Nutrición
El VIH y la alimentación de los lactantes
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| © UNICEF/HQ00-0136/Noorani |
| Cambodia. Two women review a brochure on AIDS awareness and prevention they were just given by health workers from the provincial hospital, part of the Provincial AIDS Secretariat. |
El amamantamiento ofrece importantes beneficios sanitarios a los lactantes y niños de corta edad y tiene una importancia fundamental para su supervivencia. De no mediar intervenciones preventivas, un 40% de las embarazadas infectadas con el VIH transmite la infección a sus hijos durante el embarazo, el alumbramiento y el amamantamiento. Si no se emplean intervenciones de ese tipo, entre un 10% y un 20% de los lactantes hijos de madres infectadas contrae el virus de la leche materna si son amamantados durante dos años. Se calcula que el riesgo de infección postnatal con el VIH después de las seis semanas de vida es de alrededor del 1% por cada mes que el niño es amamantado (OMS 2006).
El tipo de alimentación que reciben los lactantes guarda una clara relación con el riesgo de contagio por medio de la leche materna. Se calcula que el amamantamiento exclusivo durante los primeros seis meses de vida reduce entre tres y cuatro veces el peligro de transmisión del VIH en comparación con la alimentación mixta. También se supone que la alimentación mixta durante los primeros seis meses de vida conlleva un riesgo mayor de transmisión del VIH debido a que los demás líquidos y sólidos que se le suministran al bebé además de la leche materna pueden dañar las delicadas y permeables paredes intestinales de los lactantes de corta edad, dando lugar a una mayor transmisión de virus. La alimentación mixta también ofrece riesgos de contaminación y diarrea similares a los de la alimentación con sucedáneos de la leche materna, lo que reduce las posibilidades de supervivencia. Lamentablemente, en muchos países con elevada prevalencia de VIH la alimentación más frecuente de muchos lactantes de menos de seis meses de edad continúa siendo la alimentación mixta. Es posible reducir la transmisión del VIH mediante el amamantamiento si las mujeres infectadas amamantan de manera exclusiva a sus hijos durante seis meses en lugar de emplear la alimentación mixta. Los programas de salud pública dedicados a la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna pueden tener importantes resultados positivos para las madres infectadas con el VIH, así como para sus hijos e hijas.
Hay varios factores más que aumentan el riesgo de transmisión, entre ellos la "carga viral" o la cantidad de virus presentes en el organismo de la madre (que llegan a su punto máximo inmediatamente después de la infección o cuando aparece el SIDA; una madre muy enferma tiene ocho veces más posibilidades que una madre sana de transmitir el VIH a su hijo o hija lactante), la duración de la lactancia materna (cuanto más prolongada, mayor el riesgo, ya que la transmisión tiene carácter acumulativo) y el estado de las mamas (por ejemplo, si hay llagas alrededor de los pezones). Pese a que las tasas de lactancia materna exclusiva de los niños mayores de seis meses del mundo en desarrollo aumentaron entre 1996 y 2006, en algunos sitios siguen siendo muy bajas. Por ejemplo, en África subsahariana, donde sólo llega a un 30%. Algunos países con elevada prevalencia del VIH tienen tasas aún más bajas de amamantamiento exclusivo, como Sudáfrica y Kenya, con 7% y 13%, respectivamente.
Es necesario comparar el riesgo de infección con el VIH con el riesgo de morbilidad y mortalidad que se corre cuando no se practica la lactancia materna. En general, los lactantes que no son amamantados tienen seis veces más probabilidades de morir de diarrea o infecciones respiratorias que los lactantes que lo son (OMS-Lancet 2000). Más aún, la lactancia materna brinda al lactante una nutrición completa y fortalece su sistema inmunológico, además de ofrecerle los estímulos que necesita para lograr un desarrollo psicosocial y neurológico adecuado. Además, el amamantamiento contribuye al espaciamiento de los nacimientos.
El empleo de los sucedáneos de la leche materna a partir del nacimiento elimina el riesgo de la transmisión postnatal por medio del amamantamiento. Sin embargo, para que esos sucedáneos resulten aceptables, viables, asequibles, sostenibles y seguros es necesario que existan condiciones mínimas como el acceso al agua potable, a las consultas médicas postnatales periódicas y al asesoramiento en materia de nutrición, además de acceso constante a esos productos. Las investigaciones realizadas en sitios de África meridional donde se prestan servicios de profilaxis antirretroviral y se distribuyen gratuitamente sucedáneos de la leche materna indican que los hijos de mujeres infectadas con el VIH que son alimentados con sucedáneos tienen altas tasas de mortalidad en los primeros seis meses de vida, y que las tasas de supervivencia sin VIH a los 18 meses (que abarca a los niños y niñas vivos y libres del VIH a los 18 meses de edad) son similares entre los lactantes alimentados con sucedáneos y los amamantados.
La situación de muchas mujeres en los países en desarrollo se complica aún más debido a la pobreza y las presiones sociales. Puede tratarse de madres que carecen de acceso al agua potable que necesitan para preparar los sucedáneos de la leche materna de manera segura. Otros productos pueden resultar extremadamente caros, o puede tratarse de mujeres que viven demasiado lejos de las fuentes de abastecimiento y carecen, por lo tanto, de acceso constante a los mismos. Finalmente, puede tratarse de mujeres que viven en comunidades donde la alimentación sustitutiva de los lactantes puede ser un tema tabú u objeto de estigma. Por temor a la marginación, muchas mujeres pueden ocultar su infección con el VIH a sus parejas y familiares, o al resto de sus comunidades. Más grave aún, en su vasta mayoría, las mujeres con VIH en los países en desarrollo no están enteradas de su infección.
Orientación de las Naciones Unidas y las políticas y medidas de UNICEF
La opción más adecuada en materia de alimentación de los lactantes para las mujeres infectadas con el VIH depende de sus circunstancias individuales e involucra la evaluación de los riesgos. Cada mujer debe contar con la información que necesita para tomar decisiones con conocimiento de causa, así como con los servicios y el apoyo necesarios para poder ejecutar su decisión.
UNICEF y otros organismos de las Naciones Unidas recomiendan que las mujeres infectadas con el VIH amamanten a sus hijos de manera exclusiva durante los primeros seis meses de vida a menos que los sucedáneos sean una solución aceptable, viable, asequible, sostenible y segura. Sin embargo, esos requisitos rara vez se cumplen en el mundo en desarrollo.
Pero cuando existen esas condiciones, se recomienda que las mujeres infectadas con el VIH eviten amamantar a sus hijos. Cuando la alimentación de los niños de seis meses con sucedáneos de la leche materna no sea aceptable, viable, asequible, sostenible y segura, se recomienda la continuación del amamantamiento con el agregado de alimentos complementarios, así como las evaluaciones médicas periódicas de la madre y el hijo. Cuando el niño pueda recibir alimentación adecuada y segura que excluya la leche materna, la madre debería cesar de amamantarle.
Se debe alentar a las madres infectadas con el VIH que amamantan a lactantes y niños y niñas de corta edad a que sigan haciéndolo. Los resultados iniciales de investigaciones realizadas en diversos países en desarrollo sugieren que la transmisión del VIH de la madre al hijo se reduce si la madre recibe terapia antirretroviral altamente activa durante el embarazo y la lactancia (se haya o no recetado esa terapia para la madre). Sin embargo, hasta que no se obtengan pruebas más firmes acerca de las consecuencias de las intervenciones de ese tipo para la madre (cuando esa forma de terapia no ha sido indicada para ella) y el hijo, no se trata de un enfoque de salud pública que se recomiende exclusivamente para la prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo. Se espera que en el futuro inmediato se brinden nuevas directrices sobre este tema. Los gobiernos y los donantes deberían profundizar sus compromisos y aumentar su capacidad de poner en práctica la Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño y el Marco de Acción Prioritaria para el VIH y la Alimentación de los Lactantes. En conjunto, ambas estrategias están orientadas a prevenir las infecciones postnatales con el VIH, mejorar las tasas de supervivencia infantil y acercar al mundo a la conquista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio referidos a la salud.
UNICEF respalda a los gobiernos y otras partes interesadas en materia de fomento y apoyo de la lactancia materna. A tal fin, brinda apoyo activo a las madres infectadas con el VIH que deciden amamantar exclusivamente a sus hijos y toma medidas destinadas a aumentar el grado de seguridad que le ofrecen los sucedáneos de la leche materna a las mujeres infectadas con el VIH que se inclinan por esa opción alimentaria. También se brinda apoyo a los programas nacionales que ofrecen a los lactantes expuestos al VIH y a sus madres un conjunto integral de intervenciones de salud, especialmente las que hacen hincapié en la prevención del VIH y el tratamiento y cuidado de las personas infectadas. Se realizan todos los esfuerzos posibles por proteger de la infección a los niños y niñas que no muestren señales de VIH inmediatamente después del nacimiento. Esos esfuerzos se dirigen especialmente a los niños que son amamantados.
Ya se trate de niños amamantados o alimentados con sucedáneos de la leche materna, los servicios sanitarios tienen como meta vigilar a todos los lactantes amenazados por el VIH y ofrecer apoyo y orientación sobre la alimentación de los lactantes, especialmente en instancias críticas, como cuando se diagnostica que el lactante está infectado con el VIH y cuando cumple seis meses, que es cuando puede comenzar a recibir alimentación complementaria.
Para las madres, saber si están o no infectadas con el VIH resulta fundamental para poder tomar decisiones sobre la alimentación de sus hijos. Por lo tanto, tiene importancia prioritaria apoyar los exámenes del VIH voluntarios y confidenciales. Sin embargo, el medio más eficaz para prevenir la transmisión del VIH de la madre al hijo es la educación sobre la prevención de la infección. Todas las actividades destinadas a proteger a las madres jóvenes de la infección revisten enorme importancia, y UNICEF brinda apoyo a una amplia gama de programas locales de educación de las mujeres y niñas sobre los riesgos del VIH.
















