Civil Rights - Commentary
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El registro de los nacimientos: el "primer" derecho

Unity Dow

Las imágenes de los niños que no han podido aprovechar las oportunidades de la vida debido a que no recibieron una atención adecuada ocultan generalmente la existencia silenciosa de un grupo numeroso de niños que carecen de otro derecho fundamental: el derecho al nombre y a la nacionalidad. A esos niños se les niega ese derecho inalienable debido, precisamente, a su invisibilidad jurídica. Como carecen de partida de nacimiento, sus existencias transcurren al margen del mundo "oficial", y están obligados a enfrentar obstáculos con los que nunca tropiezan quienes tienen la buena fortuna de haber sido inscritos al nacer.

Si tenemos en cuenta lo dura que es la vida para muchas personas, la necesidad de contar con una partida de nacimiento no parece ser una dificultad excesivamente grave, especialmente si lo comparamos con los problemas que deben superar constantemente los niños en los países en desarrollo. Pero, en realidad, esa hoja de papel tiene una importancia fundamental, porque demuestra el cumplimiento de lo que se podría denominar "el primer" derecho: el derecho a la identidad oficial.

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El registro del nacimiento es el primer reconocimiento de la existencia del niño por parte del Estado. Ese trámite reconoce la importancia que tiene el niño para su país, así como su estado jurídico. Mediante este pasaje que permite llegar a la ciudadanía pueden abrirse las puertas a la vigencia plena de los derechos, privilegios y servicios que las naciones ofrecen a sus habitantes.

En 20 países, por lo menos, ningún niño puede ser vacunado legalmente si carece de partida de nacimiento. En más de 30 países es necesario presentar esta partida para que los niños reciban atención en los centros sanitarios. En la mayoría de los países del mundo se exige este documento para matricular a los niños en las escuelas. Y en muchas naciones es necesario presentar la partida de nacimiento para inscribir a los niños en los programas de alimentación suplementaria. Debido a que el certificado de nacimiento es el instrumento básico mediante el que los países reconocen a sus ciudadanos, quienes carecen del mismo pueden verse privados de la posibilidad de contraer matrimonio, abrir cuentas bancarias, ser propietarios de bienes raíces, votar u obtener pasaportes.

Además de conferir privilegios, las partidas de nacimiento pueden proteger a sus titulares. Presentando la constancia de su nacimiento, un joven puede demostrar que no está obligado a hacer el servicio militar y una niña que no tiene edad suficiente para trabajar. Las actas de nacimiento otorgan también cierto grado de protección contra la trata de niños con fines sexuales. Debido a que los traficantes saben que las niñas que no cuentan con documento de identidad son más vulnerables y menos proclives a huir, capturan por lo general a sus víctimas en aldeas aisladas y pobres, donde las tasas de inscripción de los nacimientos son bajas. El acta de nacimiento puede incluso resultar de gran ayuda a un adolescente acusado de un crimen. Yo presido la causa por asesinato contra un joven que carece de certificado de nacimiento. Si es hallado culpable, el joven podría terminar en el cadalso, ya que le será imposible demostrar que cuando cometió el crimen era menor de 18 años.

Si el registro de los nacimientos es importante para los individuos, para la nación reviste un significado fundamental. Si las autoridades de un país no cuentan con un sistema que les permita calcular cuántas personas viven en su territorio, no tienen manera de conocer cuántas dosis de vacunas deben adquirir o cuántas aulas deben construir. Sin un registro adecuado de los nacimientos, los países podrían tener dificultades para calcular sus tasas de natalidad o de mortalidad. En el mundo moderno, contar con un sistema eficaz de registro de los nacimientos no sólo es imprescindible para la vigencia de los derechos de los niños sino también para el funcionamiento racional de los gobiernos humanitarios.

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