Nutrición

Alimentos y alimentación complementarios

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Problema

La desnutrición durante la infancia todavía constituye un gran problema de salud en entornos de bajos recursos. Aproximadamente una tercera parte de los niños menores de cinco años residentes en países en vías de desarrollo padecen retraso en el crecimiento (baja estatura respecto de su edad) y también grandes proporciones de niños carecen de uno o más micronutrientes. Datos recientes muestran que tan sólo poco más de la mitad de los bebes de entre 6 y 9 meses de edad son amamantados y reciben alimentos complementarios, y sólo el 39% de aquellos entre 20 y 23 meses reciben lactancia materna de forma continuada.

Está ampliamente reconocido que el período comprendido entre el nacimiento y los dos años de edad es el período crítico para el fomento de un crecimiento, salud y desarrollo óptimos. Las cantidades insuficientes y una calidad inadecuada de los alimentos complemetnarios, una prácticas de alimentación infantil deficientes y las elevadas tasas de infecciones ejercen un efecto perjudicial en la salud y el crecimiento en estos años importantes. Incluso con una lactancia materna óptima los niños padecerán retraso en el crecimiento si no reciben cantidades suficientes de alimentos complementarios de calidad después de los seis meses de edad (The Lancet, 2008). Se estima que el 6% o el equivalene a 600.000 muertes de menores de cinco años pueden prevenirse con la garantía de una alimentación complementaria óptima.

Mejorar la alimentación de los niños menores de dos años reviste una importancia particular porque experimentan un crecimiento y desarrollo rápidos, son vulnerables a las enfermedades y existen pruebas de que las prácticas alimentarias son deficientes en la mayoría de los países en desarrollo. Prolongar la lactancia materna más allá de los seis meses debería estar acompañado del consumo de alimentos complementarios seguros y apropiados, así como adecuadamente nutritivos, que ayudan a cubrir los requisitos nutricionales cuando la leche materna ya no es suficiente. Entre los 6 y los 12 meses, la lactancia materna –si se complementa de forma óptima– debería seguir protegiendo al niño contra muchas enfermedades y supone una cercanía y contacto que ayuda al desarrollo psicológico. Los alimentos complementarios apropiados pueden consumirse de inmediato y ser digeridos por el niño desde los seis meses de edad en adelante, además de abastecer con nutrientes –energía, proteínas, lípidos y vitaminas y minerales– para ayudar a cubrir las crecientes necesidades del niño en conjunto con la leche materna.

Los alimentos complementarios de baja calidad en combinación con prácticas alimentarias inapropiadas dejan a los niños menores de dos años en los países en desarrollo ante un elevado riesgo de contraer desnutrición y sus efectos derivados. Demasiado a menudo, los alimentos sólidos, semisólidos y blandos se introducen en la dieta demasiado pronto o demasiado tarde. La frecuencia y cantidad de alimentos ofrecidos pueden ser inferiores a las necesarias para el crecimiento normal del niño o su consistencia o densidad nutritiva podrían ser inadecuadas en relación con las necesidades del niño. Demasiado alimento complementario de baja calidad podría desplazar en la dieta del niño a una leche materna más nutritiva.

Medidas

UNICEF brinda apoyo a los países para implantar las medidas prioritarias destinadas a mejorar la alimentación complementaria perfilada en la Estrategia mundial para alimentación del lactante y del niño pequeño. El primer enfoque para la mejora de la alimentación complementaria es aumentar la suficiencia nutritiva de los alimentos complementarios. Podrían ser necesarias estrategias diferentes para poblaciones diferentes (p. ej. población rural frente a urbana, colectivos muy pobres, personas afectadas por emergencias), sin embargo, los alimentos disponibles a escala local deberían aprovecharse siempre que sea posible entre todos estos grupos.

En segundo lugar, hay que identificar los segmentos de población vulnerables (v.g. niños no amamantados, niños de hogares con pocos recursos y niños con el VIH, desnutridos o que viven en condiciones de emergencia, etc.). Estos grupos podrían requerir ayuda alimentaria orientada, suplementos con micronutrientes múltiples o de base lipídica. Los alimentos pueden distribuirse de diversas maneras, por ejemplo a las familias más pobres de la comunidad, o a todas las familias en las comunidades más pobres de una zona objetivo o a los hogares con niños que muestran evidencias de un crecimiento en declive.

La educación para mejorar las prácticas de alimentación es otro componente esencial. Las pruebas revelan que las madres quieren preparar alimentos complementarios enriquecidos si están culturalmente aceptados y que mejorar el conocimiento de las madres y las prácticas de alimentación puede conducir a una mayor ingesta en la dieta y un mayor crecimiento de los lactantes. Un asesoramiento y diálogo buenos con la madre en los entornos del sistema de salud y de atención médica comunitaria son cruciales para garantizar unas prácticas de alimentación óptimas.

UNICEF centra su atención en brindar apoyo a los países para garantizar que existe una política de alimentación del lactante y del niño pequeño apropiada y un marco estratégico a escala nacional que aborden adecuadamente la alimentación complementaria, que se desarrollan y ejecutan planes para poner en marcha la estrategia, que existe una legislación adecuada como el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, y que la comercialización de los alimentos infantiles para niños menores de dos años también cumpla el Código. Además, se brinda apoyo para llevar a cabo intervenciones en el sistema de la salud, tales como planes de estudios y formación para los trabajadores de la salud, con el fin de prestar asistencia y asesoramiento sobre alimentación complementaria y sistemas de información sobre salud.

En las comunidades, el apoyo para la alimentación complementaria se brinda mediante actividades de apoyo a las madres y sobre salud comunitaria que involucran, por ejemplo, a los trabajadores de la salud, asesores legos y grupos de apoyo entre las madres. Las actividades de comunicación y promoción de la alimentación complementaria también son un componente clave del apoyo que brinda UNICEF. Por último, UNICEF respalda las intervenciones para abordar la alimentación complementaria en circunstancias especialmente difíciles de alta prevalencia de VIH y durante las situaciones de emergencia.


 

 

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