El SIDA es la catástrofe
más grave que jamás haya enfrentado el continente africano;
amenaza con desbaratar todo el progreso logrado arduamente en las esferas
económica, política y social. Los más vulnerables son los
jóvenes y a continuación se ofrecen los resultados de un
análisis de diversas encuestas realizadas entre ellos en los
últimos seis años. Las comprobaciones tienen graves repercusiones
en materia de políticas para los países donantes, los gobiernos
nacionales y los grupos de promoción. El mensaje contundente de esas
encuestas es que, o bien no se difunde la información acerca del SIDA y
su peligro letal, o bien no se absorbe dicha información. Como se indica
en esta selección de artículos, superar el déficit en la
información de que disponen los niños varones y las niñas
acerca de su propia vulnerabilidad es una cuestión de extrema urgencia,
especialmente en momentos en que en algunos países las tasas de
prevalencia entre personas de 15 a 24 años de edad están
aumentando pronunciadamente y han llegado a alcanzar entre un 20% y un
25%.
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| Los resultados de recientes encuestas
realizadas en 17 países ponen de manifiesto una peligrosa falta de
conoci-mientos porparte de los jóvenes acerca de cómo protegerse
a sí mismos contra el SIDA. En los 17 países, las niñas
saben menos que los niños varones. Esta discrepancia en los
conocimientos es un importante elemento para comprender por qué en
muchos países las tasas de contagio con el VIH son mayores entre las
niñas y para mejorar las acciones de prevención.
En Mozambique, donde la prevalencia del VIH es de un 13%, un
74% de las niñas de 15 a 19 años de edad no podían nombrar
ni siquiera un método para protegerse a sí mismas contra el
contagio. En el caso de los niños varones, la proporción era
inferior,pero aún inquietante: 62%. En la República Unida de
Tanzanía, donde se supone que un 8% de la población se ha
contagiado, de las niñas encuestadas, un 51% no podía indicar ni
un solo método para evitar el contagio y lo propio ocurría con un
35% de los niños varones. En Zambia, ocurría lo propio con 23% de
las niñas y 10% de los niños varones; en la
CôtedIvoire, 22% de las niñas y 8% de los niños
varones y en Zimbabwe, 17% de las niñas y 8% de los niños varones
no pudieron nombrar nisiquiera una manera de evitar el contagio.
En países donde las tasas de prevalencia del VIH/SIDA
son bastante bajas, hay porcentajes excesivamente altos de jóvenes que
no tienen idea de cuáles son las medidas de protección: en
Bangladesh, 96% de las niñas y 88% de los varones, y en el Chad, 66% de
las niñas y 45% de los varones.
Los datos ponen de manifiesto la necesidad de hacer mucho mayor
hincapié en que se llegue a todos los jóvenes, especialmente a
las niñas y las jóvenes, a quienes la pobreza, las costumbres
locales, la violencia y el prejuicio social y religioso suelen frustrar su
derecho a la información. Además, como lo indican los datos de
encuestas realizadas en Zambia y Zimbabwe (véase El espejismo del sexo
sin riesgo en la página siguiente), los conocimientos básicos
acerca del VIH/SIDA no siempre conducen a comportamientos menos riesgosos. La
experiencia indica que las probabilidades de cambio en los comportamientos
mejoran cuando las campañas de información abordan las actitudes,
los valores y las aptitudes intrínsecamente necesarias para protegerse a
uno mismo y cuando los destinatarios de los mensajes en este caso los
jóvenes- participan activamente en el diseño de dichas
campañas
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