mensajes sobre la importancia de la lactancia materna.

En la década pasada, y desde el punto de vista de la salud y la nutrición, la respuesta de la comunidad internacional frente a las consecuencias de las situaciones complejas de emergencia mostró un gran progreso. La respuesta en cuestiones de salud pública y en el tratamiento clínico de las enfermedades con un gran potencial epidémico mejoró, especialmente en los campamentos, y las tasas de letalidad en niños y niñas gravemente desnutridos se han reducido de forma notable.

Un “Examen sobre la respuesta humanitaria”, encargado en agosto 2005 por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, recomendó asignar responsabilidades por sector a las organizaciones principales y agrupar a los aliados para lograr una mejor preparación y respuesta ante las emergencias. A UNICEF se le ha encomendado dirigir el grupo de nutrición.

En medio de los dramas humanos que se viven en los conflictos y los desastres naturales, la atención del público y las actividades de socorro suelen centrarse – adecuadamente – en la infancia. Pero el número de niños y niñas que sucumben en la situaciones de emergencia es reducido en comparación con los millones de niños y niñas desnutridos que se enferman y mueren todos los años en una “emergencia silenciosa” causada por la desnutrición, y que no recibe la atención de la comunidad internacional.8

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8  Gross, R., y Webb, P., “Wasting Time for Wasted Children: Severe child undernutrition must be resolved in non-emergency settings”, The Lancet (de próxima aparición en 2006).