Paises Industrializados - Commentario
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Penurias en medio de la abundancia

Philip Alston

A lo largo de la historia, los seres humanos siempre han temido el desamparo. En todos los siglos, los desastres -- ya sean naturales u ocasionados por las actividades humanas -- han dejado a su paso multitudes de desarraigados: hombres, mujeres y niños sin techo ni cobijo. Aunque resulte muy fácil decir que el desamparo está indisolublemente vinculado con un hecho catastrófico determinado, como la guerra o la hambruna, lo cierto es que hoy en día también es una cruda realidad en algunos de los países más ricos del mundo.

Muchas personas que habitan el mundo industrializado no tendrán esta noche donde dormir, ni lo tuvieron ayer, ni lo tendrán mañana. Esos seres, que suman decenas o cientos o miles, deambulan por las calles de ciudades grandes y prósperas, frecuentemente con niños en sus brazos, buscando un calor, una seguridad y una estabilidad cada día más difícil obtener.

Copyright © UNICEF/Stephen Dupont/Panos Pictures

Diversos estudios demuestran la magnitud del problema. Se calcula, por ejemplo, que en 15 países de la Unión Europea hay unos 3 millones de personas que carecen de hogar permanente. Aunque en Alemania no se realicen encuestas oficiales sobre el desamparo, una organización no gubernamental calcula que en el país hay unas 850.000 personas afectadas por ese problema, de las cuales sólo una tercera parte son inmigrantes.

Pero el problema no se limita a la Unión Europea. En los Estados Unidos, todas las noches hay unas 750.000 personas que carecen de vivienda. En Toronto, la mayor ciudad del Canadá, a fines de 1997 los refugios de emergencia albergaban a unas 6.500 personas por noche, lo que representó un aumento de más del 66% en apenas un año.

Debido a que, por lo general, son más pobres que los hombres, las mujeres corren más peligro de quedar en la calle. Si la mujer está sola, o tiene una familia a su cargo, o trata desesperadamente de escapar de la violencia y el abuso en su hogar, las perspectivas que tiene frente a sí suelen ser especialmente lóbregas. Por ejemplo, se calcula que en el Reino Unido, casi la mitad de las mujeres que trabajan no gana suficiente dinero para alquilar una vivienda de un dormitorio. En los Estados Unidos, una de cada tres familias está encabezada por una mujer, pero la mitad de las familias a cargo de mujeres viven en situación de pobreza.

Un estudio realizado en 11 ciudades de los Estados Unidos demostró que, como promedio, para poder pagar el alquiler de un apartamento de dos dormitorios al costo del mercado es necesario ganar 10,73 dólares por hora, lo que representa una suma más de dos veces superior al salario mínimo actual, de 5,15 dólares por hora. Y esos cálculos se basan en el supuesto de que el inquilino podría gastar una tercera parte de sus ingresos en el alquiler de la vivienda. Cabe recordar que las mujeres desempeñan el grueso de los empleos de baja jerarquía del sector de servicios, donde se les paga un salario mínimo.

Aunque las estadísticas sobre los desamparados no abundan -- ya que, por lo general, a la hora de los censos ese sector de la población literalmente "no cuenta" -- muchos de los desamparados sobre los que existe constancia son niños, incluso niños de muy corta edad. En 1996, unos 5,5 millones de niños estadounidenses vivían en situación de pobreza, y cabe suponer que muchos de ellos estaban relegados a vivir en la calle.

El estudio llevado a cabo en Alemania que se mencionó previamente indicó que una tercera parte de los desamparados eran niños o adolescentes, y según cálculos fidedignos, en 1995 había en el Reino Unido casi 250.000 desamparados de 16 a 24 años de edad.

En Australia, se calcula en unos 21.000 el número constante de desamparados de 12 a 18 años.

Y en los últimos 20 años, en muchas naciones industrializadas ha aumentado el número de familias a cargo de un solo adulto -- por lo general la madre -- de las cuales un elevado porcentaje vive por debajo del nivel de pobreza, especialmente en Australia, el Canadá y los Estados Unidos.

El artículo 27 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que "los Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social". Por su propia naturaleza, el desamparo priva a los niños afectados de todos y cada uno de esos derechos.

Los jóvenes desamparados tienen en general el doble de probabilidades que la población de su misma edad de padecer enfermedades crónicas como las infecciones de las vías respiratorias y el aparato auditivo, los trastornos gastrointestinales y las enfermedades venéreas, entre ellas el VIH/SIDA. En los Estados Unidos, una niña en la primera adolescencia tiene en general 14 veces más probabilidades de quedar embarazada si carece de hogar que las niñas de su edad. En Bélgica, la mitad de los desamparados que buscan cobijo en los refugios abandonaron sus estudios durante la enseñanza primaria o inmediatamente después de terminar ese ciclo escolar. En Alemania, 8 de cada 10 personas desamparadas que viven en refugios sólo han recibido educación primaria o nunca cursaron estudios básicos, mientras que en Luxemburgo, la relación es de 9 de cada 10.

 

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