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François Gasse: Dr. Tétanos

El Dr. François Gasse ha tenido que hacer frente a amenazas muy diversas a la salud en el curso de su trabajo para el UNICEF. Por ejemplo, estuvo a punto de perder una pierna debido a una infección en la sangre, fue mordido por una mosca tse-tse, fue atacado y sumido en el dolor por la fiebre del dengue, estuvo a punto de morir de malaria cerebral, y un día una venenosa serpiente mamba negra cayó de un árbol a sus pies desnudos. Pero solo hay un problema sanitario que realmente preocupa al hombre que todos conocen como “Dr. Tétanos”. El resto es simplemente riesgo del oficio. “Cuando llegas donde hay tétanos, has llegado al final del camino”, afirma el Dr. Gasse. “No hay hoteles de cuatro estrellas allí”.

La dedicación del Dr. Gasse a la lucha contra el tétanos tiene su origen en una experiencia que vivió cuando era estudiante de medicina. “Si has visto una vez el tétanos nunca lo olvidarás”, afirma. “El paciente mordía un pedazo de caucho entre sus dientes y estaba atado a la cama del hospital en una habitación oscura y silenciosa. Sabíamos que el más pequeño ruido podía desencadenar las peores convulsiones que conoce la medicina. El dolor es tan grande y el cuerpo se arquea con tanta violencia que algunos pacientes han llegado a fracturarse la espina dorsal”.

Sigue sin haber un remedio para el tétanos y menos del 20 por ciento de los afectados sobreviven. En los países en desarrollo, los recién nacidos a menudo se infectan debido a que se les corta el cordón umbilical en malas condiciones sanitarias. “El tétanos es la principal causa de mortalidad neonatal en las zonas más pobres del mundo”, afirma el Dr. Gasse. “Pero cuando se inmuniza a una madre, ésta pasa su inmunidad al bebé y así éste está protegido durante sus primeros meses de vida”.

Una tarea inacabada

El Dr. Gasse nació en 1947 en Niza, hijo de un juez del servicio diplomático de Francia, y se crió en la actual República Democrática del Congo. En la actualidad, como muchos de los empleados del UNICEF, se esfuerza por compaginar su vida familiar con su trabajo. “Los echo a faltar mucho”, afirma. “Hay un límite para el tiempo que puedes estar separado de un hijo”.

Pero, para el Dr. Gasse, el tétanos es un asunto inacabado. La inmunización sigue sin llegar a todos y no está dispuesto a seguir permitiendo esa situación. Para el año 2010 espera que la enfermedad habrá sido eliminada. “Nadie debe morir de tétanos hoy”, afirma, “con lo fácil que resulta prevenir la enfermedad”.

En octubre de 2001, el Dr. Gasse recibió el premio a la excelencia Ronald McDonald por sus trabajos en la erradicación del tétanos. “Pero no se imaginen que soy un héroe”, señala. “Puede que sea el catalizador de la lucha contra el tétanos, pero los héroes son las personas con quien trabajo sobre el terreno, que trabajan por casi nada”.

Este artículo se basa en una colaboración original publicada en Biography Magazine, © AETN. Todos los derechos reservados.


 

 

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