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El mundo rinde homenaje al Embajador de Buena Voluntad del UNICEF, Sir Peter Ustinov

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GENEVA/NEW YORK, 3 April 2004 – Hundreds of mourners from around the world gathered at St Pierre Cathedral, Geneva to pay their last respects to actor and writer Sir Peter Ustinov.  After a memorial service at the cathedral, Sir Peter was buried at a private ceremony in the small Swiss village of Bursins, where he had lived since 1970.

The mourners included Sir Peter’s third wife Hélène, his four children and UNICEF Executive Director Carol Bellamy.  "He was an extraordinary man, an extraordinary mind, an extraordinary humour who served UNICEF for 35 years and served the world, everyone, including children in a wonderful way. A great loss," she said.

"Today, what I remember is the shock of his death. But of course, it's him that I remember, his life, our moments together," said Sir Peter's son Igor as he arrived for the service.

Sir Peter died on Monday, 22 March at the age of 82.

Born in London in 1921 to Russian, German, French and Italian ancestry, Sir Peter said he had  “automatic loyalty to  something like the United Nations.” Though he achieved international acclaim as an actor, producer, playwright, novelist and racounteur, Sir Peter will be remembered as much for his work on behalf of children as his contribution to the arts. Among countless awards and honors, he was knighted by Queen Elizabeth II in recognition of his artistic and humanitarian achievements in 1990.

 “When Sir Peter said, at the age of 77, that he was ‘not a person who retires very easily,’ it may have been one of his greatest understatements,” Bellamy said. “There are few parts of the globe where Sir Peter did not travel to meet with and advocate for children, and few communities that were not made better by his attention.”

Appointed a UNICEF Goodwill Ambassador in 1968, Sir Peter fulfilled the voluntary position with his customary zeal. His travels on behalf of UNICEF took him to China, Russia, Myanmar, Cambodia, Kenya, Egypt and Thailand, among other countries.

Sir Peter lobbied governments to recognize the rights of all boys and girls. He lent his stature, persuasiveness and sophisticated wit to countless events that raised hundreds of millions of dollars for UNICEF’s progammes to ensure that all children survive and thrive through adolescence.

Sir Peter hosted scores of international television specials and benefit concerts for UNICEF, always artfully blending entertainment and education to bring worldwide attention to the issues facing the world’s children. He did it with humour and aplomb. Hosting his first gala, at Paris’ Odeon Theatre in 1969, he didn’t miss a beat when a Polish National Ballet dancer portraying a mountaineer accidentally chopped his microphone cord. Sir Peter simply continued as planned, shouting at the audience for the rest of the evening.

Sir Peter spoke eight languages, but his true gift was the universal language of childhood. If he couldn’t speak directly to children, he would make them laugh any way he could, even if it meant – and it often did – getting down on all fours and making uncannily life-like animal noises.

“Sir Peter could make anyone laugh,” Bellamy said. “His one-man show in German was the funniest performance I have ever seen – and I don’t speak a word of German.”

Sir Peter didn’t visit children to observe them, but to engage them. He played ping-pong with children in Egypt, rode bicycles with them in Kenya, vaccinated them in China, and danced with them in  Cambodia and Thailand.

The films of Sir Peter’s historic 1986 visit to child health and education projects in China and 1993 visit to hospitals, shelters and care facilities in Russia alerted millions of people to the plight of children in both those countries.

During decades of meeting with and advocating for the world’s neediest children, Sir Peter maintained what appeared to be endless energy and optimism.
 
“Sir Peter never lost his belief that the world could change, and that even children living in the most heartbreaking conditions could see a better future,” Bellamy said. “We will miss him terribly, but will keep his memory alive the best way we know – by emulating his unwavering commitment to give children everywhere the life they deserve.”

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GINEBRA/NUEVA YORK, 3 de abril de 2004 – Cientos de personas de todo el mundo se reunieron en la Catedral de Saint Pierre, Ginebra, para ofrecer su último homenaje al actor y escritor Sir Peter Ustinov. Después de un funeral en la catedral, Sir Peter fue enterrado en una ceremonia privada en el poblado suizo de Bursins, donde vivía desde 1970.

Entre los presentes se encontraba la tercera mujer de Sir Peter, Hélène, sus cuatro hijos y la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy. “Fue un hombre extraordinario con una mente extraordinaria y un extraordinario sentido del humor que sirvió al UNICEF durante 35 años y sirvió al mundo, a todos, entre ellos los niños y las niñas, de una manera maravillosa. Es una gran pérdida”, dijo.

“Hoy, lo que recuerdo es la impresión que me causó su muerte. Pero por supuesto es a él a quien recuerdo, su vida, nuestros momentos juntos”, dijo el hijo de Sir Peter, Igor, cuando llegó a la ceremonia.

Sir Peter murió el lunes 29 de marzo a los 82 años de edad.

Nacido en Londres en 1921 de una familia de origen ruso, alemán, francés e italiano, Sir Peter dijo que tenía “una lealtad automática a una entidad como las Naciones Unidas”. Aunque recibió un gran reconocimiento internacional como actor, productor, autor de teatro, novelista y narrador, Sir Peter será recordado tanto por su labor en nombre de la infancia como por su contribución al mundo del arte. Entre los numerosos premios y honores que recibió, en 1990 fue nombrado caballero por la Reina Isabel II como reconocimiento a sus logros artísticos y humanitarios.

“Cuando Sir Peter dijo, a los 77 años, que no era ‘una persona que pudiera retirarse fácilmente’, puede que se tratará de uno de sus mayores eufemismos”, dijo Bellamy. “Hay muy pocos lugares en el planeta donde Sir Peter no haya viajado para reunirse con niños y niñas y para defender su causa, y muy pocas comunidades que no hayan mejorado gracias a la atención que él les prestó”.

Nombrado Embajador de Buena Voluntad del UNICEF en 1968, Sir Peter desempeñó esta tarea voluntaria con su fervor acostumbrado. Sus viajes en nombre del UNICEF le llevaron a China, Rusia, Myanmar, Camboya, Kenya, Egipto y Tailandia, entre otros países.

Sir Peter presionó a los gobiernos para que reconocieran los derechos de toda la infancia. En numerosas actividades hizo gala de su estatura internacional, su capacidad de convicción y su sofisticado ingenio, y recaudó cientos de millones de dólares para programas del UNICEF que tratan de conseguir que todos los niños y las niñas sobrevivan y prosperen durante toda su infancia y adolescencia.

Sir Peter presentó numerosos programas especiales de televisión y conciertos benéficos en favor del UNICEF, mezclando siempre ingeniosamente el espectáculo con la educación para informar a la opinión pública internacional sobre las cuestiones que afectan a la infancia del mundo. Lo hizo con humor y con aplomo. Durante la presentación en 1969 de su primera gala, en el Teatro Odeón de París, no se inquietó lo más mínimo cuando un bailarín del Ballet Nacional de Polonia que representaba a un montañero cortó por accidente el cable de su micrófono. Sir Peter simplemente siguió actuando como si nada hubiera pasado, gritando al público durante el resto de la velada.

Sir Peter hablaba ocho idiomas, pero su mayor talento era dominar el lenguaje universal de la infancia. Si no podía hablar directamente con los niños, les hacía reír de cualquier manera, incluso si esto significaba ponerse a cuatro patas e imitar ruidos de animales.

“Sir Peter podía hacer reír a cualquiera”, dijo Bellamy. “Su actuación en solitario en Alemania fue la más divertida que he visto en mi vida, y eso que no hablo una palabra de alemán”.

Sir Peter no visitaba a los niños y las niñas para observarlos, sino para relacionarse con ellos. Jugó al ping-pong con niños en Egipto, montó en bicicleta con ellos en Kenya, los vacunó en China, bailó con ellos en Camboya y Tailandia.

Las películas sobre la histórica visita de Sir Peter en 1986 a proyectos de salud y educación en China y la visita realizada 1993 a hospitales, refugios y centros de atención en Rusia, alertaron a millones de personas sobre la situación de la infancia en estos dos países. 

Durante décadas de reuniones y de actividades de promoción en favor de los niños y las niñas más necesitados, Sir Peter mantenía lo que parecía ser una energía y un optimismo sin límites.

“Sir Peter nunca dejó de creer que el mundo podría cambiar, y que incluso los niños y las niñas que viven en las condiciones más desgarradoras pueden esperar un futuro mejor”, dijo Bellamy. “Le echaremos muchísimo de menos, pero mantendremos viva su memoria de la mejor manera que sabemos: imitando su compromiso inquebrantable para ofrecer a la infancia de todo el mundo la vida que merece”.


 

 

Ver el funeral de Sir Peter Ustinov (en inglés)

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