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| Mi canción contra el SIDA |
| Comentario: VIH/SIDA |
Mi canción contra el SIDA |
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| Par Femi Anikulapo-Kuti | |
El famoso cantante nigeriano Fela Anikulapo-Kuti tenía el don de la música y una valentía personal que lo convirtió en un personaje de dimensiones sobrehumanas. Tenía en todo el mundo millones de admiradores y era un militante político. Defendió públicamente los derechos de su pueblo y nunca titubeó en criticar a los líderes corruptos. Muchos políticos y militares poderosos querían silenciarlo, pero nada, ni siquiera la cárcel ni la tortura, pudo quebrantar su espíritu o acallar su voz. Lo que lo silenció, cuando ninguna otra cosa pudo silenciarlo, fue el SIDA. Fela murió a causa de esa enfermedad en 1997, a los 58 años de edad. Un día después de su fallecimiento, su familia decidió anunciar al mundo la causa de su muerte. El anuncio sacudió y afectó las vidas de muchos millones. Su hijo, Femi Anikulapo-Kuti, relata cómo al revelar la causa de la muerte de su padre, él y su familia tuvieron la intención de levantar el velo que cubre a esa epidemia mortífera y Femi ha emprendido su propia cruzada personal para romper el silencio que rodea al SIDA, la mayor catástrofe que enfrenta África. En Nigeria y en muchos otros países del mundo en desarrollo, un silencio inaceptable sigue poniendo obstáculos a cualquier tipo de actividad encaminada a frenar la acelerada y letal propagación del SIDA. Los gobiernos, las familias y los individuos le han seguido el juego a la enfermedad, al permanecer silenciosos o no expresarse con suficiente energía y persistencia para que el mensaje llegue a su destino. A partir de la muerte de mi padre, su hermano Olikoye Ransome-Kuti y yo hemos hablado en público debido a que sentimos la necesidad personal de quebrar el silencio que rodea el tema del SIDA. Pensamos que sería criminal perpetuar la conspiración de silencio, que sólo fomenta la ignorancia, refuerza la denegación y perpetúa las informaciones erróneas durante esta monumental catástrofe. En el momento en que dimos a conocer al público la información también asumí un compromiso personal de prestarle mi voz a la terrible realidad del SIDA. En mis conciertos, hablo del SIDA y a menudo coloco en el escenario estandartes en que se promueve la conciencia sobre el SIDA. También trato de propiciar esta concienciación en otros foros y exhorto a otras personas tan afortunadas como yo a que hagan lo mismo. El SIDA es real y está entre nosotros, abatiendo indiscriminadamente a quienes conocemos y amamos, a hermanos, a hermanas, a padres y madres. África y sus amigos necesitan enfrentar el SIDA con la misma decisión y la misma unidad con que enfrentarían a cualquier enemigo que tratara de aniquilarlos. Aun cuando el continente está acostumbrado a luchar, África nunca enfrentó un enemigo tan despiadado: de los 2,8 millones de personas que el año pasado perdieron la vida a causa del SIDA, un 79% eran africanos. Hacia fines de este año, 10,4 millones de niños menores de 15 años, la mayoría de ellos africanos, habrán perdido a su madre o a ambos progenitores a causa del SIDA. El SIDA es la mayor catástrofe social y humana registrada en la historia de nuestro continente y ya son evidentes sus repercusiones, profundamente graves, en la estabilidad económica y política: las familias están devastadas, las comunidades, diezmadas, los hospitales, abrumados. Las escuelas han perdido a sus maestros debido a la enfermedad y los alumnos se ven obligados a dejar de asistir a la escuela por falta de fondos. Las pérdidas en personal y productividad que han sufrido las empresas son difíciles de absorber. Los adelantos tan arduamente conseguidos en los últimos años en materia de salud, educación e industria se están evaporando. Estamos agradecidos al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por haber debatido este año, por primera vez en la historia, una cuestión relacionada con la salud y haber colocado en su temario la cuestión del SIDA en África, además de solicitar a los países donantes que comprometan más recursos en pro de la lucha contra el SIDA. Por otra parte, este tipo de ayuda conlleva también obligaciones por parte de los países receptores. Una de las acciones más importantes para los gobiernos y para quienes detentan posiciones de influencia, conocimiento y poder es dar la alarma con voz clara y audible. La información es un poderoso instrumento en la lucha para contener la proliferación cada vez mayor del SIDA. En África, es uno de los pocos instrumentos de que disponemos. No lo hemos usado muy bien. En algunas partes de Nigeria, sólo una persona de cada 10 tiene siquiera una remota idea de lo que es el SIDA y mucho menos de cómo evitar el contagio. Y todos estamos pagando un alto precio por esta ignorancia: actualmente, hay en nuestro país 2,7 millones de personas contagiadas con el VIH. Esta falta de información no sólo existe en Nigeria; niveles de información errónea comparables se registran en todo el continente. Educación para la protección No educar a las personas sobre los peligros de la enfermedad es equiparable a firmar su sentencia de muerte. Por consiguiente, es preciso que los líderes políticos, los artistas, los actores y actrices y los maestros y maestras aprovechen todas las oportunidades para educar a la gente acerca de cómo protegerse a sí mismos contra el contagio con el VIH. Es mucho lo que hay que decir. Debemos hablar de los altos riesgos que enfrentan nuestras madres y hermanas de contagiarse con esta enfermedad; ellas corren riesgos muy superiores a los de los varones y muchachos. Las niñas y las mujeres son extremadamente vulnerables. Por razones fisiológicas, se contagian más fácilmente que los varones; y las presiones sociales, las prácticas culturales, la denuncia, la represión y los valores reinantes en torno a los comportamientos dificultan, e incluso imposibilitan, que ellas se protejan a sí mismas. No podemos mantener una conciencia limpia si no hablamos al respecto. Debemos ayudar a las mujeres a que comprendan sus derechos y los riesgos que confrontan y es preciso que las apoyemos cuando ejerzan su derecho a asumir el control de su sexualidad y de sus cuerpos. Como individuos, es preciso que hablemos de la necesidad de cambiar los comportamientos. Tener numerosos compañeros sexuales es una conducta suicida. Es menester repetir este mensaje una y otra vez y de tantas maneras como sea necesario: que la protección más segura contra el contagio con el VIH es o bien la abstinencia o bien las relaciones sexuales en condiciones de seguridad y la mínima exposición a riesgos sexuales. Toda persona que practique la actividad sexual debe asumir plena responsabilidad por sus acciones y por su salud y utilizar condones para protegerse a sí mismo y a los demás. Igualmente, debemos disipar los mitos negativos que rodean a los enfermos de SIDA. Al igual que ocurre con muchas personas con reacción serológica positiva al VIH, Fela estuvo enfermo durante bastantes años y tuvo la fortuna de contar con una familia que lo amaba y lo atendió durante las etapas difíciles de su enfermedad. Pero muchos enfermos de SIDA son víctimas de ostracismo y sus propias comunidades los tratan como si fueran réprobos, o mucho peor. Con más frecuencia que lo que deseamos admitir, se abandona en hospitales u otras instituciones a los niños y a otras personas enfermas. Es preciso eliminar esa situación de ignorancia e intolerancia. Es posible ayudar a quienes viven con el SIDA para que tengan vidas plenas y seguras y que, a su vez, ayuden a los demás a evitar la enfermedad. En las familias azotadas por el SIDA, debe revelarse la verdad acerca de la causa de defunción. Al utilizar eufemismos populares como murió después de una breve enfermedad, o al atribuir la muerte a causas sobrenaturales u otros sustitutos, es fácil dejar de lado la causa real, y así se perderán más vidas. Que quienes estamos perdiendo a seres amados a causa del SIDA hagamos saber que la enfermedad está entre nosotros y que ataca indiscriminadamente. Al aceptarlo, se facilitará que una mayor cantidad de personas participen en campañas de información, de modo de posibilitar que quienes han podido hasta ahora escapar al SIDA, eviten contagiarse. Pero el cambio en los comportamientos es sólo parte de la solución. Cuando las personas son pobres y están desempleadas, se sienten desesperanzadas. Muchos niños y niñas de la zona los niños de la calle en Lagos me han dicho que tienen comportamientos sexuales riesgosos porque están aburridos y carecen de seguridad y de orientación, dado que viven en las calles. El mensaje es claro: para combatir el SIDA, debemos combatir la pobreza con mayor energía y más recursos que nunca. Hasta que se encuentre una cura, unamos nuestras voces contra el VIH/SIDA en una canción difundida en todo el mundo, una canción de desafío y de lucha. Pero, sobre todo, una canción de esperanza: la esperanza de que cuando todos cantemos al unísono y con fuerza, puedan quebrarse el silencio y el estigma que alimentan esta epidemia y pueda triunfar la vida sobre la muerte.
* Femi Anikulapo-Kuti es un embajador de la música afro-beat de fama mundial y un célebre paladín en la lucha contra el SIDA. En Nigeria, ha difundido mensajes breves por televisión y otros medios, que llegan a millones de sus jóvenes admiradores y exhortan a adoptar medidas urgentes contra las prácticas que redundan en la muerte de los jóvenes y de los ancianos por igual. |
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