Llegará un día en que el progreso
de las naciones no se medirá por su poder militar o económico,
ni por el esplendor de su capital y sus edificios públicos,
sino por el bienestar de sus pueblos: por sus niveles de salud,
nutrición y educación; por sus oportunidades de
obtener una remuneración digna a cambio de su trabajo;
por su capacidad de participación en las decisiones que
afectan a su vida; por el respeto a sus libertades civiles y políticas;
por la atención dispensada a los más vulnerables y
desfavorecidos; y por la protección ofrecida al desarrollo físico
y mental de sus niños y niñas. El Progreso de las
Naciones, publicado anualmente por el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia, es un aporte en favor de ese nuevo día.. |