Sobre UNICEF: Quiénes somos

UNICEF cumple 65 años: La mirada puesta en el pasado y el pensamiento en el futuro

Por Eric Mullerbeck y David Anthony

NUEVA YORK, EE.UU., 9 de diciembre de 2011. El 11 de diciembre, UNICEF celebra su 65º aniversario. Pocos imaginaban que sobreviviría hasta hoy después de ser fundado en 1946 a partir de un excedente de recursos de la Administración de Socorro y Rehabilitación de las Naciones Unidas para garantizar el futuro de la infancia de Europa. Seis décadas y media después de su fundación, UNICEF sigue prestando asistencia a los niños y niñas afectados por las guerras y la crisis pero además ha asumido un papel más amplio y siempre cambiante en la esfera del desarrollo internacional, ha trabajado por salvar las diferencias políticas, nacionales y sociales con el fin de prestar servicios integrados a los niños y defender toda la gama de sus derechos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ1949-0001/Photographer Unknown
Una muchedumbre de niñas en el orfelinato de María Inmaculada en Tirupattur, en el distrito de Arcot Norte del estado de Madrás en torno a 1949. Acaban de recibir cuencos con arroz suministrados por UNICEF.

En los últimos años, un renovado énfasis en la igualdad para la infancia se ha convertido en la piedra angular del programa, las políticas y la labor promocional de UNICEF. Un examen de la historia subraya exactamente por qué es precisamente ahora cuando el mundo debe centrarse de nuevo en la igualdad, siendo ésta no sólo el principio guía clave para el desarrollo sino también el mejor modo de lograr la repercusión más sostenible y efectiva para el desarrollo humano.

Fundación y labor inicial

Allá por 1946, los efectos prolongados de la destrucción que provocó la Segunda Guerra Mundial todavía afectaban a millones de personas en Europa. Muchas carecían de vivienda básica, ropa adecuada o alimento. De manera especial, los niños recibieron un duro golpe, mitad de los cuales fallecieron antes de cumplir su primer año de vida en algunas de las zonas afectadas. Los mecanismos de socorro existentes estaban desfasados.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ1986-0158/Horst Cerni
Alemania, 1986. El Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, Peter Ustinov, sostiene una bolsa con sales de rehidratación oral, componente clave del tratamiento de rehidratación oral.

En respuesta a numerosas inquietudes, el 11 de diciembre de 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas estbleció por unanimidad el Fondo Internacional de Emergencia para la Infancia (UNICEF) para organizar los programas de socorro de emergencia para la niñez. UNICEF estuvo dirigido para prestar su ayuda "sin discriminación por motivos de raza, credo, nacionalidad, estatus o creencia política". En este sentido, los principios basados en los derechos y la igualdad ayudaron a guiar la labor de UNICEF desde el mismo comienzo.

La infancia y el desarrollo

A mediados de la década de 1960 existía un interés mundial creciente por el concepto de desarrollo económico y social como factor clave para hacer posible que los países superasen la pobreza y satisficieran las necesidades de sus poblaciones. UNICEF, ante la avalancha de ideas y con la experiencia adquirida en el decenio precedente, decidió abrirse camino con la convocatoria de un estudio interinstitucional que incorporó los análisis vanguardistas de otros organismos de las Naciones Unidas, centrado en las necesidades de la infancia en sus respectivas esferas. Numerosos organismos de la ONU, inlcuidos la OMS, la FAO, la OIT, UNESCO y la Secretaría de Asuntos Sociales de las Naciones Unidas, contribuyeron al informe final La infancia de los países en desarrollo, que representó un hito para la opinión de las naciones acerca del modo para brindar apoyo y asistencia a sus ciudadanos más jóvenes.

Este informe presentó una teoría integrada sobre el desarrollo del niño y defendió la causa de la inclusión sistemática de las necesidades de la infancia en los planes de desarrollo nacionales. Asimismo cambió la labor de UNICEF, al ampliar el alcance del compromiso de la organización por incluir todos los poderes gubernamentales y al ampliar su labor para abordar las necesidades "integrales del niño", incluidas unas mayores carencias psicológicas y las necesidades de progenitores y cuidadores.

La revolución de la supervivencia y desarrollo infantiles

A principios de la década de 1980, la tasa de mortalidad infantil se consideraba un indicador del nivel de desarrollo de un país. UNICEF y su entonces director ejecutivo, Jim Grant, invirtieron este convencionalismo en 1982, con la proposición de que un ataque directo contra la mortalidad infantil reportaría dividendos para el desarrollo socioeconómico de un país. Éste fue el comienzo de "la revolución de la supervivencia y desarrollo infantiles", donde técnicas de atención primaria de la salud, desarrolladas o refinadas en las décadas previas, se aplicarían en un esfuerzo concertado para vencer las infecciones habituales de la primera infancia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2002-0148/Susan Markisz
La delegada de Bolivia en el Foro de la infancia, Gabriela Azurduy Arrieta (13 años), durante el período extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas sobre la infancia, celebrado en mayo de 2002.

Las técnicas se conocieron colectivamente como CTLI: C por control del crecimiento; T por tratamiento de rehidratación oral; L por lactancia materna e I por inmunización. Esta sigla resultó atractiva pues sus métodos eran de bajo coste y la estrategia de movilización social promovida por UNICEF mejoró su atractivo. La estrategia comprendía el apoyo de todos los estratos sociales en nombre de la supervivencia infantil: medios de comunicación, líderes religiosos, personajes célebres de todas clases, organizaciones no gubernamentales, así como los tradicionales aliados gubernamentales de UNICEF; todos cumplieron una función.

Los derechos del niño toman un papel protagonista

En 1987, UNICEF se inclinó a favor del establecimiento de una nueva convención que sustituyera la Declaración de Derechos del Niño de 1959. Su ulterior apoyo y capacidad de convocatoria fueron factores decisivos que condujeron a la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño en noviembre de 1989 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Convención se incorporó al derecho internacional el 2 de septiembre de 1990.

Las protecciones jurídicas consagradas en la Convención ayudaron a impulsar las cuestiones sobre la protección infantil a la cima del programa político y allanaron el camino para principales iniciativas, respaldadas por UNICEF y otros muchos aliados, incluido el Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de los Niños en 1996, el estudio de las Naciones Unidas sobre la Repercusión de los conflictos armados en la infancia de 1996, la aprobación por dos terceras partes de las naciones del mundo de la convención contra las minas antipersonal en 1997 y la aprobación del programa mundial para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil en 1997. La Convención y sus protocolos constituyen todavía los cimientos de la misión de UNICEF en la actualidad.

Un planteamiento centrado en la igualdad

En la primera década del siglo XXI, la labor de UNICEF continuó centrada en todos los aspectos del bienestar de la niñez. La supervivencia infantil perduró como tema central; el progreso mundial de la supervivencia infantil significó que la cifra de niños pequeños que morían todos los años cayó por debajo de los 10 millones, desde los más de 12 millones registrados en 1990, incluso pese al incremento continuado de la población de niños menores de cinco años. La labor humanitaria de UNICEF quedó reforzada con la actualización de los Compromisos básicos para la infancia en situaciones de emergencia. La protección de los niños vulnerables y la lucha contra el VIH/SIDA figuró de manera más prominente que nunca en los programas de UNICEF, al igual que la igualdad de género y la potenciación de la figura de mujeres y niñas, el trabajo con y por los adolescentes y la forja de alianzas. La educación, nutrición, salud e inmunización continuaron como componentes fundamentales en el diseño de programas de UNICEF, todos con un planteamiento basado en los derechos humanos y con la atención puesta en los resultados.

Desde 2010, UNICEF ha aportado a su propia labor un interés renovado por la igualdad, que ha puesto de relieve en el diálogo mundial sobre desarrollo.

Los principios de la igualdad formaron parte de la visión directriz de UNICEF desde el mismo día de su fundación el 11 de diciembre de 1946 y son parte de su declaración de principios. En todo lo que hace UNICEF, la infancia más vulnerable y los países en mayor situación de necesidad detentan la máxima prioridad. La igualdad simboliza también la piedra angular de los acuerdos y pactos internacionales, desarrollados en las décadas recientes, tales como la Convención sobre los Derechos del Niño y la Declaración del Milenio que define las responsabilidades y guía la labor de todos los interesados en los progresos del bienestar de la niñez. Sin embargo, cada vez resulta más claro que la igualdad no es el único asunto adecuado por resolver, también constituye el modo más rentable en potencia para lograr los objetivos mundiales en relación con la infancia.

Como la mayoría de los propósitos valiosos, la adopción de planteamientos centrados en la igualdad será un reto. En cambio, UNICEF ha siempre abanderado a lo largo de su historia el pensamiento y la acción en nuevas direcciones, para perseguir de continuo y hallar los modos para brindar apoyo al progreso de los niños del mundo con su actitud contestataria frente a los convencionalismos imperantes. El planteamiento centrado en la igualdad continúa esta tradición y mantiene la promesa de convertir en realidad los derechos de los niños en todas partes, hasta un grado nunca antes visto.


 

 

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