Los análisis regionales que comienzan en la cobertura sistemática de la vacuna contra el sarampión, en lugar de la vacuna DPT3, como principal indicador de progreso hacia la meta de lograr una cobertura nacional de inmunización de un 90%. La cobertura de inmunización contra el sarampión -además de las tasas de mortalidad infantil y de menores de cinco años- es uno de los indicadores fundamentales que se utilizan para registrar los avances hacia el ODM 4. El sarampión es también una de las enfermedades prevenibles mediante vacunación que más muertes causa entre los menores de cinco años. La cobertura sistemática es fundamental para evitar la mortalidad debida al sarampión en los nacimientos cohortes posteriores, y por ello es un indicador importante.
En general, tanto las regiones de América Latina y el Caribe como la de ECE/CEI, así como los países industrializados, han logrado alcanzar el objetivo de una cobertura de un 90% contra el sarampión y tienen grandes posibilidades de mantener estos niveles. Oriente Medio y África del Norte tiene también grandes posibilidades de mejorar de forma lo suficientemente rápida como para cumplir con el objetivo en 2010. Pero Asia oriental y el Pacífico tendrá que lograr mejoras considerables, mientras que Asia meridional y África subsahariana se encuentran bastante rezagadas y tendrán que mejorar las tasas anuales de aumento en un promedio de 3,2 puntos porcentuales y 4,1 puntos porcentuales, respectiva- mente, para lograr una cobertura de un 90% en 2010.
Estos promedios regionales descritos de manera general no revelan toda la verdad, sin embargo, ya que no describen las historias positivas en las regiones donde no se producen resultados satisfactorios, ni los fracasos que se dan en zonas con indicadores elevados. Tanto en América Latina y el Caribe como en ECE/CEI, por ejemplo, hay países que son causa de preocupación, mientras que ha habido progresos considerables en muchos países de África. La cobertura sistemática no refleja las grandes cantidades de niños, niñas y mujeres que se benefician de las actividades de inmunización suplementaria, que son campañas especiales para reducir la mortalidad y la morbilidad, especialmente entre los grupos a quienes no llegan los programas sistemáticos.
El éxito de las campañas no sistemáticas de inmunización contra el sarampión -mencionado en la sección sobre la reducción de la mortalidad debido al sarampión- ilustra que la cobertura sistemática contra el sarampión no predice por sí sola una reducción en la mortalidad infantil debido a las enfermedades que se pueden prevenir con la vacuna.