El Progreso de las Naciones 2000
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 Resumen informativo: avances y disparidades
 

Una posible victoria contra la carencia del yodo

Bajos niveles, alto riesgo
Porcentaje de hogares que consumen sal yodada
Cuba 0
Etiopía 0
Mauricio 0
Sudán 0
Turkmenistán 0
Mauritania 3
Ucrania 4
Corea, Rep. Dem. de 5
Camboya 7
Gambia 9
Malí 9
Senegal 9
Angola 10
Iraq 10
Rep. Dominicana 13
Filipinas 15
Uzbekistán 16
Turquía 18
Pakistán 19
Guinea Ecuatorial 20
Tayikistán 20
Burkina Faso 23
Swazilandia 26
Kirguistán 27
Ghana 28
Federación de Rusia 30
Fiji 31
Belarús 37
Guinea 37
Yemen 39
Siria 40
Sri Lanka 47
Guatemala 49
Tailandia 50

Fuentes: UNICEF, Encuestas Demográficas y de Salud, encuestas por grupos con indicadores múltiples (1993-2000).
Hace sólo dos decenios, la carencia de yodo era un problema mundial de grandes proporciones que perturbaba el crecimiento y el desarrollo mental de enormes cantidades de niños y retardaba el progreso social y económico en países tanto industrializados como en desarrollo.

Ahora, debido a la yodación de la sal, un 70% de la población mundial está protegida contra la carencia de yodo. En 29 países, más del 90% de la población utiliza sal adecuadamente yodada y en otros 36 países, al menos la mitad de la población está protegida.

Como resultado, hay millones de personas libres de los efectos más evidentes de la carencia de yodo, como el bocio y el cretinismo, y sociedades enteras están protegidas contra las graves consecuencias económicas y sociales, inclusive la reducción global de la capacidad mental de sus poblaciones.

Pero si bien el progreso ha sido notable, hay aún 34 países -con un total combinado de casi 1.000 millones de habitantes- donde sólo un 50% de la población o menos utiliza sal yodada. Están en esa situación la mayoría de los países de Europa central y oriental, donde se ha ido perdiendo terreno en los últimos años, y el Pakistán, Filipinas y Turquía, que poseen mayores recursos pero antecedentes más deficientes que muchos otros países. En 14 de los 34 países, el 10% de la sal, o una proporción menor, es yodada.

La yodación de la sal es simple y de bajo costo. Para ello es preciso que los gobiernos se comprometan a promulgar legislación, establecer mecanismos de vigilancia y entablar alianzas con los productores locales de sal. Otra clave para alcanzar la meta de la yodación universal de la sal es concienciar a los ciudadanos sobre el problema de la carencia de yodo y captar así a un público que apoye la sal yodada.

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