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P: ¿Cuáles son las prioridades del UNICEF en materia de nutrición durante las crisis humanitarias graves?
Tolvanen: La principal prioridad del UNICEF es prevenir la muerte de inanición y disminuir la desnutrición en la población afectada. Los niños y niñas de corta edad, las embarazadas y las madres que amamantan a sus hijos son muy vulnerables en las situaciones de emergencia; por lo tanto, el UNICEF se concentra en esos sectores de la población. Los menores de cinco años, por ejemplo, quedan expuestos a una combinación letal de sarampión, diarrea, infecciones respiratorias y desnutrición grave. Otro grupo vulnerable es el que está constituido por los niños y niñas que quedaron huérfanos a causa del VIH/SIDA.
El UNICEF no realiza intervenciones individuales. Por lo general, ya cuenta con un programa en curso dentro de cada país que posee su propio plan de emergencia. El desafío consiste en averiguar qué clase de apoyo adicional se necesita en cada situación, sin perder de vista la meta de crear o fortalecer a largo plazo programas de nutrición eficaces y sostenibles.
P: ¿Cómo interviene el UNICEF cuando ocurre una situación de emergencia?
Tolvanen: El primer paso consiste en realizar evaluaciones y encuestas sobre la seguridad alimentaria con otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. También evaluamos las necesidades básicas de alimentos, agua y vivienda. Por ejemplo, cuando hay una inundación el primer punto a resolver es el acceso al agua potable y, en segundo lugar, la vivienda. En los casos de guerra o conflicto armado, cuando la población queda desplazada y vive en campamentos de refugiados, nuestra primera intervención consiste en administrar la vacuna contra el sarampión con un suplemento de vitamina A.
En general, trabajamos codo a codo con otros organismos de las Naciones Unidas, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El UNICEF se concentra en los programas de alimentación complementaria y terapéutica, así como en la capacitación del personal sanitario. En el Afganistán, por ejemplo, el PMA se dedicó a la distribución general de alimentos, mientras que el UNICEF se dedicó a la alimentación terapéutica y a la compra de alimentos complementarios.
P: ¿Qué tipos de asistencia alimentaria se brindan?
Tolvanen: Con respecto a las necesidades alimentarias, existen tres clases de intervenciones. La primera consiste en la distribución general de alimentos que realiza el PMA. La segunda es la asistencia alimentaria dirigida a las embarazadas, las madres que amamantan a sus hijos y los menores de cinco años en los casos de conflictos armados y desastres naturales de duración prolongada. Y la tercera es una intervención médica: la alimentación terapéutica que se emplea, por ejemplo, en los casos de desnutrición aguda como el marasmo; cuando los niños tienen atrofias graves o el síndrome conocido como kwashiorkor, que se manifiesta en inflamaciones peligrosas de la cara, los pies y las extremidades debido a la falta de proteínas. En estos casos, los niños se encuentran en un grave peligro de muerte.
P: ¿Podría mencionar algunos alimentos terapéuticos y complementarios?
Tolvanen: Considero que la alimentación terapéutica se puede comparar con la última oportunidad de alcanzar un tren que habíamos perdimos. En muchos países, la situación es grave de por sí, sin que medie situación de emergencia y, cuando éstas ocurren, generan circunstancias que ponen en peligro la vida. Los niños se desnutren muy velozmente, sufren diarrea o sarampión y necesitan atención médica inmediata. Cuando un menor está desnutrido, se producen muchos cambios en su metabolismo, lo que le impide alimentarse normalmente.
Los alimentos ofrecidos a los niños que padecen desnutrición grave, como la leche terapéutica, deben ser perfectamente equilibrados, de manera tal que los puedan consumir los niños que tienen el organismo debilitado. Las vitaminas y los minerales esenciales se agregan en su medida justa. El Unimix, un producto utilizado para la alimentación complementaria, es un suplemento enriquecido con vitaminas y minerales que contiene un 70% de maíz y un 25% de proteína de soja. El resultado es una preparación similar a las gachas que contiene 400 calorías cada 100 gramos de producto.
P: ¿Qué estrategias tiene el UNICEF para el futuro?
Tolvanen: En el decenio de 1990 aumentó el número de conflictos armados y situaciones de emergencia en todo el mundo. El UNICEF está intentando cambiar un modelo basado en la reacción por un modelo más dinámico, en el que se otorgue mayor importancia a la planificación y la preparación para casos de emergencia en los programas de cada país. En algunas zonas las situaciones de emergencia ocurren de manera periódica, como las inundaciones en el Bangladesh y Vietnam y, de esa manera, los programas de cada país podrían prepararse por adelantado para las situaciones de emergencia.
La segunda estrategia consiste en examinar ciertas prácticas de alimentación y atención que podrían estar agravando la desnutrición en el caso de la población infantil y de las madres. En algunos países, por ejemplo, existe la necesidad de informar a la mujeres acerca de la importancia de la lactancia materna, que puede resultar vital en las situaciones de emergencia, cuando la población queda desplazada o cuando el clima no es favorable.