De todas las enfermedades que se pueden evitar mediante la vacunación, el sarampión es una de las principales causas individuales de mortalidad, y en 2003 fue responsable de alrededor de 530.000 muertes, de las cuales 395.000 eran de niños y niñas menores de 5 años: es decir, cerca de un 4% de las muertes de menores de 5 años en todo el mundo4. Pero se han logrado progresos en la reducción del número de niños que mueren debido al sarampión: en 1999 ocurrieron 873.000 muertes debidas al sarampión en todo el mundo5. En resumen, el objetivo mundial de reducir a la mitad la mortalidad debida al sarampión entre 1999 y 2005 va por buen camino.
Gran parte de estos éxitos mundiales se deben a las actividades complementarias: campañas y programas frecuentes y acelerados a nivel nacional, dirigidos a niños y niñas de una amplia gama de edades -hasta los 15 años- y estrategias para llegar a grupos marginales, entre ellos niños y niñas afectados por situaciones de emergencia. La Iniciativa contra el Sarampión6 ha prestado apoyo a las actividades complementarias en África subsahariana y otras regiones.
África se encuentra también bien situada para alcanzar el objetivo. Las muertes debidas al sarampión descendieron a 282.000 en 2003 desde 519.000 en 1999, una reducción de un 46%. Las campañas nacionales contra el sarampión fueron fundamentales para lograr estos resultados, al vacunar a 200 millones de niños más de los previstos entre 2001 y 2004 (7).
























