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Comunicado de prensa

Para poner fin a las peores formas del trabajo infantil, los países deben combatir la trata de niños y niñas, dice el UNICEF

En el Día Internacional contra el Trabajo Infantil, el UNICEF subraya los vínculos con la trata de menores de edad

GINEBRA / NUEVA YORK, 12 de junio de 2003 – El UNICEF dijo hoy que todos los esfuerzos encaminados a poner fin a las peores formas de trabajo infantil no darán resultados si no se ponen en práctica de manera paralela a las actividades para combatir la trata de niños, de niñas y de mujeres dentro y fuera de las fronteras. En el Día Internacional contra el Trabajo Infantil, el UNICEF señaló que hay cálculos que indican que la trata mundial de seres humanos está comenzando a rivalizar al tráfico ilícito de armas y de drogas.

“¿Cómo podemos detener las formas más aborrecibles de trabajo infantil cuando la trata de los niños, las niñas y las mujeres sigue sin disminuir?” Se preguntó Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del UNICEF. “Las redes del crimen organizado consideran cada vez más a los niños y las niñas como productos de cambio, cuyo beneficio se deriva de vender a estos niños y niñas para que trabajen como siervos o de manera forzada. No podemos seguir considerando simplemente las peores formas de trabajo infantil como una vergüenza. Tenemos que concebirlas como parte de un comercio inhumano y criminal que es preciso detener”.

La trata de seres humanos comienza a compararse al tráfico ilegal de drogas y de armas, con ganancias estimadas en 12.000 millones de dólares al año, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo.

Bellamy dijo que los traficantes consideran a los niños y a las niñas como productos de cambio ya que resulta fácil manipularlos, están sujetos a una amplia demanda y es posible explotarlos durante un largo periodo de tiempo. Ocultos a la vista del público y a menudo sin protección jurídica, estos niños son víctimas de las promesas de una buena educación o un “trabajo mejor” que les hacen los delincuentes que les pasan a través de las fronteras. Lejos de su hogar o en un país extranjero, los niños y niñas víctimas de la trata –desorientados, sin documentos y excluidos de cualquier entorno protector– son obligados a prostituirse, a trabajar en el servicio doméstico, a casarse temprano y de manera involuntaria o a trabajar en actividades peligrosas y de una gran dureza.

Aunque no existen datos definitivos sobre la trata de niños y de niñas, algunos organismos calculan que 1,2 millones de niños y de niñas todos los años son víctimas de la trata. Niñas de sólo 13 años de edad (la mayoría de Asia y de Europa Oriental) son trasladadas de un país a otro como “novias por correo”. A las niñas que se utiliza como empleadas domésticas se les niega acceso a la educación y sufren a menudo abusos sexuales en los hogares de sus “empleadores”. En Fiji, por ejemplo, una encuesta del UNICEF reveló que ocho de cada diez trabajadores domésticos denunciaron que sus patronos habían abusado sexualmente de ellos. En África, la trata de menores de edad es uno de los peores problemas en por lo menos la mitad de los países, según un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigaciones del UNICEF Innocenti.

“ Es necesario contar con una valiente capacidad de liderazgo de los gobiernos, que son los principales responsables de asegurar que los tratantes de menores de edad sean considerados criminales y se proteja de manera efectiva a los niños y las niñas contra esta forma de explotación”. Bellamy señaló que ningún país está libre de la trata de seres humanos y que las actividades para poner fin a esta práctica deben ser de naturaleza tanto regional como internacional.

“Muchos gobiernos han firmado ya el Protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la trata de niños y la utilización de niños en la pornografía”, señaló Bellamy. “Pero es preciso tomar muchas más medidas para asegurar su puesta en práctica eficaz, inclusive amplias campañas de concienciación, una reforma jurídica necesaria, el registro universal de niños y niñas al nacer y una firme cooperación internacional. Otra medida importante es garantizar visas humanitarias o conceder estatus de refugiado a los niños y niñas víctimas de la trata. Y el mejor momento para comenzar a asumir estos compromisos es hoy, durante el Día Internacional contra el Trabajo Infantil”.
El UNICEF está comprometido a prevenir y eliminar la trata de menores de edad. Su enfoque se centra en ayudar a los países a fomentar un entorno protector para la niñez que la proteja contra la explotación y el abuso antes de que ocurra. Este “entorno protector” está basado en ocho actividades de sentido común:

Los gobiernos tienen que mostrar un firme compromiso para combatir la trata. Esto incluye asegurar que aplica la legislación necesaria para poner fuera de la ley la trata y castigar a los tratantes. Es preciso poner a disposición los recursos necesarios para asegurar que cualquier medida esté siempre guiada por el interés superior del niño.
Es preciso promulgar leyes y aplicarlas de manera sistemática, inclusive acuerdos internacionales transfronterizos que contribuyan a prevenir la trata y faciliten el regreso seguro de los niños y niñas víctimas de esta actividad.

Es preciso que cambien las actitudes y las prácticas: Enviar a todos los niños a la escuela y mantenerles estudiando –especialmente a las niñas– mejorara de manera considerable su protección, pero todavía 120 millones de niños y niñas siguen sin acudir a la escuela, la mayoría niñas. Las campañas de concienciación tienen que habilitar a las comunidades, las familias y los propios niños para evitar la trata.

Los niños y niñas tienen que estar informados sobre los peligros de la trata para protegerse a sí mismos. Los tratantes a veces convencen a los niños y niñas con promesas de dinero y de una “vida mejor”. Para contrarrestar esta actitud, es preciso ofrecer a los niños y niñas en peligro las aptitudes practicas que les permitan rechazar las proposiciones de los tratantes. Esto puede incluir formación profesional o actividades para la generación de ingresos en el plano comunitario a fin de evitar que caigan presa de las ofertas falsas de los tratantes.

Todos aquellos que se relacionan y trabajan con niños y niñas tienen que saber reconocer los peligros de la trata y responder de manera apropiada. Un maestro necesita reconocer las señales que indican si un niño o una niña tiene problemas en el hogar. Los policías que hacen una redada en un prostíbulo tienen que saber cómo buscar a las niñas que han venido de otros países, para impedir que sufran una mayor estigmatización y victimización. Un guarda fronterizo con escaso conocimiento de la trata podría no reaccionar cuando observa grupos de niños y niñas que cruzar una frontera sin sus progenitores.

La atención de los medios de comunicación puede ser un elemento importante en la lucha contra la trata y para exigir una protección efectiva y sistemática de los niños y las niñas víctimas de estas acciones.

Reintegración y rehabilitación de los supervivientes de la trata: Los niños y las niñas que han sido víctimas de la trata necesitan disponer de servicios que les permitan escapar de su situación y regresar al entorno seguro de sus hogares. Los servicios para los niños y las niñas víctimas de la trata tienen que estar orientados siguiendo el interés superior de la infancia, inclusive el regreso del niño o de la niña a un entorno seguro.

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Sin desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Jehane Sedky-Lavandero
Sección de Medios de Comunicación del UNICEF
Nueva York (212) 326-7269, jsedky@unicef.org


 

 

 

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