Nepal

Las celebraciones en Nepal tras convertirse en el segundo país asiático que elimina todos los campos minados

Imagen del UNICEF
© UNMAT/2011/CSKarki
Jhala Nath Khanal (izq.), Primer Ministro de Nepal, observa una operación de eliminación de minas en Phulchowki, donde se destruyeron las últimas de las 12.070 minas terrestres colocadas por el ejército nepalés durante los diez años de conflicto armado.

Por Rupa Joshi

KATMANDÚ, Nepal, 22 de junio de 2011. Mientras las oscuras nubes monzónicas comenzaban a cubrir el cielo, en la cumbre de Phulchowki, un monte de 2.700 metros de altura localizado en el extremo sudoccidental del valle de Katmandú, se produjeron dos violentas explosiones y se formó una densa columna de humo. Las personas que observaban prorrumpieron en aplausos, porque Nepal acababa de eliminar el último de sus campos minados.

Nepal es el segundo país asiático, después de China, que ha sido declarado libre de campos minados. Sin embargo, en el continente asiático aún hay 26 países afectados por las minas terrestres antipersonal.

Desminar el terreno después del conflicto

Jhala Nath Khanal, Primer Ministro de Nepal, y el General Chhatra Man Singh Gurung, Jefe de Estado Mayor, accionaron sendos interruptores para detonar las últimas minas. Poco después, el Equipo de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas entregó al ejército nepalés un Certificado de traspaso que confirmó que las operaciones de eliminación de minas se habían llevado a cabo de acuerdo con las normativas internacionales.

“Éste es un importante logro con respecto a lo establecido por el Acuerdo general de paz”, comentó Khanal, “de manera que quiero agradecer a todos los que participaron en él, y especialmente a las Naciones Unidas y sus organismos conexos”.

Durante el conflicto armado de Nepal, prolongado durante una década, se colocaron 12.070 minas terrestres en 53 puntos del país para proteger instalaciones y otros elementos de infraestructura militar, como los centros de comunicaciones y las centrales hidroeléctricas. El campo minado de Phulchowki protegía una estratégica antena de telecomunicaciones que se empleaba para la orientación del tráfico aéreo.

Al firmar el Acuerdo general de paz de 2006, el Gobierno y las fuerzas maoístas se comprometieron a localizar y eliminar todas las minas terrestres, dispositivos explosivos improvisados y otros restos explosivos de guerra.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nepal/2007/Laurenge
Varios escolares estudian un panfleto publicado por UNICEF como parte de un programa de educación sobre el peligro de las minas terrestres en los distritos de Nepal más afectados por esos artefactos explosivos.

Luchando contra los obstáculos del accidentado terreno y las inclemencias del tiempo, los hombres y mujeres de los uniformes azules inspeccionaron minuciosamente los campos minados, trabajando de rodillas con detectores de metal, midiendo, cavando, escarbando y desconectando e inutilizando todos y cada uno de los artefactos explosivos.

El Equipo de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas, establecido en abril de 2007 por UNICEF y el Servicio de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas, brindó apoyo al ejército de Nepal en sus operaciones de desminado. En los últimos cuatro años, las fuerzas militares nepalesas lograron desminar unos 200.000 metros cuadrados de terreno y recuperar más de 5,3 millones de metros cuadrados de tierra cultivable para las comunidades.

Prevención y atención de las lesiones

UNICEF ha concentrado sus esfuerzos en la organización de un sistema nacional de información a las víctimas y en la ejecución de un programa de educación sobre el peligro de las minas terrestres. Al finalizar el conflicto, UNICEF suministró al ejército de Nepal 14.000 carteles de advertencia sobre las minas terrestres y brindó capacitación a unos 25.000 integrantes de los equipos de seguridad provenientes de las fuerzas policiales y militares.

“También hemos colaborado de manera congruente con las comunidades, especialmente con los niños y jóvenes, y con el Ministerio de Educación para crear conciencia sobre los peligros que representan los artefactos explosivos, y hemos brindado capacitación al personal de diversos centros de coordinación sobre la educación acerca de los peligros de las minas terrestres en 70 distritos del país”, explicó Will Parks, Representante interino de UNICEF en Nepal. “Además, brindamos educación sobre los peligros de las minas terrestres a más de un millón de alumnos de las escuelas que se encuentran en las regiones más afectadas. A partir de ahora, esas labores estarán a cargo del Ministerio de Paz y Reconstrucción”.

Pese a que Nepal ha sido declarado “libre de campos minados”, en el país siguen ocurriendo accidentes con dispositivos explosivos improvisados, debido en parte a que diversas organizaciones armadas todavía los emplean como principal arma. Desde 2006, cuando UNICEF comenzó a mantener un registro de las bajas provocadas por los artefactos explosivos improvisados, se han producido 476 casos de muertes y lesiones personales por estallidos de artefactos explosivos, causados accidentalmente por las víctimas. En su mayoría, las explosiones han correspondido a dispositivos explosivos improvisados y más de la mitad de las víctimas han sido menores de edad.

La más reciente fue Jeevan BK, un niño de 12 años de edad que cursa cuarto grado en una escuela de la región montañosa occidental de Nepal. Cinco días antes de la ceremonia en la cumbre del monte Phulchowki, el niño perdió los dedos de la mano derecha y sufrió graves heridas por las esquirlas de una bomba de fabricación casera abandonada que detonó cuando él la levantó del suelo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nepal/2011/Joshi
Varios carteles de advertencia desechados sobre las minas terrestres en Phulchowki (Nepal). El país eliminó todos los campos minados en su territorio tras una prolongada campaña en la que colaboró UNICEF.

Sin embargo, el número de bajas causadas por incidentes de este tipo ha disminuido en años recientes, lo que Robert Piper, Coordinador Residente de las Naciones Unidas, atribuye a la educación. “Podría decirse que lo que ha causado en años recientes una marcada reducción del número de bajas, que entre 2009 y 2010 disminuyeron en un 40%, ha sido el progreso logrado en materia de educación sobre los peligros de las minas”, afirmó Piper.

Prácticamente todos los sobrevivientes de estos incidentes han recibido atención médica oportuna y adecuada, así como los servicios de rehabilitación que necesitaban. Esos y otros servicios de asistencia para las víctimas han corrido a cargo del Gobierno, el Comité Internacional de la Cruz Roja, Handicap International, UNICEF, la Campaña nacional nepalesa por la prohibición de las minas terrestres y otras organizaciones.

El obstáculo final

En la ceremonia en la que se reconoció oficialmente a Nepal como nación libre de campos minados, los funcionarios de las Naciones Unidas instaron al Gobierno a que firme la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal, con lo cual se convertiría en el país nº 157 en comprometerse a destruir también todas las armas de esa índole que pudiera tener almacenadas.

“Aunque Nepal sea hoy un país libre de campos minados, aún no puede ser declarado libre de minas terrestres”, explicó Richard Derieux, Asesor Técnico Superior del Equipo de las Naciones Unidas de Actividades Relativas a las Minas. “El ejército de Nepal aún tiene almacenadas minas terrestres antipersonal y sólo será una nación libre de esos artefactos cuando se deshaga de ellos”.

Mientras los dignatarios e invitados comenzaban a descender del monte Phulchowki, los hombres y mujeres de azul que limpiaron el campo minado de ese sitio lanzaron vivas y se felicitaron unos a otros por haber terminado su trabajo. Cerca de ellos se podía ver una pila de carteles de advertencia sobre las minas, que, afortunadamente, ya no serán necesarios.


 

 

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