Somalia

Los programas de nutrición pueden ayudar a evitar la peor crisis alimentaria posible

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/2008
Agentes sanitarios pesan a un bebé en una clínica móvil para personas desplazadas en Bossaso, Somalia nororiental.

Por Iman Morooka

BOSSASO, Somalia, 21 de agosto de 2008 – Una de las mayores amenazas para los niños y niñas de Somalia es la desnutrición que, según un informe que presentará en breve las Naciones Unidas, podría agravarse.

Christian Balslev-Olesen, Representante de UNICEF en Somalia, señaló que el informe que dará a conocer la Dependencia de Evaluación de la Seguridad Alimentaria de la FAO, contiene un análisis del “peor caso posible”. El informe indica que en los próximos 12 meses, unos 3,6 millones de somalíes, que constituyen la mitad de la población del país, dependerán absolutamente de la asistencia alimentaria y de la ayuda de emergencia.

“Nunca hemos tenido una situación tan grave. Jamás”, explicó el Sr. Balslev-Olesen.

Clínicas alimentarias

UNICEF y sus aliados llevan a cabo un conjunto de intervenciones de emergencia para salvar las vidas de muchos nuños y niñas somalíes. Mediante esas intervenciones, UNICEF hace posible que mensualmente se brinde tratamiento a unos 5.200 niños y niñas gravemente desnutridos en los campamentos de desplazados. El tratamiento se ofrece en clínicas alimentarias y centros de estabilización establecidos con ese fin.

En el campamento “100 Bush”, que alberga a personas desplazadas por el conflicto armado en Bossaso, una región de Somalia nororiental, todos los niños y niñas menores de cinco años reciben 10 kg de UNIMIX, una harina con alto contenido proteínico para combatir y prevenir la desnutrición. La distribución de la ayuda alimentaria se lleva a cabo mediante un programa en el que colaboran UNICEF, la población y las autoridades locales.

Se calcula que el 36% de los niños somalíes tiene peso inferior al normal y que uno de cada seis sufre desnutrición grave.

“Lo positivo es que podemos comprobar que estos programas de alimentación logran resultados, y podemos guardar constancia de esos resultados”, señaló el Sr. Balslev-Olesen.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/2008
Entrega de bolsas de UNIMIX a las madres de menores de cinco años en el campamento de desplazados “100-Bush”, ubicado en la localidad de Bossaso.

Por la seguridad

El reciente recrudecimiento de los combates en las regiones central y meridional de Somalia ha dejado un elevado número de bajas civiles. Los niños y niñas son los primeros en pagar el sangriento precio del conflicto armado, la violencia y el desplazamiento de la población.

Cuando Asha, y su madre huyeron de Mogadishu en busca de un sitio más seguro, la niña, que aún no ha cumplido dos años de edad, gozaba de buena salud. Han pasado ocho meses desde que madre e hija llegaron a Bossaso, y Asha está ahora gravemente desnutrida.

“Asha estaba en perfecto estado de salud cuando huimos de Mogadishu”, apunta Khadija, su madre, mientras se enjuga las lágrimas. “Antes, yo podía alimentar a mis hijos tres veces por día, porque tenía un empleo estable. Ahora, me cuesta darles de comer una vez por día, porque no me alcanza el dinero”.

Los casos agudos y graves

Gracias a la colaboración de UNICEF y sus aliados en Bossaso, Asha puede recibir atención en una clínica móvil que forma parte del Programa de Terapia de Pacientes Ambulatorios, al que los agentes sanitarios comunitarios remiten los casos de desnutrición grave.

En la clínica del Programa de Terapia para Pacientes Ambulatorios, los niños reciben varios alimentos de alto nivel proteínico y terapéutico, como UNIMIX y Plumpy’nut. Al mismo tiempo, el personal capacitado de UNICEF controla celosamente el estado de salud de cada niño.

El equipo del Programa de Terapia para Pacientes Ambulatorios remitió a Asha al Centro de Estabilización del Hospital de Bossaso, un establecimiento sanitario que recibe apoyo de UNICEF y donde se interna y trata a los niños y niñas gravemente desnutridos que sufren complicaciones médicas.

“Los niños gravemente desnutridos amenazados por complicaciones como la pérdida del apetito, la diarrea y los vómitos requieren atención especial aún antes de que se les ayude a recuperar peso”, comenta Mathieu Joyeux, Oficial de Nutrición de UNICEF. “Si esos niños ingieren alimentos normales, las consecuencias pueden ser fatales”.

Los niños y niñas internados en el Centro de Estabilización reciben atención médica constante del personal profesional. Las madres de los jóvenes pacientes son alojadas y alimentadas sin cargo.

Una crisis olvidada

El Sr. Balslev-Olesen afirmó que los éxitos obtenidos en los campamentos de desplazados confirman que si se cuenta con más seguridad y recursos, y con una mayor cooperación de las comunidades y las ONG locales, es posible reducir la desnutrición en todo el país. El Representante de UNICEF agregó, sin embargo, que para conquistar ese objetivo será necesario redoblar los esfuerzos en materia de promoción.

“Por razones de seguridad, no hay periodistas extranjeros que informen desde Somalia. De manera que no se difunden imágenes de lo que sucede, y no se ve la realidad”, terminó diciendo el funcionario de UNICEF. “Por eso se trata de una crisis que no afecta a los políticos ni a la opinión pública. Y por eso mismo, es una crisis olvidada”.

Elizabeth Kiem colaboró desde Nueva York en la elaboración de este artículo.


 

 

Audio (en inglés)

Christian Balslev-Olesen, Representante de UNICEF en Somalia, se refiere a las  sombrías perspectivas de este país en materia de seguridad y nutrición.
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Vídeo (en inglés)

10 de agosto de 2008: Elizabeth Kiem, corresponsal de UNICEF, informa sobre las labores del organismo internacional para combatir la desnutrición en los campamentos de desplazados en Somalia septentrional.
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