Panorama: Nigeria

Diario digital: Los niños de la calle nigerianos cuentan las historias de sus vidas desprotegidas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2007/Tayo
Isaiah, de 15 años de edad, durante la grabación de “Las voces de la calle”, un programa producido por niños y niñas de la calle de Lagos que transmite Radio Nigeria y que recibe apoyo de UNICEF.

Por Christine Jaulmes

NUEVA YORK, Estados Unidos, 26 de diciembre de 2007 – Isaiah ha pasado cinco de sus 15 años de vida en las calles de Lagos, la capital comercial de Nigeria y la segunda mayor ciudad de África. Como miles de otros niños y niñas en su situación, Isaiah pasa sus días y noches luchando por sobrevivir en las calles de esa enorme metrópolis.

“Vivir en la calle no es fácil, ¿pero qué puedo hacer?”, pregunta Isaiah, uno de los 25 niños que contaron sus historias en un programa de la radio nacional de Nigeria que recibe apoyo de UNICEF.

“Tengo dos hermanas a quienes no veo desde hace cinco años”, comenta Isaiah en uno de los programas. “He fumado marihuana como otros chicos de mi edad; he recibido palizas de muchachos más grandes que me robaron mi dinero; me he bañado en las aguas de los canales y he dormido bajo los puentes. ¡Lo bueno de todo esto es que sigo vivo!”.

Isaiah dice que si tuviera la oportunidad de estudiar le gustaría ser abogado. “Quiero defender a la gente”, explica.

“Las voces de la calle”

Child-to-Child Network, una organización no gubernamental que cuenta con el apoyo de UNICEF, colaboró con Radio Nigeria en la capacitación de niños y niñas en materia de producción radial, a fin de que pudieran contar sus historias. El resultado de esa colaboración fue “Las voces de la calle”, una serie de programas que han escuchado más de 60 millones de personas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nigeria/2007/Tayo
Isaiah, que gana entre cinco y seis dólares por día como vendedor de boletas de autobús, vive en las calles de Lagos, la capital comercial de Nigeria.
Algunos de los niños que participaron en la serie contaron que se escaparon de sus hogares porque no eran felices, mientras que otros explicaron que fueron a la ciudad en busca de aventuras. Pero casi todos terminaron vendiendo agua en bolsas de plástico o limpiando los parabrisas de los vehículos detenidos en el tránsito pesado.

Isaiah trabaja de “vendedor de boletas de autobús”, cobrando a los pasajeros que viajan apretujados en los autobuses comerciales amarillos de Lagos. El niño gana entre cinco y seis dólares diarios.

Isaiah abandonó su hogar en el Estado de Ogun cuando tenía 10 años. Un amigo, que resultó ser un reclutador de mano de obra infantil, lo invitó a Lagos junto a otros 11 niños.

“Nos fuimos de casa sin decirle nada a nuestros padres”, detalla Isaiah.

Sobrevivir en la calle

El reclutador pagó el viaje en autobús de los niños hasta Lagos. Una vez allí –según Isaiah– los llevó al sitio donde funciona una estación de autobuses y el mercado más grande de la ciudad para “venderlos”.

“Su jerarquía y sus ganancias aumentan proporcionalmente al número de personas que recluta”, añadió Isaiah. “A mí me compró un hombre por 5.000 nairas (unos 40 dólares). El hombre me llevó a un sitio que no conozco para que me encargara de las tareas domésticas”.

Isaiah finalmente logró escapar y conoció a otros niños de la calle que le enseñaron cómo sobrevivir y ocuparse de sí mismo.

“Comencé a dormir bajo el puente, o dentro de los autobuses estacionados bajo el puente”, explica. “Cuando había demasiados mosquitos, me metía en los maleteros de los vehículos”.

“Ya soy un hombre grande”

Funke Treasure Durudola, productora de “Las voces de la calle”, explica lo difícil que resultó que los niños aceptaran contar sus historias. Pero, agrega, cuando el más taciturno de los niños finalmente comenzó a sincerarse, ella sintió que vivía el momento más importante de sus 12 años de carrera radiofónica.

“Es necesario establecer con ellos una relación de empatía”, amplía la Sra. Durudola. “Para que cuenten sus historias es necesario hacer contacto con ellos, y lograr que ellos se conecten con una”.

UNICEF y la cadena Child-to-Child Network también ofrecieron ayuda para que los niños se reunieran con sus familias y para hallar otras soluciones con respecto a la rehabilitación de los menores.

Isaiah espera que su familia escuche su historia en la radio. “Ruego por que mi gente escuche los programas”, dice. “Así se enterarán de que estoy vivo y de que ya soy un hombre grande”.


 

 

Audio (en inglés)

Dos niños nigerianos, Damilola e Isaiah, narran las experiencias de su vida en las calles de Lagos.
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