Quiénes somos

Danny Kaye

Imagen del UNICEF

“Estoy plenamente convencido de que los niños son más poderosos que el petróleo, más hermosos que los ríos, más preciosos que cualquier otro recurso que pueda tener un país”, afirmó Danny Kaye. “Siento que la actividad más gratificante de mi vida ha sido mi asociación con el UNICEF”.

Danny Kaye fue uno de los artistas más estimados del mundo. Fue también la primera celebridad que representó a UNICEF como Embajador de Buena Voluntad, desde 1954 hasta su muerte en 1987. Por todo ello, su legado será difícil de igualar.

Un piloto para UNICEF

La asociación de Danny Kaye con UNICEF pudo terminar antes de haber comenzado. En un vuelo de Londres a Nueva York, en 1953, uno de los motores del avión se incendió. Además de Kaye, viajaba en el avión Maurice Pate, entonces Director Ejecutivo de UNICEF, quien en el trayecto de regreso de emergencia a Irlanda y luego en el nuevo vuelo a Nueva York, habló a Kaye acerca de UNICEF. Uno de los problemas de la organización es el reconocimiento –dijo– y quizá la colaboración de Kaye pudiera contribuir a remediarlo.

El resultado de la conversación fue un documental –Assignment: Children (Tarea: Los niños) –, producida por Paramount Pictures y cuyos beneficios se donaron a UNICEF. El documental recogía la visita de Kaye a los proyectos de Hong Kong, Myanmar, la India, Corea, Tailandia y Japón, y se calcula fue visto por más de 100 millones de personas.

Éste fue el comienzo de un compromiso extraordinario. En los 33 años siguientes, Kaye viajó por todo el mundo dando charlas, ofreciendo espectáculos, actuando como maestro de ceremonias de eventos especiales e informando al público de las necesidades de los niños. A pesar de su carácter pionero, los logros de Kaye como celebridad embajadora difícilmente podrán alcanzarse de nuevo. Por ejemplo, promovió la campaña “Trick-or-Treat for UNICEF”, y en ella realizó vertiginosas giras en su propio avión para reclutar niños como voluntarios. En el último de estos viajes, en 1968, su avión lo llevó a 65 ciudades de EE UU y Canadá en cinco días, lo que le valió figurar en el Guinness Book of Records como el artista más volador del mundo.

El optimismo de Kaye sobre el futuro de los niños del mundo y su convicción de que UNICEF podía desempeñar un papel vital en el futuro nunca flaquearon. “Los objetivos de la revolución de la salud infantil son realizables”, afirmó en una declaración dirigida a la Junta Ejecutiva de UNICEF, en 1983. “Por difícil que parezca la situación en algún momento, cuando las personas y la buena voluntad se suman, y se lucha por mejorar, pueden alcanzarse los objetivos. Los trabajos de UNICEF son un tributo a la humanidad y un homenaje a la voluntad superior del hombre”.

Un legado duradero

Danny Kaye nació en Brooklyn (Nueva York) en 1913, con el nombre de David Daniel Kaminsky. Sus padres eran inmigrantes ucranianos y la profesión del padre era la de sastre. Tras abandonar la escuela siendo adolescente, Kaye acumuló experiencia como artista en el circuito de hoteles de vacaciones y campings de los montes Catskills, en el Estado de Nueva York.

En 1944, Kaye consiguió atraer la atención del magnate cinematográfico Samuel Goldwyn, que lo ayudo a convertirse en una de las principales estrellas cinematográficas en los géneros de la comedia y la comedia musical. Kaye tuvo también éxito en la televisión y consiguió un premio Emmy por su teleserie The Danny Kaye Show, que estuvo en las ondas durante mucho tiempo. El legado de Danny Kaye tanto como artista como en su calidad de abogado de los niños es difícilmente igualable.


 

 

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