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El UNICEF exhorta a los dirigentes del G8 a que asuman el desafío del VIH/SIDA y se concentren en las actividades de prevención para los jóvenes

Ginebra / Nueva York, 30 de mayo de 2003 – La Directora Ejecutiva del UNICEF, Carol Bellamy, exhortó a los dirigentes de las naciones más ricas del mundo, que se reunirán en la cumbre del G8 la próxima semana, a que asuman colectivamente la capacidad de liderazgo, los recursos y la voluntad política necesarios para adoptar un “cambio radical”en todo lo que concierne a la crisis mundial del SIDA. Bellamy dijo que si no actúan de esta manera serán responsables de permitir que millones de personas –entre los que cada vez más hay un mayor número de niños, niñas y jóvenes– sufran y mueran innecesariamente.

Los jefes de gobierno de Alemania, Canadá, los Estados Unidos,la Federación de Rusia, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y la Unión Europea se reunirán del 1 al 3 de junio en los Alpes franceses. Abordarán cuestiones como el desarrollo en África, el terrorismo, el control de la proliferación de armamento y la economía mundial. Pero al firmar el martes una ley de emergencia de 15.000 millones de dólares para la lucha contra el SIDA, los Estados Unidos han aumentado los retos de las otras naciones donantes.

“Los 15.000 millones de dólares pueden tener grandes repercusiones para los 14 países de África y el Caribe a quienes se destinan los fondos”, dijo Bellamy. “Pero la gran mayoría de las personas que viven con VIH o SIDA hoy en día, un 95%, carecen completamente de acceso al tratamiento o la atención. Para ellos, el VIH es una sentencia de muerte”.

“Y en tres países que no se benefician del plan de la Casa Blanca –Lesotho, Swazilandia y Zimbabwe– una tercera parte de todas las mujeres de 15 a 24 años son seropositivas”, añadió Bellamy. “Para arrinconar al virus, todos los países –ricos y pobres– deben tomar medidas. Y la respuesta mundial debe concentrarse en los niños, las niñas y los jóvenes, porque son quienes sufren más, y porque sus decisiones determinarán el rumbo que tome la epidemia”.

Las tasas de incidencia son más reducidas entre los niños y las niñas de 5 a 14 años de edad, dijo Bellamy. Debido a que la propagación del VIH depende en gran parte de las decisiones que sucesivas oleadas de niñas y de niñas tomen a medida que llegan a la adolescencia y a etapas posteriores de sus vidas, la respuesta mundial tiene que asegurar que se encuentran completamente equipados con los conocimientos vitales necesarios para tomar decisiones saludables y con conocimiento de causa que impidan la infección. “Los jóvenes son quienes se encuentran en mayor riesgo, pero también son quienes ofrecen la mayor esperanza para controlar la epidemia”, dijo Bellamy.

“Para evitar la infección, sus decisiones tienen que estar basadas en una información sólida, y en la capacidad de traducir esta información en decisiones seguras y saludables. Esto solamente puede ocurrir si los jóvenes disponen de los conocimientos para una vida práctica, es decir, la capacidad para manejar situaciones de la vida real, especialmente aquellas que implican decisiones basadas en el comportamiento y vinculadas a las relaciones, la actividad sexual y las drogas. Los mayores avances se producirán cuando los jóvenes tengan acceso a servicios de salud acogedores y sensibles en materia de género, y un entorno jurídico, social y familiar protector y que les ofrezca apoyo”, añadió Bellamy. “Esto no solamente afectará las tasas de incidencia entre los jóvenes, sino que también reducirá la tasa de transmisión entre los progenitores y los recién nacidos”.

Todos los días, dijo Bellamy, casi la mitad de las nuevas personas infectadas por VIH –un total de 6000 nuevas infecciones cada día, o alrededor de cuatro por minuto– tienen entre 15 y 24 años. Las jóvenes son las más afectadas: en África subsahariana, dos terceras partes de los jóvenes de 15 a 19 años recién infectados son mujeres. En los países más afectados, la proporción es de cinco o seis jóvenes de 15 a 19 años por cada varón infectado en ese grupo de edad.

Pero en las zonas donde la propagación del VIH/SIDA ha descendido, se debe principalmente a que los hombres y las mujeres jóvenes han recibido los instrumentos y los incentivos necesarios para evitar la infección en primer lugar, señaló Bellamy. “Hemos observado progresos notables entre grupos de jóvenes en países como Uganda, Zambia, Camboya y el Brasil, entre otros”.

El UNICEF dijo que las escuelas son el instrumento más eficaz para reducir la infección. “La educación puede habilitar a los jóvenes –especialmente a las niñas– con una firme base de conocimientos y aptitudes, y la confianza necesaria para protegerse a sí mismos y a sus comunidades. La educación puede eliminar el miedo, el estigma y la discriminación que impiden a los jóvenes procurar la orientación necesaria, someterse a la prueba del SIDA y buscar tratamiento. Y solamente la educación puede ofrecer a los jóvenes la capacidad económica y social para prosperar en un mundo más igualitario”, dijo Bellamy.

Por esta razón el UNICEF exhorta a los gobiernos, los dirigentes locales, los maestros y los jóvenes a que contribuyan a transformar las escuelas y los sistemas de educación en centros donde se ofrezcan recursos y el espíritu emprendedor necesarios para luchar contra el SIDA; es decir, que no solamente se centren en la lectura y escritura, sino también en prevenir la propagación de la enfermedad al tiempo que prestan apoyo a las personas afectadas.

Bellamy señaló que la comunidad internacional está de acuerdo sobre lo que se necesita hacer para reducir el VIH, e incluso ha establecido una “hoja de ruta” con metas y estrategias a plazo fijo que se describen en varios documentos de consenso firmados por la mayoría de los países del mundo. La Declaración de Compromiso, el documento final Un mundo apropiado para los niños y los Objetivos de Desarrollo para el Milenio exigen a los gobiernos que tomen medidas para asumir el reto de detener o comenzar a reducir la propagación del VIH para 2015.

Al mismo tiempo, Bellamy hizo hincapié en que se necesitan urgentemente fondos y medidas, por lo menos 15.000 millones de dólares al año, según los cálculos de las Naciones Unidas. “En algo más de 20 años, la epidemia ha eliminado medio siglo de avances en el desarrollo de algunos países. Muchas comunidades están sometidas a una carga de tal magnitud que no se pueden ocupar de los millones de niños y niñas que han quedado huérfanos o son extremadamente vulnerables a causa del SIDA, y mucho menos protegerlos contra el riesgo de contraer la infección”, dijo Bellamy.

“El VIH es un elemento fundamental para el logro de casi todos los objetivos de desarrollo. Renegar de las promesas, desviar fondos, o retener recursos que se necesitan desesperadamente significará un fracaso no solamente con respecto al VIH/SIDA, sino en lo que concierne a todo el programa de desarrollo”, dijo Bellamy. “Alimentamos las amenazas del futuro mediante la falta de medidas hoy en día. El rumbo del VIH/SIDA y su vínculo a la seguridad humana dependerá de si protegemos a los niños, las niñas y los jóvenes del mundo contra la epidemia y sus consecuencias”.

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El presupuesto del UNICEF está completamente financiado por contribuciones voluntarias de individuos, fundaciones, empresas y gobiernos. Las contribuciones para apoyar las labores del UNICEF en la prevención del VIH/SIDA pueden realizarse a través de http://www.supportunicef.org/

Si desea obtener más información, sírvase dirigirse a:

Liza Barrie,
Asesora Superior de Comunicaciones, VIH/SIDA, Nueva York
(1-212) 326-7593;
lbarrie@unicef.org

Alfred Ironside,
Jefe de la Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Nueva York
(1-212) 326-7261;
aironside@unicef.org

Marixie Mercado,
Sección de Medios de Comunicación del UNICEF, Nueva York
(1-212) 326-7133;
mmercado@unicef.org

Wivina Belmonte,
UNICEF, Ginebra
(41-22) 909-5509;
wbelmonte@unicef.org


 

 

 

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