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Las bitácoras pueden encauzar una fuerza colectiva capaz de cambiar el mundo

Imagen del UNICEF

Matthew Gross, experto de la comunidad en línea, examina el potencial de los diarios de la web como herramientas poderosas y potenciadoras

¿Qué hace que las bitácoras constituyan una fuerza tan poderosa para el cambio social?

En su forma más sencilla, una bitácora (forma abreviada de bitácora de la web o weblog) no es otra cosa que un diario que se lleva en la web. En Internet hay millones de estos diarios, y cada día se crean millares de diarios nuevos. Una bitácora puede versar sobre cualquier cosa, y puede abarcar desde un diario personal hasta una revista que trata de deportes, política o asuntos internacionales.

Sin embargo, lo que hace que las bitácoras sean mucho más efectivas que las revistas tradicionales –y, de hecho, lo que hace que sean potenciadoras– es la capacidad de sus autores para enlazar unos con otros; para debatir sus ideas, para cuestionar lo que los otros piensan, o para llamar la atención sobre algo de interés para el resto del mundo.

La mayor parte de las formas de comunicación de masas son las emisiones: una persona o grupo difunde sus ideas o contenidos a un público más amplio. Antes del advenimiento de Internet, las comunicaciones de masas eran intrínsecamente jerárquicas: el mensaje iba de uno a muchos. La comunicación por medio de la televisión, la radio o la prensa escrita era (y todavía es) accesible ante todo para aquellos que contaban con los recursos económicos para adquirir espacios publicitarios o acceder de otro modo al control editorial.

Las bitácoras rompen el monopolio de la comunicación por emisiones, al posibilitar que uno se publique a sí mismo y eliminar los filtros tradicionales que a menudo hacen que las herramientas más efectivas de comunicación estén fuera del alcance de las personas normales y corrientes. Al utilizar, por ejemplo, un servicio como Blogger (http://www.blogger.com), una persona puede crear de forma gratuita una bitácora en cuestión de minutos. En el caso de bitácoras de la web, las barreras técnicas y económicas son muy fáciles de superar; si se tiene acceso a Internet y se pueden escribir emails, se tienen las habilidades necesarias para iniciar una bitácora propia.

Las bitácoras, sin embargo, son algo más que una forma barata de iniciar tu propia web, u otra manera de propagar un mensaje; porque la “blogosfera” es un medio intrínsecamente democrático. En la blogosfera la información se desplaza lateralmente (en lugar de verticalmente, como lo hace en las formas tradicionales de comunicación de masas). La semilla de una idea, sobre la que escribe alguien en su bitácora, puede verse ampliada casi instantáneamente por otra persona que enlace con el sitio original. Una tercera persona puede quizá añadir al debate su experiencia personal, enriqueciendo todavía más la conversación. Un cuarto individuo puede añadir hilos con comentarios. En la blogosfera, de forma instantánea, cualquiera puede convertirse en participante. De hecho, la esencia de la blogosfera es la participación.

Las bitácoras, pues, son un medio que va de muchos a muchos. Al enlazar entre sí e iniciar conversaciones, los participantes pueden crear una comunidad que atraviesa las barreras geográficas y nacionales. En la blogosfera, puedes iniciar un debate con alguien que está a medio mundo de distancia, y al hacerlo desempeñar un papel para contribuir a estrechar lazos entre personas de todos los lugares. Y cuando los participantes deciden actuar juntos –cuando la comunidad que han formado acuerda utilizar su poder colectivo para cambiar el mundo– los cambios resultantes pueden ser asombrosos. Pues, ¿que hay más fuerte que un grupo de personas que actúan juntas por una causa común?


 

 

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