La tasa de tétanos neonatal reducida en un tercio:
El mayor avance en la lucha contra esa enfermedad se registró en el Brasil, donde las tasa de mortalidad se redujo en un 99%, al disminuir el número de muertes de 6.000 en 1990 a apenas 80 en 1997. Viet Nam y Kenya obtuvieron resultados casi similares, ya que en esas naciones el número de muertes se redujo en un 94%. En cuanto a la reducción del número absoluto de casos, China obtuvo la mayor victoria, puesto que las muertes debidas al tétanos neonatal disminuyeron de más de 75.000 en 1990 a algo menos de 14.000 en 1997, una reducción de un 82%. Pero en algunos sitios las noticias no fueron buenas. En Nigeria, los casos mortales ascendieron de 23.000 a 38.000. Ese incremento de un 62% fue el mayor aumento absoluto registrado en el mundo. El tétanos neonatal se debe a la infección con el bacilo del tétanos durante los alumbramientos en condiciones antihigiénicas, a menudo agravadas por ciertas prácticas tradicionales, como el uso de mantequilla clarificada y hasta estiércol de ganado para "cicatrizar" el cordón umbilical. Aunque no se haya conquistado la meta de eliminar el tétanos neonatal a fines de 1995, aún sería posible conquistar ese objetivo para fin de siglo de contarse con un mayor grado de compromiso político. Para poder combatir la enfermedad en todas las regiones del planeta con altos niveles de riesgo se necesitarían unos 30 millones de dólares adicionales. Los avances recientes y futuros en materia de técnicas e instrumentos de vacunación podrían resultar sumamente valiosos para que el personal no especializado practique inmunizaciones.
Los esfuerzos conjuntos ha reducido enormemente las muertes por tétanos neonatal en la mayoría de los países más afectados. Nigeria es una excepción, ya que la mortalidad ha aumentado en un 62%. Unas mujeres nigerianas reciben la vacuna del tétanos, que protegerá a los niños que albergan en sus vientres.
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