Nutrición

Nutrición y VIH/SIDA

¿Cuál es la relación entre la nutrición y el VIH/SIDA?

A nivel mundial, 2,6 millones los niños menores de 15 años viven con VIH.

Los niños que viven con VIH/SIDA corren un mayor riesgo de malnutrición. El VIH/SIDA limita el crecimiento infantil y puede reducir el apetito, la ingestión de alimentos y la absorción de nutrientes en un momento en que el cuerpo necesita más nutrición para combatir la infección. El resultado es un mayor debilitamiento del sistema inmunológico, que está mal equipado para luchar contra el virus e infecciones como la tuberculosis.

Muchos niños y niñas portadores del VIH sufren de malnutrición grave aguda, una condición potencialmente mortal. Con el fin de aumentar sus posibilidades de supervivencia, estos niños necesitan alimentos terapéuticos para tratar urgentemente la malnutrición, en combinación con un tratamiento antirretroviral para detener el progreso de la enfermedad.

¿Cómo podemos prevenir en primer lugar que los niños contraigan el VIH?

Una madre infectada puede transmitir el VIH al recién nacido durante la lactancia o el embarazo y el parto, pero la buena noticia es que en la mayoría de los casos esto es algo que se puede prevenir.

En forma de una píldora al día, el tratamiento antirretroviral puede proteger la salud de una madre que vive con el VIH y prevenir la transmisión a su hijo –en el útero, durante el parto y durante todo el período de lactancia. El cumplimiento del tratamiento y la atención médica continua son fundamentales para suprimir el virus en la madre y asegurar una lactancia sin riesgos.

La experiencia ha demostrado que cuando las madres que viven con el VIH reciben el tratamiento antirretroviral y practican la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, el riesgo de transmitir el VIH a sus bebés se reduce significativamente. De hecho, la lactancia materna exclusiva se asocia con un riesgo tres o cuatro veces menor de transmisión del VIH que la alimentación combinada. La clave es dar leche materna exclusivamente, es decir, sin otros alimentos o líquidos, incluida el agua, durante los primeros seis meses.

Pero ¿por qué abandonar la lactancia materna si existe un pequeño riesgo de transmisión?

La respuesta es que la lactancia materna garantiza a los niños una mayor probabilidad de supervivencia. Esto es especialmente cierto en países de ingresos bajos y medios donde la prevalencia del VIH es más elevada.

La lactancia materna reduce las posibilidades de que un niño se enferme y muera de enfermedades comunes como la diarrea y la neumonía. En entornos donde los niños viven en la pobreza y están expuestos a enfermedades, a unas malas condiciones de salubridad y a la contaminación del agua potable, los beneficios de la lactancia materna superan grandemente el riesgo de infección por el VIH. Con su combinación única de nutrientes y anticuerpos, la leche materna es el alimento más saludable para los bebés y sirve de protección inigualable contra la enfermedad y la muerte.

La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan que las madres con VIH practiquen la lactancia materna exclusiva en combinación con un tratamiento antirretroviral. Solamente se debe usar la fórmula infantil cuando haya agua potable y saneamiento seguro, cuando el acceso a la fórmula sea asequible y sostenible, y cuando pueda ser preparada con seguridad. Es raro que todas estas condiciones se cumplan en la mayor parte de los países en desarrollo.

¿Cuáles son los desafíos?

Los medicamentos antirretrovirales son más eficaces cuando los niños están bien alimentados y tienen un acceso seguro y suficiente a los alimentos. Por desgracia, este no es el caso de muchas madres y niños que viven con VIH. Para complicar las cosas, los antirretrovirales pueden causar efectos secundarios como diarrea y náuseas, y esto lleva a que comer sea un problema incluso en aquellos entornos donde resulta fácil acceder a los alimentos nutritivos.

También hay dificultades en llegar a las poblaciones vulnerables de niños, adolescentes, mujeres embarazadas y madres lactantes con VIH. Muchas de ellas carecen de acceso al tratamiento antirretroviral debido a factores como la pobreza, las normas sociales y de género, el estigma y la discriminación, así como la existencia de sistemas de salud débiles e ineficientes.

La información de que la mayoría de las madres infectadas por el VIH pueden amamantar con seguridad es relativamente nueva, pero las culturas, actitudes y prácticas de salud pública pueden tardar bastante tiempo en cambiar. La educación y capacitación en todos los niveles –en las familias, las comunidades y el sistema de salud– son fundamentales, así como el acceso a tratamiento antirretroviral para todos aquellos que lo necesiten.

¿Cómo está respondiendo UNICEF?

Capacitación y apoyo – UNICEF ayuda a capacitar a los trabajadores de la salud y la comunidad para prevenir la transmisión del VIH de madre a hijo y apoyar la lactancia materna segura.

Pruebas y tratamiento integrado – UNICEF apoya la administración voluntaria y confidencial de la prueba del VIH a las mujeres durante el embarazo, el parto y durante el periodo de la lactancia materna. UNICEF trabaja también para integrar la prueba del VIH y el tratamiento de la gestión de la malnutrición grave aguda a fin de que los niños gravemente desnutridos sometidos a tratamiento sean examinados para saber si tienen el VIH y proporcionarles tratamiento antirretroviral según corresponda.

Atención nutricional y alimentación terapéutica – UNICEF ofrece apoyo para la evaluación nutricional y el asesoramiento para gestionar la enfermedad por VIH y los efectos secundarios de los antirretrovirales. UNICEF también apoya la alimentación terapéutica, junto con tratamiento antirretroviral, para los niños que viven con el VIH y sufren de malnutrición grave aguda.

Establecimiento de normas y estándares – UNICEF proporciona liderazgo en el desarrollo mundial de directrices sobre lactantes y niños pequeños en el contexto del VIH/SIDA.

Elaboración de políticas – UNICEF apoya a los gobiernos para establecer políticas nacionales de alimentación sobre lactantes y niños pequeños, incluidas las que tienen en cuenta a las madres y los niños que viven con el VIH.



 

 

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