Etiopía

La Directora Ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, inaugura la primera fábrica de Plumpy’nut en Etiopía

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© UNICEF/2007/Wiggers
La Directora Ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, recibe flores de unos niños a su llegada a la recién inaugurada fábrica de Plumpy'nut en Addis Ababa, Etiopía.

Por Indrias Getachew

ADDIS ABABA, Etiopía, 21 de febrero de 2007 ─ La Directora Ejecutiva de UNICEF, Ann M. Veneman, inauguró ayer en Addis Ababa la primera fábrica de alimentos terapéuticos Plumpy’nut de Etiopía.

La inauguración es el primer resultado de la alianza entre UNICEF, la donante privada Amy Robbins, que vive en los Estados Unidos, y el Hilina Enriched Foods Processing Centre.

Plumpy’nut es una pasta de maní con alto contenido proteínico y energético que se utiliza para el tratamiento de los niños y niñas desnutridos. Alrededor de un millón y medio de niños y niñas de Etiopía están gravemente desnutridos. Cuando esté trabajando a plena capacidad, Hilina Enriched Foods producirá hasta 12 toneladas de la pasta.

“Hoy, cuando abrimos las puertas de la cuarta fábrica de África que producirá Plumpy’nut, y la mayor de todas, estamos dando un paso en la dirección más adecuada para abordar la cuestión de la desnutrición”, dijo la Sra. Veneman.

Una solución generosa

En 2005, Amy Robbins, una empresaria que vive en los Estados Unidos, donó 1,3 millones de dólares a UNICEF para la adquisición e importación de 267 toneladas de Plumpy’nut a Etiopía.

Formulada en 1999 por el científico francés Andre Briend, Plumpy’nut se ha utilizado para salvar vidas de niños y niñas en las más graves situaciones de emergencia, como las de Darfur, Níger y Malawi.

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Desde de izquierda: la filántropa Amy Robbins, el Ministro de Comercio e Industria, Ato Girma Birru, y el Ministro de Estado para la Agricultura, durante la inauguración de la fábrica de Plumpy'nut en Addis Ababa, Etiopía.

Plumpy’nut no requiere ninguna preparación o supervisión especial, por lo que cualquier adulto, como un padre o una madre, puede administrársela a un niño desnutrido en el hogar. Esto permite a los gobiernos reducir la cantidad de dinero que gastan en estaciones de alimentación terapéutica. La pasta puede durar hasta dos años sin abrir, y se mantiene fresca incluso después de abrir el recipiente.

Aunque Plumpy’nut es relativamente barata y fácil de transportar, la Sra. Robbins descubrió que importarla requería enormes costos y que la capacidad limitada de la fábrica en Francia hacía que resultara difícil enviar a tiempo los suministros alimentarios desde Europa.

Para resolver el problema, la fundación familiar donó 340.000 dólares a fin de que se invirtieran en los equipos necesarios para fabricar Plumpy’nut dentro de Etiopía.

Ayer, la Sra. Robbins visitó a una madre en Omo, Etiopía, cuyo hijo de 10 meses sufre desnutrición, aunque ya ha subido de peso después de consumir Plumpy’nut. “Resultó impresionante; esto le permite a uno ver que las inversiones y las alianzas son realmente tangibles, cuando observa que los niños están felices y sanos, y esto se amplía a las madres felices y a las comunidades enteras”, dijo la Sra. Robbins.

“Yo soy una madre. Tengo cuatro hijos que viven en la ciudad de Nueva York y me perturba mucho el hecho de que mis hijos lo tengan todo y que haya tantos niños en el mundo que no tengan nada. Y por eso pensé que esto era una oportunidad para llevar a Etiopía los conocimientos empresariales que adquirí en Nueva York”.

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Exterior de la nueva fábrica de Plumpy'nut en Addis Ababa, Etiopía.

Tasas de recuperación mayores

La desnutrición contribuye a más de la mitad de las muertes infantiles en Etiopía. Las Encuestas de Demografía y Salud de 2005 muestran que un 47% de los niños y niñas de Etiopía tienen cortedad de talla, un 38% sufren bajo peso y un 11% padecen emaciación.

“Las tasas de recuperación de los niños y niñas gravemente desnutridos han llegado hasta un 90% a un 95% mediante la utilización de Plumpy’nut como intervención terapéutica”, dijo la Sra. Veneman. “Los alimentos terapéuticos están ayudando también a los pacientes con SIDA, que necesitan una nutrición adecuada para absorber el tratamiento antirretroviral que prolonga sus vidas”.

La tasa de mortalidad de menores de cinco años en Etiopía ha descendido a 123 por cada 1.000 nacidos vivos con respecto a las altísimas cifras de 1990, cuando uno de cada cinco niños fallecía antes de cumplir los cinco años.

“En Etiopía se han producido mejoras para abordar la desnutrición, aunque el hambre generalizada sigue significando un costo enorme en sufrimiento humano y pérdida de potencial”, dijo la Sra. Veneman.

Sabine Dolan contribuyó este informe desde Nueva York.


 

 

Vídeo (en inglés)

22 de febrero de 2007:
La corresponsal de UNICEF, Sabine Dolan, informa sobre la inauguración de la primera fábrica del alimento terapéutico Plumpy'nut en Etiopía, en la que participó Ann M. Veneman.

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