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 El poder de la inmunización

 Comentario: un nuevo programa de vacunas
   

Una revolución en beneficio de unos pocos

Las vacunas han cambiado el curso de la historia y el desarrollo humano, y siguen haciéndolo. Se está produciendo una verdadera revolución en materia de salud pública, ya que tecnologías relativamente recientes de producción y administración de vacunas se suman a las venerables filas de vacunas anteriores con una eficacia comprobada. Esa situación encierra enormes posibilidades; la realidad inaceptable es que en el mundo en desarrollo, muchas personas seguirán excluidas de sus beneficios.

Actualmente hay una vacuna que protege contra la hepatitis B (causante de cáncer hepático en etapas posteriores de la vida), por ejemplo, y más de 60 países la han agregado a sus programas de inmunización de rutina. Pero, dado que administrar las tres dosis necesarias cuesta 1,50 dólar por niño, la vacuna no llega a muchos de los que más necesitan la protección. Con aproximadamente 20 millones de dólares, la vacuna estaría disponible en los países de África al sur del Sahara.

En forma similar, una nueva vacuna contra el Hib (Haemophilus influenzae tipo b, que causa neumonía bacteriana y meningitis) ha demostrado su eficacia en 24 países en desarrollo. Ahora, sólo hay una laguna de 80 millones de dólares entre la vacuna y las vidas de millones de otros niños que se encuentran en peligro en África, América Latina y el Oriente Medio, donde, cada año, al menos 400.000 niños pierden la vida debido a las infecciones causadas por el Hib.

Pero la lista no termina aquí. Se avizoran nuevas vacunas para combatir las mayores amenazas que se ciernen contra los niños de los países en desarrollo, como las infecciones agudas de las vías respiratorias, que se cobran aproximadamente 2 millones de vidas infantiles cada año. El año pasado, se ensayó sobre el terreno en los Estados Unidos la primera vacuna jamás preparada contra el streptococcus pneumonia, causante de más de la mitad de las defunciones por neumonía; en África han comenzado los ensayos sobre el terreno de una variedad de vacunas que está en mejores condiciones de combatir las cepas de la enfermedad comunes en países en desarrollo. Se está desarrollando una vacuna contra el virus sincicial respiratorio, que causa casi el resto de los 2 millones de defunciones.

Además, los países pobres necesitan con urgencia nuevas vacunas contra las enfermedades diarreicas, que son tan comunes donde hay deficientes condiciones de higiene y saneamiento, agua no apta para el consumo y desnutrición. Esas enfermedades se cobran cada año las vidas de otro 1,8 millón de niños. En los países en desarrollo, los rotavirus causan un cuarto de las defunciones de niños de corta edad a causa de diarreas gravemente deshidratantes. Si bien la terapia de rehidratación oral (TRO) puede ser un tratamiento eficaz, es imprescindible la prevención, que requiere inmunización en gran escala, sumada a mejores sistemas de saneamiento y abastecimiento de agua. También se están preparando vacunas contra la disentería y el bacilo escherichia coli, cada uno de los cuales mata a más de medio millón de niños cada año.

El paludismo, endémico en muchos países de África y en partes del Brasil y la India, causa cada año 500 millones de enfermedades y al menos 1 millón de muertes, un 75% de las cuales corresponden a niños menores de cinco años. Por esa razón, reviste especial urgencia encontrar una vacuna contra el paludismo.

Se están ensayando otras vacunas contra enfermedades parasitarias, entre ellas la esquistosomiasis y el dengue, que afectan a centenares de millones de niños y adultos. Hasta hace poco, estas vacunas habían recibido muy poca atención debido a que su único mercado se encontraba en los países en desarrollo, cuyos recursos son muy limitados.

Y lo propio ocurre con la fiebre amarilla, que mata una gran cantidad de niños y adultos en grandes sectores de África y América Latina. Hace 65 años que se dispone de una vacuna muy eficaz, pero dado que es costosa, no se incorpora en muchos de los programas de inmunización de rutina, allí donde más se la necesita.

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