LIGA DE LOS NIÑOS HUÉRFANOS DEBIDO AL SIDA La humanidad aún no tiene plena conciencia de las devastadoras consecuencias de la crisis del SIDA en los niños del mundo en desarrollo. El número de huérfanos, especialmente en África, constituye una auténtica emergencia, y exige una respuesta urgente. Mientras sociedades de por sí empobrecidas luchan por superar este golpe enorme, pierden velozmente el terreno que habían conquistado a costa de grandes sacrificios en el campo del desarrollo social, incluso los avances logrados en materia de salud, nutrición y educación infantil. La dimensión de la crisis de los huérfanos La pérdida es un corolario inevitable de las enfermedades y la muerte, pero el costo terrible del SIDA es una tragedia sin precedentes. Hasta ahora, la enfermedad ha dejado a 8,2 millones de niños huérfanos de madre o de ambos progenitores, en la mayoría de los casos en los países de África al sur del Sahara. Ese número continúa aumentando y se supone que llegará a 13 millones en el año 2000, de los cuales 10,4 millones tendrán aún menos de 15 años. Las tragedias personales de los niños son enormes. Igualmente lo son las crisis sociales que se producen al mismo tiempo que las comunidades y naciones más afectadas –entre ellas algunas de las más pobres del mundo– se esfuerzan por atender a los enfermos y a una generación de huérfanos, en una escala sin precedentes en la historia. En la mayor parte del mundo industrializado la tasa de niños huérfanos rara vez supera el 1% de la población infantil. Antes del comienzo de la epidemia del SIDA, las sociedades del mundo en desarrollo acogían a los huérfanos en las familias ampliadas en una proporción algo mayor del 2% de la población infantil. En comparación, un abrumador 11% de los niños de Uganda ha quedado huérfanos debido al SIDA. En Zambia, el 9% de los niños son huérfanos por la misma causa. En Zimbabwe, el 7%, y en Malawi, el 6%. Cuando las tasas de prevalencia entre las mujeres son elevadas, también lo son las cifras de los niños que quedan en un estado de orfandad. Y se trata de pérdidas que ni siquiera disminuyen. En 35 países, la tasa de orfandad infantil se ha duplicado, triplicado y hasta cuadriplicado entre 1994 y 1997. Se teme que, debido al SIDA, el número de huérfanos en Asia se triplique para el año 2000. Según ONUSIDA, el número actual de niños que viven con un padre o una madre infectados con el VIH es muy superior a la cantidad de niños que ya han quedado huérfanos, lo que constituye un presagio inquietante. Los niños que han perdido a su madre o a ambos progenitores son los miembros más vulnerables de la sociedad. Dado que están socialmente aislados por el estigma del SIDA, tienen menos probabilidades de que se les inmunice, y más probabilidades de ser desnutridos y analfabetos, además de ser más vulnerables al abuso y la explotación. La obtención y asignación de los recursos necesarios para estabilizar la crisis y proteger a los niños es una prioridad que requiere que la comunidad internacional tome medidas urgentes.
El número de niños menores de 15 años por 10.000 que han perdido a sus madres o a ambos progenitores debido al SIDA
Nota: Estos cálculos no incluyen a los niños que han perdido solamente al padre. En muchos de los países en desarrollo o en transición no existen datos comparativos sobre el número de niños que ha dejado huérfanos el SIDA, por lo que estos países han sido excluidos de la Liga.
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