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| Tiempo para sembrar | ||
| Comentario: cuidado del niño en la primera infancia | ||
Simples medidas transformadoras |
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Lo mismo ocurre con el enfoque integrado de atención y desarrollo del niño en la primera infancia que está evolucionando en Filipinas, con el cual se demuestra el éxito que han tenido las comunidades en cuanto a armonizar la salud, la nutrición, la atención psicosocial y los servicios de educación precoz para niños de corta edad. El propósito de este programa es reducir a la mitad las tasas de mortalidad de menores de un año y de niños en general, las de desnutrición y las de abandono de escuela elemental. Estos son objetivos de importancia crucial en un país donde casi un tercio de los niños tienen peso insuficiente o padecen hipotrofia nutricional y donde la tasa de mortalidad de menores de cinco años es de 44 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos. En todo el país, los niños en guarderías infantiles, como los ubicados en la aldea filipina de Capagao, se entretienen con juguetes desgastados e instrumentos musicales improvisados con botellas usadas y tablillas de bambú, hojean libros y aprenden mediante carteles de colores brillantes acerca de los animales, el alfabeto y las prácticas higiénicas de aseo de las manos. En la aldea, los agentes de salud y nutrición están capacitados para asesorar a padres y madres sobre la mejor atención del niño en la primera infancia, incluidos el amamantamiento exclusivo y la terapia de rehidratación oral. Los niños reciben sus inmunizaciones habituales en los puestos de salud. Los agentes de salud indican en sendos mapas todas las viviendas de la comunidad, el crecimiento de cada niño, su acceso a sal yodada y a otros micronutrientes y la disponibilidad de agua no contaminada y saneamiento. Ésas son ideas simples que también salvan y transforman vidas y, lo que es más importante, los servicios son accesibles dentro de las comunidades y están conducidos por pobladores locales. Abarcan atención de la salud, guarderías infantiles, educación primaria y escuelas de padres y madres. En las aldeas típicas, los trabajadores de guarderías, las parteras, los agentes de salud y los que supervisan el desarrollo del niño se dedican a múltiples tareas, de tal modo que los que se ocupan de salud y nutrición descubren ahora la manera de propiciar el aprendizaje de los niños, y los trabajadores de las guarderías tienen conocimiento sobre los problemas de salud. El UNICEF está apoyando esas acciones con los gobiernos locales en 20 provincias y cinco ciudades, reforzando los servicios sociales básicos en las comunidades rurales mediante el establecimiento de puestos comunitarios de salud y nutrición. En la provincia de Capiz, hacia fines del año 2000 habrá 200 puestos de ese tipo. Dichos puestos de salud y nutrición proporcionan a las madres un lugar para reunirse, intercambiar ideas sobre la salud, la nutrición y las necesidades psicosociales de sus hijitos, recibir asesoramiento del agente de salud de la aldea y tener acceso a servicios básicos como la provisión de suplementos de vitamina A y hierro. En la pequeña provincia insular de Guimaras, donde las tasas de pobreza infantil son superiores al 70%, existe un centro que cuida a los niños de familias pobres para que ambos progenitores puedan trabajar. Se están construyendo guarderías infantiles, aldea por aldea. En todo el país, el número de nuevos centros acreditados aumentó en un 11% en 1998 para llegar a más de 20.000. El UNICEF está ayudando a mejorar la salud de las madres y la capacidad de los progenitores y otros encargados de la atención de los niños de corta edad para que puedan ofrecerles un ámbito hogareño afectuoso y estimulante. En virtud de un programa de escuelas de padres y madres con base comunitaria, grupos organizados de padres y madres aprenden acerca de la salud infantil, la atención psicosocial, la protección de la nutrición e incluso las relaciones de género. Además, el UNICEF apoya la capacitación de trabajadores de guarderías diurnas y de trabajadores de salud locales y distribuye tarjetas para asesoramiento de padres y madres y otros materiales de información entre los encargados de prestar servicios en las comunidades de base. En tres regiones de Filipinas, el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, con el apoyo del UNICEF y en asociación con gobiernos locales y con el gobierno nacional, están financiando un proyecto integrado de cuidado y desarrollo del niño en la primera infancia. Acciones como las indicadas son vitalmente necesarias en todo el mundo y es preciso apoyarlas mediante un amplia y elocuente alianza -un verdadero movimiento mundial- que contribuya a dar voz y visibilidad a lo que se está haciendo. Para que los derechos del niño se conviertan verdaderamente en la prioridad, es de gran importancia contar con las acciones de los gobiernos, de todos los sectores de la sociedad civil, de las organizaciones confesionales, de las comunidades de base, de los medios de difusión de masas y de las organizaciones internacionales. |