Zambia

Las transferencias de efectivo brindan protección social a las familias más vulnerables de Zambia

Romper el ciclo de la pobreza

Por Guy Hubbard

LIVINGSTONE, Zambia, 1 de agosto de 2011. Las espectaculares cataratas Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabwe, atraen todos los años a miles de turistas del mundo entero. Muy cerca, aunque en realidad muy lejos de los hoteles de lujo, se encuentra el poblado de Muntumuswana, uno de los lugares donde el Gobierno de Zambia, UNICEF y otros aliados están haciendo progresos contra el ciclo intergeneracional de la pobreza mediante transferencias de efectivo a las familias vulnerables.

VÍDEO (en inglés): Guy Hubbard, corresponsal de UNICEF, informa sobre un programa que brinda subsidios en efectivo a familias pobres de Zambia, en un esfuerzo dedicado a reforzar el capital humano y romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.  Véalo en RealPlayer

 

Grace Mukamutema es una de las ancianas de Muntumuswana. A sus 73 años, ha visto ir y venir a generaciones de turistas. Asimismo, ha sido testigo del aumento del VIH en Zambia y de su repercusión sobre su pueblo y su familia. Hoy, es la principal cuidadora de sus nietos huérfanos.

“Mi marido murió en 1990, luego el padre de estos niños murió en 1999 y no había nadie para cuidar de ellos”, dice. “Por eso vinieron a vivir conmigo”.

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Grace Mukamutema, de 73 años, junto a sus nietos huérfanos que viven con ella en la aldea de Muntumuswana, situada en el distrito de Kazungula (Zambia).

Después de que Mukamutema se hiciera cargo de los niños luchó para sobrevivir, con el cultivo de maíz y maní, además de hacer todo lo posible para ganar dinero. “Fue muy difícil”, recuerda. “Realizaba tareas diferentes para tratar de sobrevivir. Recogía y vendía frutos silvestres, que nos servían también de alimento y vendía leña en la ciudad”.

A medida que la tasa de prevalencia del VIH aumentaba en el país, muchas familias se vieron abocadas a una situación similar, en la que las abuelas criaban a sus nietos o, peor aún, los propios niños huérfanos se ocupaban de ellos mismos.

Beneficios de la protección social

En 2003, el Ministerio de Desarrollo Comunitario y Servicios Sociales de Zambia introdujo un programa piloto de transferencias en efectivo para los hogares pobres en el distrito de Kalomo en respuesta a la pandemia del VIH/SIDA. Posteriormente, el programa se institucionalizó y se amplió a otros distritos con altos niveles de pobreza.

Las transferencias son pagos sistemáticos y previsibles de dinero que se entregan a las familias vulnerables con el objetivo de reforzar su protección social, es decir, aminorar el riesgo social y la vulnerabilidad económica, así como reducir el legado de pobreza de una generación a otra.

Las pruebas indican que los niños nacidos en situación de pobreza son más propensos que otros a crecer en esas condiciones, a sufrir desnutrición y carecer de instrucción, lo que limita sus posibilidades en el futuro. Los programas de protección social son una forma efectiva de hacer frente a esta dinámica.

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Unos niños en el sendero de 5 km que conduce desde la aldea de Muntumuswana a la escuela de educación básica Nandu, en el distrito de Kazungula (Zambia).

Debido a sus necesidades, el hogar de Mukamutema estaba entre los seleccionados para participar en el sistema de transferencia de efectivo del distrito de Kazungula. De inmediato, la mujer comenzó a utilizar el dinero con buen juicio, construyendo dos nuevos alojamientos y comprando uniformes escolares para los niños.

“Estoy muy agradecida por el dinero que recibo y estaré en deuda con este programa hasta que me muera”, afirma. “Sin los pagos”, añade, “no habría sido capaz de alimentar a estos niños o de enviarlos a la escuela, e incluso de proporcionarles una vivienda adecuada”.

Repercusiones sobre la educación

En la aldea de Muntumuswana es temprano en la mañana pero los nietos de Mukamutema, Lonica y Fellow, ya caminan hacia su escuela en Nandu, a 5 km de distancia. Llegan allí justo cuando suena la campana.

Cuarenta y cuatro estudiantes de la escuela de educación básica de Nandu pertenecen a familias que se benefician del programa de transferencias monetarias. Sin esa asistencia, no podrían asistir a la escuela.

El director, Nzala Michelo, es también el gestor local responsable de repartir los subsidios en efectivo. Michelo ha visto de primera mano las repercusiones de las subvenciones sobre la mayoría de sus alumnos afectados por la pobreza.

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Un aula en la escuela de educación básica de Nandu, en el distrito de Kazungula (Zambia). Cuarenta y cuatro de los estudiantes de la escuela se benefician de las transferencias de efectivo para la protección social.

“Estos niños necesitan comida para poder venir a la escuela a diario”, explica Michelo. “Si sus familias tienen alimentos en casa, esto significa que los niños pueden venir a la escuela. De modo que se ha contribuido, en lo que se refiere a la seguridad alimentaria, a la asistencia de estos niños a la escuela”.

No sólo alimentos y vivienda

Cada dos meses, Mukamutema visita la escuela de Nandu para recoger su modesta subvención. Después realiza un corto paseo hacia el mercado cercano, donde puede abastecerse de alimentos básicos.

Luego va a la clínica local. En una visita reciente, recibió tratamiento para los dolores en sus piernas y para una infección en el pecho que tenía Fellow.

Sin la transferencia, Mukamutema no hubiera podido ir a la clínica ni pagar por las medicinas que le recetaron a ella y a Fellow. De hecho, sin la ayuda que recibe, su familia tendría dificultades para pagar los alimentos, la vivienda o los servicios médicos y no habría dinero para pagar la escuela.

Para la familia de Grace Mukamutema, al igual que para miles de personas en Zambia, las transferencias de efectivo marcan una diferencia fundamental. Es la diferencia entre luchar y sobrevivir y, a largo plazo, incluso prosperar.

Una diferencia fundamental

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Grace Mukamutema recibe su donación en efectivo en la escuela de educación básica de Nandu, en el distrito de Kazungula (Zambia).

Para asegurar su eficacia, el programa en Zambia fue diseñado mediante un proceso de colaboración dirigida por el gobierno pero con la participación de UNICEF y de otros aliados, así como de las propias comunidades.

Ese proceso estaba “centrado en el gobierno”, señala la jefa de Política Social y Análisis Económico de UNICEF en Zambia, Charlotte Harland, “pero con aportaciones técnicas de las diversas partes interesadas, personas con gran experiencia en hacer que las cosas funcionen realmente sobre el terreno”.

Los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y los organismos de ayuda, como UNICEF, están colaborando para poner en marcha programas similares en todo el mundo en desarrollo. Como respuesta a la pobreza y vulnerabilidad extremas, estas iniciativas invierten en el llamado “capital humano” –las familias y las comunidades que son la base para la construcción de una nación saludable– con el fin de romper unos patrones de empobrecimiento que están muy arraigados.

Al final, el objetivo último de las transferencias de efectivo para la protección social es dar a los niños y niñas la oportunidad de convertirse en miembros sanos y productivos de la sociedad.

Tim Ledwith contribuyó a este artículo desde Nueva York.


 

 

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