Nutrición

Micronutrientes: el yodo, el hierro y la vitamina A

Introducción

Los micronutrientes aumentan el valor nutricional de los alimentos y ejercen profundas consecuencias sobre el desarrollo de los niños y la salud de las madres. UNICEF trabaja con los gobiernos y con diversos organismos públicos y privados para distribuir micronutrientes esenciales, entre ellos hierro, yodo, vitamina A y folato.

La grave emergencia provocada por el tsunami puso de manifiesto la urgente necesidad de administrar suplementos múltiples de micronutrientes a los niños y las niñas de 6 a 59 meses de edad, así como también a las mujeres embarazadas y lactantes, durante las situaciones de emergencia. Una consulta mundial que se llevó a cabo en Panamá, en noviembre de 2005, aprobó la recomendación de distribuir suplementos de multivitaminas y minerales básicamente en casos de emergencia, y posteriormente en situaciones normales, y definir con los aliados un marco para aplicar esta medida no solo a nivel de países y regiones, sino también a nivel mundial. Con base en esa recomendación, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y UNICEF emitieron, en marzo de 2006, una Declaración Conjunta para Prevenir y Controlar la Carencia de Micronutrientes en las Poblaciones Afectadas por Emergencias, cuyas directrices se están definiendo actualmente. La División de Suministros de UNICEF está actualizando las especificaciones de los productos existentes e identificando aquellos que podrían ser útiles para los países en caso de presentarse una emergencia.

Suministro de micronutrimentos esenciales: El yodo

META: Lograr la eliminación sostenible de los trastornos derivados de la carencia de yodo

“El éxito de la campaña para la yoduración universal de la sal demuestra que, en pocos años, el régimen alimentario de los niños, las niñas, las mujeres y las familias de todo el mundo puede modificarse sin grandes cambios pero con enormes beneficios mediante una acción concertada a nivel mundial, nacional y local.” – Carol Bellamy, ex Directora Ejecutiva de UNICEF.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/ HQ98-0992/ Pirozzi
En Yemen, un hombre agrega a un puñado de sal una gota de una solución que permite verificar si se trata de sal yodada antes de envasarla para su distribución.

El desafío

La carencia de yodo es la causa principal de retraso mental y lesiones cerebrales prevenibles. Los efectos más nocivos de la carencia de yodo se dan en el cerebro del feto durante el embarazo y en los niños de corta edad durante los primeros años de vida. Asimismo, la carencia de yodo aumenta las tasas de mortalidad infantil, abortos espontáneos y mortalidad fetal tardía.

La mayor parte de los niños y niñas cuyas madres padecieron insuficiencia de yodo durante el embarazo tienen un aspecto normal pero han sufrido lesiones cerebrales y una disminución del cociente intelectual, lo cual afecta su capacidad de desarrollarse plenamente. Estos lactantes aparentemente normales sufrirán más adelante problemas de aprendizaje en la escuela y tendrán dificultades para continuar con su educación escolar.

Otros niños y niñas cuyas madres padecieron carencia de yodo durante el embarazo pueden presentar un retraso grave en el desarrollo físico y mental que se pone de manifiesto con una inflamación de la glándula tiroides llamada bocio. Otros síntomas de este retraso son los defectos en el habla, la sordera y el cretinismo. Sin embargo, esos casos sólo constituyen la punta del témpano y, en muchos de ellos, es demasiado tarde para revertir los efectos de la carencia de yodo. Por lo tanto, la labor de UNICEF se concentra en los casos "subclínicos" de los trastornos causados por la carencia de yodo, o en los niños y niñas que presentan una carencia de yodo más leve y que parecen normales pero han perdido de 10 a 15 puntos de su cociente intelectual. No obstante, todos los trastornos causados por la carencia de yodo se pueden prevenir con una cucharadita de yodo repartida en cantidades minúsculas y en lapsos periódicos durante toda una vida a un costo mínimo (cinco centavos de dólar estadounidense por persona cada año).

Durante la Cumbre Mundial en favor de la Infancia llevada a cabo en 1990 se estableció como meta la eliminación virtual de la carencia de yodo para el año 2000. Con la fortificación de la sal se han realizado avances muy importantes. En 1990, la proporción de hogares que consumía sal yodada en los países en desarrollo no alcanzaba el 20%, mientras que hoy supera el 70%. El uso cada vez mayor de la sal yodada protege a unos 91 millones de niños y niñas de las disminuciones en la capacidad de aprendizaje y los demás problemas intelectuales causados por la carencia de yodo.

Sin embargo, la batalla para prevenir la carencia de yodo aún no ha terminado. En los países en desarrollo, en un 30% de los hogares no se consume sal yodada, lo cual deja desprotegidos a 41 millones de lactantes y recién nacidos. Se deben tomar medidas para garantizar que las mujeres consuman sal yodada durante el embarazo a fin de que sus hijos reciban la protección necesaria. También se deben tomar medidas para mantener en el tiempo los avances logrados hasta la fecha. La formación de organizaciones nacionales de vigilancia en las que participen el sector público, el sector privado y las agrupaciones de consumidores constituye un método de vigilancia importante en todos los países.

La solución

UNICEF colabora con diversas organizaciones públicas y privadas para eliminar la carencia de yodo mediante la yoduración universal de la sal. Entre los aliados de UNICEF en esa causa se encuentran los productores de sal, los gobiernos de distintos países, el Consejo internacional de lucha contra los trastornos causados por la carencia de yodo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Iniciativa sobre micronutrimentos, el Banco Mundial, Kiwanis International, los docentes de escuela, los grupos de consumidores y los niños y niñas que asisten a distintas escuelas de todo el mundo.

Uno de los casos más extraordinarios es el de China, donde en el decenio de 1990, la tasa de yoduración de la sal aumentó del 39% al 95%. Otros países donde la yoduración de la sal alcanzó niveles muy elevados fueron Jordania (con una cobertura que pasó del 5% a cerca de un 90%) y Bangladesh (con un aumento en la yoduración del 20% al 70%). Los países de América Latina, como Perú, tienen una larga historia de compromiso con la yoduración de la sal, mientras que entre los casos más notables de África se encuentran los de Nigeria y Kenya.

La amplitud y el alcance de las actividades de promoción y defensa a nivel nacional es una de las razones que explican el enorme éxito logrado en materia de yoduración de la sal durante el decenio de 1990. A fin de conquistar la meta de eliminar la carencia de yodo para el año 2005, UNICEF está reanudando las actividades de fomento y defensa en el marco gubernamental para que los diversos gobiernos se comprometan con dicha meta y fomenten la participación de los productores de sal, a fin de que el proceso perdure. Asimismo, UNICEF colabora intensamente con la sociedad civil y las escuelas, con el propósito de generar una mayor demanda de sal yodada. 

La situación en diversos países:

Los trastornos causados por la carencia de yodo constituyen uno de los principales problemas de salud en la República Democrática Popular de Laos. Se trata de uno de los países más afectados por esos trastornos debido a que el relieve montañoso y la acción de los vientos monzones impiden que el suelo retenga los micronutrimentos. Con el apoyo de UNICEF, el gobierno de Laos y los productores de sal se comprometieron a mejorar el consumo de yodo de la población y a poner en práctica el proyecto de “Eliminación de los trastornos causados por carencia de yodo”. Gracias a esta alianza, más del 90% de los hogares de Laos consumen actualmente sal yodada.

En el Nepal también se han logrado avances considerables hacia la meta de la yoduración universal de la sal. Toda la sal que se importa de India es yodada antes de ser distribuida en el mercado. La mala calidad de la sal yodada en algunas zonas y la preferencia de la población por la sal gruesa limitan relativamente el progreso hacia la meta, dado que las prácticas de manipulación, comercialización y almacenamiento de la sal de ese tipo causan una pérdida considerable de yodo.

Debido a que un tercio de los hogares del Nepal aún consume sal con bajo contenido de yodo, UNICEF procura concienciar a la población acerca de la necesidad de consumir sal yodada y de los trastornos causados por la carencia de yodo. Asimismo, UNICEF supervisa el suministro de sal yodada y colabora con los productores de sal para mejorar la calidad y el envasado del producto.

En Vietnam, UNICEF ha concentrado las actividades de eliminación de los trastornos causados por la carencia de yodo en el delta del río Mekong, ya que allí se registra una alta prevalencia de los trastornos causados por la carencia de yodo y la cantidad de hogares que consumen sal yodada es muy limitada. UNICEF ha proporcionado sistemas de refinamiento de sal a sus homólogos para mejorar la calidad de la sal yodada y brinda su apoyo a las iniciativas gubernamentales para que la sal yodada esté al alcance de todos en esa región.

Suministro de micronutrimentos esenciales: El hierro 

META: Reducir en un tercio la prevalencia de la anemia y la carencia de hierro para el año 2010

“Nuestro desafío actual consiste en lograr que más países traten el problema de la carencia de hierro y en colaborar con ellos para tomar medidas que mejoren la salud y la calidad de vida de sus habitantes, así como también la productividad económica.” Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de UNICEF

El desafío

La carencia de hierro es el problema nutricional más generalizado del mundo. La padecen entre 4.000 y 5.000 mil millones de personas, y se calcula que 2.000 millones sufren anemia.  Los más vulnerables son las mujeres y los niños de corta edad. En los países en desarrollo, el 50% de las embarazadas y entre el 40% y el 50% de los menores de cinco años tienen carencia de hierro. Los avances en la eliminación de la carencia de vitamina A y de yodo han superado ampliamente los avances en la eliminación de la carencia de hierro. Es más, durante el decenio de 1990 no se registró ninguna variación importante en la tasa de madres anémicas.

La anemia aumenta el peligro de hemorragias y sepsis (infección bacteriana aguda) durante el alumbramiento y está relacionada con las muertes maternas. La anemia en las madres también puede provocar el nacimiento prematuro o el bajo peso al nacer de sus hijos, quienes a su vez se encuentran más propensos a contraer infecciones, tener un sistema inmunológico debilitado, presentar problemas de aprendizaje, no alcanzar un desarrollo físico adecuado y, en los casos más graves, morir.

La solución

La carencia de hierro y la anemia afectan gravemente la vida y la productividad tanto de los adultos como de los niños y niñas. Sin embargo, se trata de problemas de salud que se pueden combatir desde distintos frentes. El consumo de suplementos de hierro y ácido fólico durante el embarazo, por ejemplo, ayuda a prevenir la anemia en la madre y los defectos graves del tubo neural en el feto, como la espina bífida y la anencefalia.

UNICEF hace uso de las campañas educativas para resaltar la importancia del hierro en la alimentación. Cuando los alimentos ricos en hierro (como el hígado, las carnes rojas, el huevo, el pescado, el pan integral y las legumbres) no están al alcance de todos por motivos económicos o de otra índole, existe la alternativa de fortificar los alimentos básicos (como la harina) para suministrar suplementos de hierro a una mayor parte de la población. Por último, en los países donde el paludismo es un mal endémico, las intervenciones que apuntan a erradicarlo, como la distribución de mosquiteros, resultan fundamentales para prevenir la anemia, dado que el paludismo es una de sus causas subyacentes más importantes.

La situación en diversos países:

En algunas zonas del Yemen, hasta un 80% de la población sufre anemia por carencia de hierro. Asimismo, en ese país la atención médica es deficiente y se registran graves problemas relacionados con el paludismo y los parásitos intestinales, dos enfermedades que pueden agravar la anemia. Por lo tanto, la eliminación de la anemia debe abordarse desde distintos frentes: la fortificación de los alimentos, el suministro de administración de suplementos, la eliminación de los parásitos, la lucha contra el paludismo y el mejoramiento de la atención médica en materia de obstetricia y salud reproductiva.

Suministro de micronutrimentos esenciales: La vitamina A

META: Lograr la eliminación sostenible de la carencia de vitamina A para el año 2010

El desafío

La vitamina A es un micronutrimento esencial para el sistema inmunológico. Se calcula que un mínimo de 100 millones de niños y niñas menores de cinco años padecen carencia de vitamina A, que provoca la ceguera en los casos más graves y aumenta los riesgos de morir de enfermedades como el sarampión, la diarrea y las infecciones respiratorias agudas.

La eliminación de la carencia de vitamina A ha presentado muchos avances en poco tiempo. Ahora lo más importante es garantizar que esos avances sean sostenibles y proteger a los niños y niñas que aún no estén protegidos. Un ejemplo de los avances logrados es la combinación de las campañas de vacunación contra la poliomielitis con los programas de suministro de suplementos de vitamina A. Sin embargo, dichas campañas de vacunación están llegando a su etapa final a medida que nos acercamos a la meta de la erradicación mundial de la poliomielitis, y por ello será necesario encontrar otro mecanismo de suministro de suplementos de vitamina A.

Otro desafío consiste en enseñar a los gobernantes, los profesionales de la salud, los encargados de formular políticas y el público en general cuáles son los beneficios del suministro de los suplementos, así como también disipar los miedos acerca de la peligrosidad que representan para la población infantil. En el pasado se consideraba que la carencia de vitamina A sólo causaba ceguera y, por lo tanto, en muchos países las actividades relacionadas con ese mal han quedado limitadas a los programas de prevención de la ceguera. En otros, ni siquiera se han tomado medidas para reducir la carencia de vitamina A ni se ha evaluado la gravedad del problema.

La solución

UNICEF tiene tres estrategias para eliminar la carencia de vitamina A: el suministro de suplementos de vitamina A, la fortificación de los alimentos básicos y el fomento de una alimentación variada. El amamantamiento está contemplado dentro de la estrategia de fomento deuna alimentación variada, ya que los lactantes reciben en la leche materna toda la vitamina A que necesitan.

En su carácter de integrante de la Iniciativa mundial sobre la vitamina A, UNICEF brinda su apoyo a las actividades de suministro de suplementos durante las actividades sanitarias locales o nacionales, como las campañas de vacunación. Asimismo, UNICEF colabora con la fortificación de los alimentos básicos, como el azúcar, y con la distribución nacional de suplementos para la población infantil y las mujeres que están amamantando a sus hijos o que están en el puerperio. Entre los integrantes de la Iniciativa mundial sobre la vitamina A figuran, además de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Organismo Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA), el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Iniciativa sobre Micronutrimentos.

La función de UNICEF consiste en colaborar con la planificación logística, proporcionar suplementos y, por último, colaborar en las labores de supervisión y evaluación del sistema en general. UNICEF suministra el 95% de los suplementos de vitamina A que se distribuyen en los países en desarrollo, y el grueso de los fondos proviene de la Iniciativa sobre Micronutrimentos. Con el solo suministro de un suplemento de vitamina A, que cuesta apenas dos centavos por cápsula, es posible aumentar hasta en un 25% las probabilidades de supervivencia de los niños. El suministro de vitamina A las mujeres embarazadas también puede reducir la tasa de mortalidad materna. En la actualidad, la mayoría de los niños y niñas de más de 40 países reciben al menos un suplemento de vitamina A por año. UNICEF calcula que cada año se evitan unas 300.000 muertes infantiles gracias al suministro de suplementos de vitamina A.

En los países con tasas elevadas de mortalidad infantil, garantizar que los niños  reciban suficiente vitamina A entre los seis y los 59 meses puede constituir la intervención sanitaria más rentable en términos de supervivencia. Otra opción eficaz en función de los costos es la fortificación de los alimentos básicos que consume la mayoría de la población y cuyos proceso de producción así lo permite, como la harina y el aceite. En un gran número de países centroamericanos, como Guatemala y Honduras, la fortificación del azúcar ha resultado muy exitosa.

Por último, se puede garantizar un consumo adecuado de vitamina A mediante la incorporación de carne, huevo, frutas, aceita de palma roja, vegetales de hoja verde y zanahoria en la alimentación cuando esto resulte posible.


 

 

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