Nutrición

Panorama general

“En el mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de todos los hombres, las mujeres, los niños  que lo habitan. Por lo tanto, el hambre y la desnutrición no son consecuencias sólo de la falta de alimentos, sino también de la pobreza, la desigualdad y los errores en el orden de las prioridades.” –Kul C. Gautam, Director Ejecutivo adjunto del UNICEF [Discurso oficial en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: Cinco años después, 6/11/02]
Imagen del UNICEF
© UNICEF/ HQ98-0529/ Pirozzi
De la mano de su madre, en un centro de distribución de alimentos dirigido por la ONG Action contre la Faim de Sierra Leona, una niña que sufre desnutrición grave eleva la mirada.

Se dice que la desnutrición es una emergencia "invisible" porque el peligro mortal que ésta implica se agazapa debajo de la superficie, fuera de la vista, como si se tratara de un témpano. La desnutrición afecta a más de la mitad de los 11 millones de menores de 5 años que mueren anualmente en los países en desarrollo. Sin embargo, y a diferencia de lo que creen muchas personas, sólo una fracción de esos niños y niñas mueren de inanición en situaciones de desastre, como las hambrunas o las guerras. En la mayoría de los casos, el efecto mortal de la desnutrición es mucho más insidioso: ya que detiene el crecimiento de los niños, los hace más propensos a contraer enfermedades, socava su intelecto, disminuye la motivación y limita la productividad.

Qué es la desnutrición?

La desnutrición, o la condición de estar mal nutrido, no sólo es consecuencia de la escasez de alimentos, sino de una combinación de muchos otros factores, como la carencia de proteínas, calorías y micronutrimentos, la presencia frecuente de enfermedades e infecciones, las prácticas deficientes de cuidado y alimentación, la falta de servicios de salud adecuados y la utilización de sistemas de agua y saneamiento insalubres.
 
Los efectos más destructivos de la desnutrición ocurren durante el embarazo, cuando el feto no crece de manera normal, y durante los primeros años de vida, cuando el desarrollo físico y mental se puede ver limitado. La desnutrición puede tomar diversas formas, que a veces se manifiestan combinadas. Casi un tercio de la población infantil de los países en desarrollo padece desnutrición. A causa de las enfermedades crónicas y las deficiencias en el régimen alimentario, 150 millones de niños y niñas presentan peso inferior al normal para su edad, mientras que otros 175 millones no alcanzan la talla normal.

La carencia de micronutrimentos afecta a millones de niños y niñas. Esa es una forma de desnutrición que ocurre cuando el organismo no recibe minerales esenciales, como el yodo, el hierro y el zinc; y ciertas vitaminas, como la vitamina A y el ácido fólico. El cuerpo humano necesita esos micronutrimentos en cantidades minúsculas para producir enzimas, hormonas y otras sustancias indispensables para la regulación del crecimiento, el desarrollo y el funcionamiento del sistema inmunológico y del aparato reproductivo. La carencia de yodo puede causar graves deficiencias mentales y físicas, mientras que la carencia de hierro puede reducir la productividad y provocar una anemia que amenaza la vida de la persona afectada. La carencia de vitamina A, a su vez, puede provocar ceguera y debilitar el sistema inmunológico, mientras que la carencia de ácido fólico es causa del bajo peso al nacer y de ciertos defectos congénitos, como la espina bífida (una malformación que puede presentarse cuando una o más vértebras no se desarrollan de manera adecuada y queda un espacio o grieta en la columna vertebral, lo cual daña el sistema nervioso central).

La leche materna constituye la fuente inicial de micronutrimentos vitales, a la vez que brinda una nutrición completa y buena salud en términos generales. Los lactantes que no son amamantados quedan expuestos a un mayor riesgo de morir y de padecer enfermedades, ya que no reciben de sus madres ciertas sustancias inmunológicas muy importantes.

Entre las herramientas clave para vencer a la desnutrición se encuentran los micronutrimentos, la prevención y el tratamiento de las enfermedades, las buenas prácticas de higiene y alimentación, y un régimen alimentario adecuado, que contemple la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida y la lactancia continua con alimentación complementaria hasta los dos años o más.

Otro factor de gran importancia es la protección de los derechos de las mujeres y las niñas. A mayor discriminación de las mujeres, mayor la desnutrición. Los lactantes cuyas madres no han recibido educación escolar sufren el doble de probabilidades de morir que aquellos cuyas madres tienen como mínimo cuatro años de instrucción escolar. [UNICEF] El espaciamiento de al menos tres años entre nacimientos sucesivos, al igual que otras cuestiones referidas a la salud reproductiva, también contribuyen a disminuir la mortalidad y la falta de desarrollo físico en la infancia.

La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 reconoce el derecho de todos los niños  a disfrutar del más alto nivel posible de salud y, en especial, contempla el derecho a una buena nutrición. Todos los gobiernos tienen la responsabilidad jurídica de proteger esos derechos, y el cumplimiento de esta obligación es para el bien de toda la sociedad. La desnutrición es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza. La nutrición y el bienestar de la infancia conforman la base de una sociedad productiva y sana.


 

 

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Seguimiento de los progresos en la nutrición de los niños y las madres

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