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PresentaciónHace casi un decenio, los líderes y representantes de más de 150 países reunidos en la Cumbre Mundial en favor de la Infancia establecieron una serie de metas mundiales muy ambiciosas relativas a los niños y al desarrollo para el decenio de 1990. Hubiera sido muy fácil que esas metas se hubiesen convertido en otra elocuente declaración de buenas intenciones. Pero se transformaron en un plan de acción muy práctico que, junto con la Convención sobre los Derechos del Niño, lograron que los temas de la infancia ocuparan un primer plano entre las demás cuestiones sobre el desarrollo y los derechos humanos que preocupan al mundo.Muchos países pueden enorgullecerse de los grandes avances logrados en este decenio con relación a la conquista de las metas de la Cumbre Mundial y a la vigencia de los derechos de los niños: las vidas jóvenes que se han salvado debido a las mejoras en materia de salud y nutrición, la protección a los niños contra el trabajo peligroso o en condiciones de explotación, la transformación del futuro de muchos niños, que ahora cuentan con la posibilidad de ir a la escuela. Pero en otros casos, los conflictos, la deuda externa, las crisis económicas y las prioridades equivocadas han tenido efectos devastadores en la niñez, que siempre paga un alto precio por los fracasos de los adultos. El Progreso de las Naciones desempeña una función esencial en la vigilancia del progreso global hacia las metas fijadas en 1990, al mismo tiempo que registra los fracasos. La edición de este año pone al descubierto las consecuencias devastadoras que ha tenido el VIH/SIDA entre los niños, y celebra al mismo tiempo los avances enormes que han llevado al mundo hasta el umbral de la eliminación de la poliomielitis. En 1999, el mundo recibirá al miembro de la familia humana que elevará por primera vez a 6.000 millones el número de habitantes de nuestro planeta. El Progreso de las Naciones aprovecha la oportunidad de ese nacimiento histórico para examinar las perspectivas muy diversas que pueden aguardar a ese recién nacido y a todos los niños y niñas en vísperas del nuevo milenio. El comentario final del informe recalca la necesidad de eliminar la carga catastrófica que impone la deuda externa a los niños y las familias de algunas de las naciones más pobres del planeta. El Progreso de las Naciones 1999 no sólo ofrece datos nuevos y valiosos sobre cuestiones vitales que afectan a los niños, sino que ayuda a los gobiernos, los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales a fijar de manera más eficaz sus prioridades con miras a la conquista de las metas de la Cumbre Mundial y a defender los derechos de todos los niños.
Kofi A. Annan Previo | Contenidos | Continuar
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