UN BALANCE SOBRE LA NUTRICIÓN NÚMERO 4, MAYO DE 2006 Ver ediciones anteriores >

Lograr la meta de los ODM –reducir a la mitad la proporción niños con bajo peso entre 1990 y 2015– exigirá tomar medias a los niveles micro, meso, macro y mundial, así como alianzas entre todos los sectores de la sociedad.

Ahora es el Momento de Actuar

Las vidas de millones de niños y niñas se transformarán si se conquista la meta del ODM de reducir el hambre para el año 2015. Esta no es, de ninguna manera, una idea descabellada. Hoy se sabe mucho sobre las medidas que pueden marcar la diferencia en el campo de la nutrición infantil. Los alimentos, al igual que el acceso a los servicios de salud y una buena atención, especialmente en la primera infancia, son todos factores importantes.

La campaña para mejorar la nutrición implicará trabajar con diversos sectores y reconocer que el agua, el saneamiento y el VIH/SIDA, por ejemplo, guardan una relación incuestionable con la salud y la nutrición infantiles. Esto exigirá esfuerzos que abarcan desde el nivel micro al nivel macro (ver gráfico) y que exigirá la alianza de todos los niveles de la sociedad.

La prioridad de todas las acciones encaminadas a mejorar la nutrición deben ser los niños y niñas menores de dos años, que están más predispuestos a enfermarse y a morir durante este período. La primera infancia también ofrece una serie de oportunidades y las intervenciones para mejorar la nutrición durante este período de la vida tienen mayores repercusiones.

Además, las intervenciones deben centrarse en las mujeres –antes y durante el embarazo, y durante la lactancia– mediante la atención prenatal y de otra clase, porque las madres que no se nutren adecuadamente tienen más probabilidades de tener bebés con bajo peso.

En situaciones complejas de emergencia, las necesidades sanitarias y nutricionales de los niños y niñas deben ser la prioridad. Pero es urgente concentrarse en las principales causas de muerte y desnutrición en las emergencias “silenciosas”, es decir, fuera de los campamentos, de los ambientes inestables y de las comunidades afectadas por el VIH/SIDA, particularmente en África meridional.

Informes recientes  39 indican que ampliar la escala de estas influyentes medidas sanitarias y nutricionales, como el amamantamiento, la alimentación complementaria y la administración de suplementos de vitamina A y zinc, podría dar resultados extraordinarios en términos de supervivencia, crecimiento y desarrollo. 

Incluso países con un bajo ingreso per cápita pueden alcanzar progresos significativos cuando las políticas correctas se suman a la voluntad política. Como defiende el Banco Mundial en una publicación reciente, es preciso reubicar la nutrición en los planes de desarrollo nacionales para lograr los ODM.40

El momento de actuar es ahora. Para comenzar, los ODM han sido adoptados por los Estados miembros de las Naciones Unidas y son ya un gran paso adelante para la infancia y la humanidad. Y en el camino hacia el logro de esos objetivos, la lucha contra la pobreza está desempeñando el papel principal.

El mundo tiene, sin duda, la capacidad de encaminarse hacia el logro de los ODM sobre salud y nutrición infantiles. No habrá excusas si permitimos que otra generación de niños y niñas viva la dramática situación que hemos descrito.

 

 

39  Ver, por ejemplo, las series de The Lancet sobre supervivencia infantil (2003) y neonatal (2005); Banco Mundial, World Development Report 2004: Making Services Work for Poor People, Banco Mundial, Washington, D.C., 2003; Organización Mundial de la Salud, Informe Mundial sobre la Salud 2005: ¡cada madre y cada niño contarán!, OMS, Ginebra, 2005; Consenso de Copenhague, informes de 2004, ver en <http://www.copenhagenconsensus.com>; Proyecto del Milenio de las Naciones Unidas, Investing in Development: A practical plan to achieve the Millennium Development Goals, UNDP, Nueva York, 2005, y otros proyectos del milenio, ver en <http://www.unmillenniumproject.org/reports/index.htm>.
40  Banco Mundial, Repositioning Nutrition as Central to Development: A strategy for large-scale action, Directions in Development, Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento/Banco Mundial, Washington, D.C., 2006.