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Comunicado de prensa

Una reducción en el suministro de cloro amenaza a los niños y las niñas de Iraq con enfermedades transmitidas por el agua

Se necesitan urgentemente 400 toneladas de cloro gaseoso, especialmente en el sur

Basora / Ginebra, 29 de abril de 2003 - El UNICEF advirtió hoy que la rápida reducción de los suministros de cloro gaseoso en el sur de Iraq impedirá la depuración del agua potable durante varias semanas, una amenaza que podría tener un efecto devastador en las vidas de los iraquíes.

El UNICEF dijo que en Iraq solamente se depura una reducida proporción de las aguas cloacales. La mayor parte se arrojan a los ríos Tigris y Eúfrates sin depurar, y luego se extraen de nuevo en las estaciones de bombeo y depuración que distribuyen la mayor parte del abastecimiento de agua a los hogares de Iraq. Pero debido a que el cloro gaseoso comienza a escasear en las estaciones, cada vez es mayor el peligro de que se abastezca directamente con agua no depurada –que contiene concentraciones elevadas de toxinas y contaminación orgánica– a las tuberías de los hogares de todo el país.

“Sabemos que Nasriyah, Basora, Zubair y Safwan están amenazadas”, dijo Carel de Rooy, el director de la oficina del UNICEF en Iraq. “Las evaluaciones indican que las plantas de depuración de agua en estas ciudades se quedarán sin cloro a mediados de mayo”.

El organismo dijo que con el rápido aumento de las temperaturas en Iraq, el consumo de agua contaminada sería un golpe definitivo para miles de niños y de niñas que se encuentran ya debilitados a causa de la desnutrición.

“La ecuación del agua contaminada es muy sencilla”, dijo la Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy. “Los niños de corta edad tienen sistemas inmunológicos en desarrollo y un reducido peso corporal. Si a esto se añade un brote de diarrea o de cólera debido al agua contaminada, corremos el riesgo de verlos morir rápidamente”.

Bellamy señaló que la semana pasada en Bagdad, durante un período de tres horas, un hospital registró 300 casos de niños y de niñas admitidos con diarrea. “Cuando se terminen los suministros de cloro en algunas zonas esta misma semana, beber agua del grifo será lo mismo que beberla de una ciénaga”, dijo.

En el sur de Iraq y en algunas zonas de Bagdad se han producido ya graves restricciones en el abastecimiento de agua, lo que explica un aumento en el número de casos de diarrea entre los niños de corta edad. Si además de esto se deteriora la calidad del agua disponible, se crea un poderoso caldo de cultivo para epidemias como el cólera y la fiebre tifoidea.

Con respecto a Basora, donde un equipo del UNICEF ha estado evaluando la situación del agua, de Rooy señaló que en algunas ciudades del sur donde la semana pasada ha comenzado a producirse una escasez de cloro, ha habido un aumento paralelo de los casos de diarrea.

“No es exagerado decir que estamos alarmados. La situación con respecto al agua es grave. La gente tiene que comprender que los niños y las niñas que contraen una enfermedad diarreica, sin mencionar el cólera, no pueden retener sus alimentos. Se debilitan poco a poco. Y estamos a punto de que el agua contaminada fluya directamente desde los principales ríos putrefactos a las tuberías de los hogares”.

La operación con cisternas ha salvado vidas

En las comunidades donde se ha interrumpido completamente el servicio de abastecimiento de agua debido a la guerra, el UNICEF ha enviado mediante camiones cisterna millones de litros de agua potable y ha establecido estaciones de agua comunitarias en los hospitales y los centros de salud. Un promedio de 20 camiones cisterna entran todos los días en Iraq desde Kuwait en una operación organizada por el UNICEF. El resultado ha sido positivo: en la pequeña ciudad sureña de Umm Qasr, por ejemplo, se ha registrado ya una reducción en los casos de diarrea.

El UNICEF ha enviado también por camión toneladas de cloro gaseoso y distribuido sales de rehidratación oral, que se utilizan para tratar a los niños con diarrea, y galletas de alto contenido proteínico que se utilizan para rehabilitar a los niños y niñas desnutridos que se recuperan de un brote diarreico.

“Por desgracia, no resulta todavía suficiente”, dijo de Rooy, que señaló que los sistemas de agua y saneamiento no funcionan aún a los niveles anteriores a la guerra, que ya eran bastante deficientes.

“Lo que necesitamos es un envío de emergencia de alrededor de 400 toneladas de cloro gaseoso”, dijo de Rooy. “Si no lo hacemos, se producirán muchas más muertes infantiles para finales de este mes”.

Antecedentes

El UNICEF cuenta con más de 200 empleados que trabajan en la actualidad en Iraq para evaluar las necesidades y proporcionar socorro de emergencia, inclusive alimentos para niños desnutridos, materiales para la depuración del agua, medicinas y materiales básicos para los hospitales. El UNICEF envía los suministros a Iraq todos los días por medio de caravanas desde Kuwait, Irán y Turquía.

El UNICEF ha emitido un llamamiento de 166 millones de dólares para apoyar sus actividades de socorro en favor de los niños y las niñas de Iraq. Hasta la fecha se ha recibido alrededor de una tercera parte de esta cifra. Para cumplir su misión, el UNICEF cuenta con la generosidad de las contribuciones voluntarias de individuos, fundaciones, empresas y gobiernos.


Para obtener más información, sírvase dirigirse a:

Geoffrey Keele
Oficina del UNICEF en Iraq (Kuwait):
Simon Ingram
Centro de prensa del UNICEF en Ammán:
Damien Personnaz
Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Ginebra: (4122) 909-5517
Alfred Ironside
Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Nueva York: (212) 326-7261


Si desea obtener más información sobre la labor del UNICEF en Iraq, visite www.unicef.org


 

 

 

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