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Royston Wright: llevando ayuda

Cuando se presentaron complicaciones en el nacimiento de su cuarto hijo, Achar Akuar fue doblemente afortunada.

Las contracciones habían comenzado 48 horas antes y Achar se estaba debilitando rápidamente. Mediante el servicio de radio que cubre el sur de Sudán se había descrito su situación a los doctores del Hospital de la Cruz Roja de la vecina Kenya. Estos doctores habían dado su consentimiento para que la trajeran lo antes posible al hospital, cercano a la base aérea desde la que la ONU desarrolla su operación de ayuda Operation Lifeline Sudan (OLS). En los vastos espacios del sur de Sudán, no siempre se dispone de un avión en el momento y el lugar adecuados, pero en este caso, un avión de transporte modelo Buffalo estaba disponible.

Estirada en una camilla, Achan tenía miedo porque sabía que podía morir. Estaba muy deshidratada y sufría fuertes dolores. En ese momento, volvió a tener suerte.

Royston “Shiner” Wright, especialista de seguridad de la OLS, venía del norte, de Bahr el Ghazal, donde había estado asesorando en materia de seguridad a los trabajadores de la ayuda. Su avión tuvo que permanecer en esa zona del sur de Sudán, de modo que se las había arreglado para conseguir un lugar en el Buffalo.

Tan pronto como subió a bordo, dice Shiner, se sintió inquieto. “No sé como, pero sentí que esa mujer podía dar a luz ahí mismo, en ese mismo instante”, recuerda. “Estaba muy mal”.

Preparación

Si bien uno de los objetivos del UNICEF es hacer que los niños comiencen sus vidas de la mejor manera posible, los funcionarios encargados de la seguridad no reciben formación de obstetricia. Pero, al igual que todo el equipo de seguridad, este ex infante de marina británico es también enfermero y se considera preparado para estas situaciones. Con frecuencia se le hacen bromas por el abultado equipo que lleva de un lado a otro. En ese momento echó mano de ese equipo, sacó un par de guantes de cirujano y pidió por radio que le pasaran un médico. No había tiempo.


La cabeza del bebé empezaba a ser visible, pero no se movía. Con todo cuidado, Shiner pasó la mano en torno a la cabeza y el cuello y suavemente comenzó a tirar. Debió de hacer girar el cuerpo del bebé porque con un poquito más de presión éste salió súbitamente. Solo en ese momento el ruido de la radio trajo una voz que preguntaba en qué momento del parto estaba la mujer. Shiner, asombrado, envolvió el pequeño varón en una manta y se dispuso a escuchar las instrucciones sobre cómo cortar el cordón umbilical.

El pueblo sudanés suele ser tradicionalista y dar a los bebés varones el nombre del padre. Pero el bebé de Achan había venido al mundo en condiciones poco habituales y cuando Shiner visitó a Achan en el Hospital de la Cruz Roja, ésta le dijo que iba a ponerle al niño el nombre de Shiner Pilot.
A pesar de las circunstancias, Achan y Shiner Pilot habían sobrevivido. Pero, ¿qué clase de futuro esperaba al joven Shiner?

Sudán meridional ha sufrido 19 años de guerra civil. Los pocos hospitales que hay no disponen de equipo y la escolarización es mínima o inexistente. Pero Shiner senior y sus colegas trabajan en el UNICEF para realizar campañas de inmunización, excavar pozos de agua potable, formar a profesores, facilitar libros y desmovilizar a niños soldados. El equipo de seguridad no tiene previsto realizar más operaciones en el ámbito de la obstetricia, pero con este tipo de trabajo nunca se sabe...


 

 

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