Panorama: México

La Embajadora de Buena Voluntad, Angélique Kidjo, visita un programa innovador para víctimas de abuso infantil en México

CIUDAD DE MÉXICO, México, 20 de octubre de 2011. Durante su reciente visita al hospital pediátrico de Iztapalapa en la ciudad de México, la internacionalmente aclamada cantante y Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, Angélique Kidjo, hizo las delicias de pacientes y familiares por igual, mientras se movía pletórica por los pasillos con los niños en brazos.

© UNICEF/Mexico/2011/Hartz
VÍDEO: 19 de octubre de 2011. Pedro Bujalance Andrés informa acerca de la reciente visita de la Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, Angélique Kidjo, a la ciudad de México donde visitó un programa innovador que garantiza que las víctimas de abuso infantil reciben una atención adecuada.

 

Fue una escena alegre en uno de los lugares más desoladores: un pabellón especializado en el tratamiento de niños víctimas de violencia y abuso sexual. Aún así, un programa innovador conocido aquí como SAPII, el Sistema de Atención y Protección Integral a la Infancia, merece ser celebrado de forma genuina.

El Sistema ofrece un conjunto de servicios coordinados para el tratamiento de las víctimas y de sus familias, mediante la garantía de que los niños que llegan aquí reciben atención médica, asistencia psicosocial y la atención de expertos jurídicos y fiscales.

Al servicio de los más desfavorecidos

El programa se ubica en una zona de la ciudad de México que registra la mayor incidencia de violencia doméstica. Sin embargo, antes del lanzamiento del Sistema se pudieron identificar algunos casos de violencia contra los niños gracias al apoyo de UNICEF. En 2007, tan sólo se registraron en el hospital 12 casos de abuso infantil.

Imagen del UNICEF
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La Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, Angélique Kidjo, cantante de renombre internacional nacida en Benin, baila con entusiasmo durante una visita al hospital pediátrico de Iztapalapa en la ciudad de México (México).

El Sistema de Atención y Protección Integral a la Infancia incorporó capacitación para personal de salud, justicia y bienestar social, posibilitando una mejor detección de los casos de violencia y abuso sexual contra los niños. Los funcionarios también aprendieron modos para obtener con cuidado las declaraciones legales de los niños. En 2010 se denunciaron 216 casos en los que las víctimas y sus familias recibieron servicios médicos y jurídicos. Los niños que reciben atención psicosocial a largo plazo muestran indicios de reducir los efectos emocionales posteriores al abuso.

Seguir adelante

Al finalizar su visita, Kidjo bailó en el colorido patio del hospital y gracias a su entusiasmo logró que los niños abandonarán su inicial timidez.

Con abrazos Kidjo elogió su valor y escuchó sus experiencias.

“El SAPII me ayudó con mi terapia. Cuando llegué aquí sentía mucho dolor. No quería que nadie me tocara o me viese", dijo una niña. "Al principio, no quería volver a la escuela pero ahora he vuelto a estudiar. Todo lo que me han dado aquí me ha ayudado a mí y a mi familia".

Se trata de una historia que Kidjo ha escuchado una y otra vez.

“Hay dos grupos de terapia, uno para las madres y otro para los niños", afirmó una madre cuya hija recibió atención gracias al Sistema de Atención y Protección Integral a la Infancia. Con esta ayuda, "pudimos superar la difícil situación y seguir adelante".

"Amor y comprensión"

Imagen del UNICEF
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La Embajadora de Buena Voluntad, Angélique Kidjo, rodeada de niños en el hospital pediátrico de Iztapalapa de la ciudad de México (México).

“Cuando tienes seis o dieciséis años y te han golpeado o han abusado sexualmente de ti, lo último que necesitas es tener que buscar los servicios de una variedad de instituciones", comentó Kidjo después de su visita. "La atención integrada y especializada de SAPII como primera toma de contacto es exactamente lo que quieres".

Y eso no es más que el principio.

“Nosotros creemos que esto es sólo el comienzo", expuso Susana Sottoli, Representante de UNICEF en México. "Estamos trabajando para promover el modelo en la ciudad y en el país, para poder aliviar el sufrimiento no sólo de cientos sino de decenas de miles de niños".

Para una madre beneficiaria de esta iniciativa esto es una magnífica idea: "Si esto sucediera a escala nacional o incluso internacional, creo que los niños de hoy, aquí en México o en el mundo, tendrían mejores oportunidades en la vida".

Otra madre está de acuerdo. "Aquí encontramos algo muy hermoso que fue el amor, la comprensión".


 

 

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