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Polly Brennan: Vivir en un campo de minas

Los conocimientos que tiene Polly Brennan tiene del problema de las minas terrestres no proviene de la lectura de informes. Hasta 1998, Brennan gestionaba el único programa humanitario de acción contra las minas en el norte de Iraq, uno de los pocos que había en el mundo.

Polly conocía los campos de minas, vivía en zonas afectadas por las minas, hablaba con los aldeanos y salía a trabajar con los equipos de retirada de minas. Por todo ello, conocía de primera mano el modo cómo las minas y otros explosivos, restos de las guerras, devastan familias y comunidades. En su trabajo actual como coordinadora mundial en materia de minas terrestres, en Nueva York, Brennan afirma que estos conocimientos le siguen sirviendo cada día.

“Un día fui al hospital a visitar a un miembro de nuestro equipo de retirada de minas”, recuerda. “Le llevé unos dulces. Estaba al sol, en su cama de ruedas, con un montón de niños alrededor. Le pasé la bolsa de los dulces a un niño que debía de tener unos diez años, pero no pudo tomarla: en lugar de las manos tenía dos muñones vendados”. En esos momentos Brennan ya conocía la muerte y las heridas, pero esa visión del niño herido es algo a lo que uno nunca se acostumbra.

"Los niños corren peligro por su curiosidad y también por sus actividades, como conducir ganado, ir a buscar agua, etc”. explica. “Si son heridos tienen mas posibilidades de morir y menos de acceder a programas o escuelas de rehabilitación, o servicios así si sobreviven. Cada vez más tenemos datos que nos confirman que más del 50 por ciento de los muertos por causa de munición no explotada –además de las minas– son niños. Los niños, a veces por curiosidad manipulan la munición, pero también lo hacen como actividad económica: para vender su metal o el explosivo que contienen”.

En 1998, el UNICEF asumió el papel principal dentro de las Naciones Unidas en la educación sobre el riesgo que implican las mimas, a la vez que realizaba actividades de promoción y de ayuda a los supervivientes. Brennan fue reclutada por el UNICEF para elaborar su estrategia en materia de minas. Ahora, el UNICEF tiene 28 programas de retirada de minas en todo el mundo, entre otros, recientemente, en Iraq. Además, el UNICEF proporciona un “equipo volante” de consultantes de minas, muy especializados, que pueden proporcionar ayuda técnica a las oficinas sobre el terreno en muy poco tiempo.

Afganistán, donde la munición sobrante de una serie de conflictos armados continúa matando y mutilando niños, es un ejemplo del enfoque educativo del UNICEF en esta esfera. Se utilizan juegos para alertar a los niños de los peligros y enseñarles qué deben hacer para evitarlos.A pesar de la horrible y arbitraria violencia de las minas, Brennan no considera este problema diferente de los otros en los que participó anteriormente, entre otros los temas de género, como la violencia doméstica, la falta de cobijo, los derechos de los aborígenes y los sindicatos.

“Para mí, todo esto es solo un continuum de injusticias sociales”, afirma. La gente, sin embargo, le sigue preguntando si ella es una ex militar, como la mayoría de los que trabajan con minas. Brennan tiene una rápida respuesta: “No, soy una ex miembro del movimiento por la paz”.


 

 

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