|
| Mi canción contra el SIDA |
| Comentario: VIH/SIDA |
Mi voz también tiene importanciaPor Hortense Bla Me El VIH/SIDA ha causado más mortalidad en Africa que cualquier otra enfermedad. Quince millones de personas han sucumbido a los estragos del SIDA en este continente desde el comienzo del decenio de los años 1980 y los jóvenes africanos representan la mayoría de los 10,4 millones de niños menores de 15 años que quedarán huérfanos a fines del año 2000 a causa del SIDA. El tributo provocado por la enfermedad es terrible y lo peor está todavía por arribar: en efecto, las tasas de contagio están a punto de duplicarse y triplicarse en otras zonas del mundo. Estas cifras reclaman la asignación de recursos de mayor cuantía, de un compromiso claro al más alto nivel, de un enfoque original y valiente del problema y de una difusión de los conocimientos técnicos necesarios para abordar este monumental y complejo desafío. En Africa, recurrir a los jóvenes para educar a otros adolescentes es una estrategia que ofrece posibilidades ilimitadas. Como señala esta joven de Côte dIvoire que participa en la campaña contra el SIDA, los jóvenes pueden contribuir con eficacia a impulsar cambios en los comportamientos, sobre todo si se les permite participar en la creación y la difusión de los mensajes. Hablo en nombre de los niños y adolescentes cuyo enorme potencial para influir sobre la sociedad aún no ha sido plenamente aprovechado, con resultados trágicos. Si se reconociera la existencia de este potencial, podría cambiar el incesante avance letal del VIH/SIDA. En el mundo actual, hay más de 34,3 millones de personas que se han contagiado hasta la fecha con esa enfermedad, de los cuales un tercio son jóvenes de 15 a 24 años de edad. Cada minuto, seis jóvenes menores de 25 años se contagian con el VIH. En mi país, Côte dIvoire, se nos dice que un 11% de la población tiene reacción serológica positiva. Esta tasa de contagio supone efectos directos e inmediatos sobre los niños: hacia finales de 2001, habrá en Côte dIvoire 320.000 niños huérfanos de madre o de ambos progenitores a causa del SIDA. A mi juicio, para superar la crisis del SIDA es menester que todos participen, en particular los jóvenes. En Côte dIvoire, por conducto de organizaciones de jóvenes, como el Parlamento de los Niños, tratamos de utilizar la perspectiva de los jóvenes en la resolución de los problemas que enfrenta el país. Al mismo tiempo, estamos cambiando una percepción muy generalizada, según la cual los jóvenes son la fuente de esos problemas. Por el contrario, somos parte de la solución. Tenemos muchos talentos y muchas aptitudes. Pensamos, sentimos y percibimos claramente los problemas de nuestras sociedades y, lo más importante, podemos comunicarnos eficazmente con las personas de nuestra edad. Los miembros del Parlamento de los Niños hemos comprobado que los jóvenes están muy ansiosos por recibir información sobre el SIDA y hemos visto cómo modificaron su comportamiento después de conocer los pormenores. En 1993, por ejemplo, sólo un 5% de los varones y las niñas de entre 15 y 19 años de edad que tenían actividad sexual utilizaron condones (preservativos). En 1998, un tercio de los jóvenes con actividad sexual en ese grupo de edades informaron que utilizaban condones en todos los casos, después de recibir mensajes de educación sobre el SIDA. Los jóvenes tienen comportamientos riesgosos debido en parte a la falta de conocimientos. Muchos de ellos, en particular los de familias pobres, carecen de medios de obtener información fidedigna acerca del SIDA. El 59% de los varones y el 46% de las niñas que asisten a la escuela primaria no reciben allí información fidedigna sobre el VIH/SIDA. Los padres y madres, que suelen ellos mismos carecer de educación e información, no pueden ayudar. Más de la mitad de los hombres adultos y más de dos tercios de las mujeres adultas son analfabetos y están en gran medida aislados de las fuentes de información acerca de la crisis del SIDA. Otro factor son los obstáculos culturales: en muchas familias de mi país, los temas sexuales o relativos a enfermedades de transmisión sexual siguen siendo tabú. Las niñas, en particular, a menudo titubean cuando se trata de preguntar acerca de cuestiones sexuales, o no se atreven a hacerlo para que no las consideren frívolas. El resultado es que un excesivo número de niños especialmente los más marginados ignoran cómo se propaga la enfermedad. En una reciente encuesta sobre las actitudes relativas al SIDA en Côte dIvoire, patrocinada por el UNICEF, más de la mitad de todos los jóvenes dijeron que es responsabilidad de sus padres y madres proporcionarles educación sexual; no obstante, 9 de cada 10 jóvenes dijeron que habían aprendido acerca de cuestiones sexuales en los medios de difusión o en la calle. Es una tragedia cuando el padre, la madre u otro pariente cercano no pueden ofrecer información fidedigna; no obstante, podemos transformar esta tragedia en una oportunidad, dado que los jóvenes pueden hablar honestamente los unos con los otros de lo que les preocupa cuando ellos mismos disponen de información y cuentan con la confianza necesaria para impartirla. La educación de jóvenes por otros jóvenes es uno de los instrumentos más poderosos y menos utilizados de que disponemos para enfrentar el VIH/SIDA. Tengo experiencia en el trabajo con jóvenes prostitutas en Bouaké, la segunda ciudad por orden de importancia en Côte dIvoire. Una de ellas, Dominique (un seudónimo), de 13 años de edad, dijo que había comenzado a dedicarse a la prostitución a los 11 años. Dominique pertenece a una familia pobre; tiene nueve hermanos y hermanas, su padre ha perdido el empleo y su madre está atareada cuidando a un recién nacido. Dominique siguió los pasos de una amiga y se dedicó a la prostitución; en una noche ganaba hasta 10 dólares, una suma cuantiosa para una niña de familia pobre. Pronto, Dominique se enteró de que podía enfermarse al tener relaciones sexuales sin protección, pero no sabía que una persona contagiada podía tener un aspecto normal y saludable, ni que el VIH se propagara mediante relaciones sexuales sin protección con una persona contagiada, ni que no hay cura, ni tampoco que todos son vulnerables. La llevé a Renaissance Santé Bouaké (RSB), organización no gubernamental que se dedica a cuestiones relativas al SIDA, con el apoyo del UNICEF. Allí Dominique vio espantosas imágenes de cómo el SIDA destruye el cuerpo y aprendió que de todas las mujeres embarazadas en la ciudad, una cuarta parte tiene reacción serológica positiva al VIH. Esa información cambió su vida. Al poco tiempo llevó a RSB a otras dos jóvenes prostitutas para que aprendieran más acerca de la enfermedad. Actualmente, las tres niñas han abandonado la prostitución y asisten a una escuela dirigida por la Iglesia Católica donde adquieren conocimientos prácticos para la vida. Dominique está aprendiendo el oficio de modista. Pero el mero conocimiento del VIH/SIDA no basta para cambiar nuestros comportamientos. Hay otro factor: las relaciones de poder. El SIDA azota mayormente a quienes carecen de poder y las niñas son las personas más vulnerables. Con frecuencia se las presiona u obliga a tener relaciones sexuales o se les deniega la información que necesitan para poder tomar decisiones bien fundamentadas. Con frecuencia, las niñas carecen de aptitudes para negociar con niños varones u hombres y de la confianza en sí mismas necesaria para hacerse valer; las niñas temen que al demostrar excesiva firmeza pueden perder aceptación entre los demás jóvenes. Aun cuando una niña adopte una decisión bien fundamentada de tener relaciones sexuales, tal vez no pueda negociar condiciones de seguridad. En consecuencia, no basta con impartir conocimientos prácticos. El Parlamento de los Niños en Côte dIvoire ha declarado como cuestión prioritaria hablar del VIH/SIDA en el marco de los derechos del niño. Explicamos la Convención sobre los Derechos del Niño y decimos a los jóvenes que tienen derecho a ser educados y a participar en las decisiones que afecten sus cuerpos y sus vidas. Para un joven, desafiar los estereotipos culturales y sexuales es una tarea ímproba. La comunidad debe apoyar a los jóvenes que se hacen valer. Renaissance Santé Bouaké está captando la colaboración de padres, madres, maestros, maestras y niños para que se sumen a la tarea. El proyecto Miwa (Mi Niño) está ayudando a educar tanto a jóvenes como a mayores acerca del VIH/SIDA y los derechos del niño. Los jóvenes, en especial las niñas adolescentes, se han tranquilizado al ver que no están solas al enfrentar esta temible enfermedad. El proyecto Miwa hace más que promover la salud: convierte a la educación sobre el SIDA en una manera de ampliar los medios de acción de los niños saludables. El SIDA nos está desafiando para que encontremos nuevas soluciones a nuestros problemas. Juntos, podemos salvar el mundo. * Hortense Bla Me, de 19 años, es Presidenta del Parlamento de los Niños de Côte dIvoire, un organismo que consta de 100 miembros y al que ella pertenece desde los 13 años. Es una activa promotora de la infancia y la juventud, y especialmente de la participación de los jóvenes en las campañas de prevención del VIH/SIDA.
|