Con una estimación anual de 257.000 muertes debidas al tétanos neonatal y de 30.000 mujeres muertas debido a la infección por tétanos después de haber dado a luz (9), el objetivo de eliminar el tétanos neonatal y de la madre -es decir, de reducir la incidencia a menos de 1 caso por cada 1.000 nacidos vivos a nivel nacional y en todos los distritos de un país- no se conseguirá en 2005, en parte debido a las incertidumbres generadas por la financiación en el futuro.
Sin embargo, el número de países que todavía tienen que eliminar el tétanos neonatal y de la madre se ha reducido de manera considerable, de 90 en 1990 a 58 en 2003. En 34 de estos últimos países se han comenzado o ampliado las actividades para la inmunización contra el tétanos desde hace cuatro años, una medida que ha contribuido a la protección eficaz de alrededor de 46 millones de mujeres y de sus recién nacidos, que se encontraban en peligro y vivían en zonas donde resultaba difícil acceder (10). Además, la eliminación del tétanos neonatal y de la madre en por lo menos otros seis países -Eritrea, Malawi, Namibia, Rwanda, Sudáfrica y Zimbabwe- ha sido validada de manera provisional. Otros 10 países han completado sus actividades para la eliminación y en 2006 se analizará su situación con miras a su validación (11).
Las estrategias aceleradas de lucha contra enfermedades como el sarampión, la poliomielitis y el tétanos neonatal y de la madre han demostrado que resulta posible acceder a los lugares donde viven las personas marginadas y excluidas por medio del análisis de los datos de rendimiento en los distritos, la microplanificación y la elaboración de presupuestos, y la puesta en práctica de estrategias de comunicación basadas en la comunidad. La reducción de la mortalidad dependerá también de las actividades para reforzar los servicios de inmunización sistemáticos a fin de mantener los avances obtenidos.























